Por José Eugenio Nsue

Cuentan los mayores, los pocos que quedan en el país ya que la muerte acecha por doquier a cualquiera sin importar la edad ni el sexo, sin contemplaciones y sin compasión; los únicos que la muerte no acecha son a la familia de MESA-OBIANG, así como a los verdugos que son su brazo ejecutor; a esos como los hebreos (israelitas) en Egipto, el ángel de la muerte enviado por Dios para matar a todos los primogénitos egipcios (la décima plaga) pasó de largo delante de las puertas de las familias hebreas, previamente marcadas con la sangre de corderos como señal de pueblo elegido. Será por eso por lo que la muerte pasa de largo delante de las puertas de los Obiang y sus criminales porque las puertas de sus residencias están manchadas y sus frigoríficos llenos de sangre de inocentes. Cuentan que antaño Guinea fue un país acogedor, solidario y hospitalario en el cual sus habitantes, católicos y practicantes, habían demostrado siempre su carácter caritativo y servicial con los visitantes. Antaño muchas familias guineanas tanto de la Región Continental como Insular, Annobón, Corisco y Elobeyes, estaban hermanadas con las de Camerún, Gabón, Nigeria o Sao Tome y Príncipe; si afirmáramos que más del 90% de los guineanos directa o indirectamente tiene parientes cercanos o lejanos de los países mencionados, que durante la época de las colonias a penas había fronteras (barreras) como tales entre Gabón, Camerún y la Guinea española, no estaríamos exagerando. Siempre hubo un trasiego de parientes que iban y venían de un lado a otro de visita, para el comercio o para hacerse curar ya que entonces Guinea tenía los mejores hospitales, la mejor atención médica y los comercios estaban abastecidos con productos de primera necesidad y de excelente calidad de toda la sub región; muchos matrimonios eran mixtos entre guineanos y cameruneses, gaboneses, saotomenses o nigerianos.

Después de la independencia en 1968 y tras la primera brutal dictadura del tío Macías Nguema y con ella empezó la travesía del desierto que seguimos hasta la fecha en la que Guinea desde entonces Ecuatorial pasó de la opulencia y el bienestar material a la absoluta miseria y pobreza extrema; el país se quedó sin hospitales, sin médicos; sin escuelas y sin profesores; sin comercios ni industrias agropecuarias; sin alimentos ni medicinas…; los guineanos que sobrevivieron al genocidio, las torturas, los encarcelamientos y persecución a los ‘intelectuales’ llevado a cabo por el tío y el sobrino Macías y Obiang (Guinea se convirtió hasta ahora en un auténtico Campo de concentración), buscaron refugio en Gabón, Camerún, Sao Tome y Príncipe y Nigeria los que no podían llegar a Europa; en dichos países los guineanos fueron acogidos y tuvieron que rehacer sus vidas.

Precisamente, con el sobrino del tétrico, ezquizofrénico y siniestro Macías Nguema, Obiang Nguema, brazo ejecutor en el período de su tío del que fusiló luego en 1979 para acceder al poder, la vida de los guineanos tampoco se mejoró; Guinea Ecuatorial seguía siendo un país calamitoso, pobre de solemnidad igual que ahora ya que ni se producía nada, ni se cultivaba nada si quiera para abastecerse y satisfacer las necesidades básicas, todo seguía siendo obsoleto, devastado y derruido por la destrucción y la aniquilación que se llevaron a cabo los parientes Nguema durante once larguísimos años; los hospitales, servicios sanitarios, comercios y educación eran testimoniales, o sea ausentes, inservibles, entonces los vecinos cameruneses, gaboneses y nigerianos volvieron a ser nuestro auxilio, la tabla de salvación de todas las familias guineanas; ¿quién no tuvo un familiar en Achibi Ndjos, Lalala, Mont Bouët, Nkembo o Akebe – Plaine de Libreville trabajando; en Yaounde, Kribi, Ambam, Ebolowa, Mbalmayo o Kye Osi de Camerún? ¿Cuánta gente construyó una casa, se casó, casó a sus hijos o pagó los estudios de sus hijos gracias a las remesas que traía de esos países. Durante todo ese tiempo y hasta la fecha los guineanos hemos sobrevivido y subsistido gracias a los productos procedentes de Gabón, Camerún, Benín, Togo o Nigeria.

