Y te reescribo ahora tras años
porque vi que en mi tasa de café
mucho azúcar no había,
tampoco en lotuyo de leche.
Y lomezclamos y loprobamos:
tan amargo, tan amargo, míralo,
puse mi mano allí y me quemé
y muy muy muy caliente.
¿y qué debo acer?
Pensé en tirarlo…
pero salió otro color que me gustó.
Soy yo quien lo hice
puse quince polvos de café negro
y un tanto de leche blanco.
Pensé en separarlos.
Demasiado tarde,
ya se disolvieron
y mira ese otro color.
Pensé en hacer una taza de café aparte,
y otra de leche igual. Es fuerte un café negro y se bebe así,
y dulce la leche y se sabe cómoes.
Pensé en buscar azúcar.
¿Te lo traigo? ¡NO, NO!
Sé donde está, y si no lo hay,
mi vecino grande me ayudará.
Y pensé, y pensé y pensé…
Creo que vale rehacer mi café,
con nueva cuchara, nueva taza,
comprándome mi propio azúcar
y a ver si lo quiero con leche o sin.
Joël Keffa
**La palabras solapadas tales como:» lotuyo, lomesclamos…», como se ha podido leer , son del autor; por tanto, no son erratas**