Con la explotación petrolera de mediados de los 90, Guinea Ecuatorial pasó a ingresar ingentes millones de euros; empezaron a llegar grandes empresas al país para la explotación del petróleo, la construcción de plataformas petrolíferas así como las grandes obras faraónicas inservibles para la población como las ciudades fantasmas de Sipopo, Oyala u hoteles monstruosos sin clientes, etc, etc y con ello se requería abundante mano de obra extranjera ya que entre que la familia dueña del país, los Obiang, no quiere que los guineanos que no son de los suyos trabajen y ganen dignamente la vida, y la falta de la mano de obra nacional cualificada, los extranjeros comenzaron a llegar masivamente a Guinea que pasó de ser un país emigrante a convertirse en un país inmigrante y con su llegada, las autoridades guineanas encontraron una nueva fuente de extorsión y enriquecimiento ilícito; los inmigrantes pasaron a ser nuevas víctimas de saqueo, vejaciones, explotaciones de todo tipo, torturas… Al igual que los guineanos, los expatriados carecen de todos los derechos ante los ordenanzas y criados del coto privado del MESA – Obiang; ellos están expuestos a sufrir todo tipo de abusos, da igual que tengan o no la documentación en regla; que tengan o no trabajos fijos; que tengan o no negocios (la inmensa mayoría de los comercios, tiendas, comestibles y bebestibles; los puestos de reparación de electrodomésticos, neumáticos y demás aparatos, servicios, talleres, etc de toda Guinea son de los inmigrantes). Sin los inmigrantes, el país se paraliza prácticamente.

Como hace poco, el equipo represivo del Putin nacional, el Presidente de facto, Nguema Obiang el Tontorín con su madre, tíos maternos y el analfabeto funcional, el Ministro Nicolás OBAMA NCHAMA, se les ha vuelto ocurrir expulsar todos los inmigrantes sean de la condición que sean con la anuencia del moribundo y desaparecido Obiang pasando por el foro como siempre todos los acuerdos y tratados de libre circulación de la zona CEMAC (Comunidad Económica y Monetaria de África Central) y los derechos humanos; no les permiten recoger sus pertenencias, guardar sus negocios, despedirse de sus parejas (muchos inmigrantes habían formado familias que dejan huérfanas).

Mientras esos inmigrantes son tratados de esa forma inhumana, como animales, los presidentes de sus países de origen permanecen en un silencio cómplice; la Comunidad Internacional no está, ni existe, ni se la espera. La población guineana es harina de otro costal; impasible como siempre, se le ha olvidado que nuestro país a día de hoy sigue siendo dependiente de terceros países; el maltrato a nuestros vecinos por parte de los cenutrios que malgobiernan el país nos afecta y nos afectará directamente porque el país necesita a esos inmigrantes para nuestra supervivencia y subsistencia; si sigue callando y mirando por otro lado de todas las atrocidades que sufre, los verdugos seguirán y ella seguirá siendo ultrajada.

Ya se evidencian las consecuencias de la caza y persecución a los expatriados, los desabastecimientos de los mercados, la carestía de los artículos de primera necesidad, la falta de técnicos de reparación de los aparatos y la falta de servicios técnicos y mecánicos… hasta el extremo de que el mismo enajenado que ha ordenado la expulsión de inmigrantes se ha dado cuenta de que sin ellos no hay personal para la reparación de neumáticos, llega a reclamar una “economía informal”. Hay que ser un obstuvo y lelo; o sea que el ejecutivo apela y fomenta economías informales en el país, es decir que quiere negocios fraudulentos e ilegales que no pagan los impuestos (economía informal: todo tipo de economías que engloba todos los negocios donde hay informalidad laboral, de modo que las personas trabajan al margen de las leyes laborales); otra demostración de que ese niño grande de Nguema Obiang es realmente Tontorín, no sabe absolutamente nada ni piensa lo que dice y hace.

A esos son los que vais a ir a votar para que todo siga igual, y los habrá quienes se prestan a ir de comparsas para legitimar esa broma macabra, un verdadero circo.

Así lo pienso y así lo digo; ¿qué os parece?

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