(Una falacia narrativa intencional que pretende acreditar la tesis del asesinato político del narcotraficante Joaquin Maria Alogo).

Publicado por Who’s Who in EQG.

Pese a haberse arrrojado toda la luz sobre la prolija actividad delictiva del tirano Obiang – referida a la malversación de fondos públicos y a la extorsión de los inversores privados – numerosos testimonios aducen desde siempre su presunta implicación directa en el tráfico internacional de droga. Una suputación que se anuda esencialmente a la confesión prestada desde un penal español por Santos Pascual Bikomo Nanguande, alias Akuan (sobre la que se retractó posteriormente antes de reinsertarse al PDGE), y a la reciente publicación de Adolfo Obiang Biko (“Quién es quién en el submundo del narcotráfico y del lavado de dinero sucio del siglo XXI), cuya trama divulgativa se asienta en pruebas indirectas extraidas de sendos informes de la Drug Enforcement Army, la International narcotics Board, y el Observatoire Géopolitique des Drogues, referidas a la incriminación de algunos nacionales por su vinculación personal con el narcotráfico internacional. Tales como Alejandro Bama Setem (alias Delco, conductor de la embajada de Paris), Anita Mbengono Asu Alene (esposa de Bruno Esono Ondo), Corona Abeso Oyana (esposa de Lino Sima Ekua), David Eyama Angüe Osa, Francisco Ngua Edu, Francisco Ondo Abaga, Jesus Ela Abeme, Joaquin Maria Alogo (alias de Ondo Edu), Julia Andeme (esposa de Alejandro Evuna Owono), Lucas Nguema Esono Mbang, Santos Pascual Bikomo Nanguande, Teodoro Nguema Obiang (alias TNO).

Con la omisión (inexplicable) de Lucas Nguema Esono Mbang, la anterior publicación, suscrita por Adolfo Obiang Biko, se ciñe en reproducir la anterior lista, extendiendola a Antonio Mba Ndong y a Carmelo Nvono Mañana (hasta entonces no repertoriados en los registros policiales). Siendo por tanto irrelevante  para afianzar la alegada vinculación de las personas enumeradas con el tirano Obiang. No obstante ello, y a colación de la anterior narrativa, la de Joaquinito Maria Alogo Obono (hijo del narcotraficante Joaquin Maria Alogo, y de la gabonesa Solange Obono Mba) ha contribuido a reavivar la controversia acerca del aludido vinculo del tirano Obiang con el narcotráfico internacional. Toda vez que a través de la misma – articulada en la negación de la implicación de Alogo en una red internacional de narcotráfico, de extorsión y de falsedad en documentos oficiales – el autor sugiere que el interesado (Alogo) habría actuado siempre a las ordenes del tirano Obiang (en tanto que diplomático y hombre de negocios), y que por tanto, su incriminación y su posterior asesinato habrían resultado de la maquinación de ese último. Unos alegatos que conviene por tanto examinar a la luz de los numerosos antecedentes judiciales conocidos del finado, no sin antes reenfocar el perfil personal esbozado en una obra que debe, a todas luces, considerarse como a una falacia narrativa intencional.

En efecto, la trama principal del relato de Joaquinito (la negacion del perfil delictivo de Alogo y la consecuente acreditación de la tesis de su asesinato político) pretende consolidarse mediante la mixtificación del perfil personal del interesado, al que presenta como un diplomático y un hombre de negocios, miembro de la familia de Ondo Edu. Sin embargo, Alogo no guarda ningún vínculo filiatorio con la familia de Bonifacio Ondo Edu, y se desconocen su lugar de nacimiento (Joaquinitio afirma que “nacio en Bata y es de Ebibiyin y Evinayong”), su tribu y su poblado. Se desconocen hasta los datos filiatorios de sus padres (en el relato solo constan sus nombres y no asi sus apellidos, poblados respectivos, tribus, etc). El perfil formativo esbozado por Joaquinito es, ademas de risible (para un narcotraficante), puramente fantasioso y no está avalado por los centros académicos relacionados (Escuela privada de Gstaad, Centre de formation d’Air Gabon, Ecole Nationale d’Aviation de Toulouse, Ecole des Vols de Montréal, Centre de Formation du Personnel d’Orly, universidades de Oxford, Harvard e Islamabad, etc y etc).

El mismo animo de confabulación es perceptible en cuanto al perfil personal de su madre Solange (y no Soledad!) Obono Mba. La cual no es hija del tirano sino de su primo materno Mba Ndum (de nacionalidad gabonesa), que fue entregada en matrimonio a los doce años en Oyem (Gabon), antes de casarse en segundas nupcias con Francisco Javier Ondo Angue (hijo de Purificacion Angue Ondo) con el que tiene tres hijas. Mientras se hallaba casada con ese ultimo, Solange mantenia paralela y secretamente una relacion amorosa con su tio, el tirano Obiang. Lo cual reconoció públicamente ante la prensa española, si bien alegó que las relaciones sexuales entre ambos eran forzadas. Precisamente, al tiempo de incurrir en adulterio con Alogo, a Solange le anima una desmedida aspiración de grandeza, de competencia con su tia y a la vez rival Constancia Mangue. Mientras que a Alogo, que entonces mantiene relaciones amorosas con otras mujeres, le motiva únicamente la necesidad de acercamiento al tirano en aras de adquirir la inmunidad de un cargo público que pudiera ampararle en su trayectoria de narcotraficante, estafador y extorsionista. El astuto tirano es consciente de ello, y por tal razón no se avendra a reconocer la relación entre Alogo y Solange ni a reconocer a éste como yerno (y no por consideraciones de indole moral, pues consta que por entonces mantiene relaciones sexuales con todas sus hijas y sobrinas, véase Radio Macuto, 02 de julio de 2020, “La enfermedad mental del dictador más longevo del Mundo “). 

Por tanto, las circunstancias en las que se enmarca el inicio de la relación matrimonial entre Alogo y Solange no son idílicas como sugiere el autor, sino que se enlazan intrínsecamente al historial delictivo de Alogo. Se trata, conforme exponemos, de una relacin de razón que Alogo tratar´´a de instrumentalizar para auparse como el mayor narcotraficante de nuestro País. Tanto es así que, pese a fracasar en su intento de acercamiento al tirano y regresar precipitadamente a España, Alogo encontrará sin embargo la manera de sacar provecho de su flamante y engorrosa esposa, utilizando su figura para acreditar socialmente su calidad de « yerno » del tirano, y afianzar así su falso estatus de diplomático guineoecuatoriano. Siempre que el decreto de nombramiento y el correspondiente pasaporte diplomático de los que se prevalece a tal efecto serían expedidos por su propia red de falsificación, conforme atestan los informes policiales españoles.

Primer Acto.- Alogo fracasa en su intento de acercamiento, pero la cobertura de “yerno” del tirano Obiang afianza su falso estatus diplomático y permite atraer a inversores incautos.

Es de notoriedad pública, y numerosos testigos directos pueden dar fe, que Alogo el narcotraficante nunca fue aceptado como yerno por el tirano, ni mantuvo ningún tipo de contacto con éste. A fortiori, nunca fue agraciado mediante nombramiento a cargo público (no existe constancia de tal extremo en el BOE ni en ningún archivo del Estado), ni compartió ningun proyecto societario con él (no hay constancia de ello en archivos notariales o de registros mercantiles). Conforme exponemos, a resultas de sendas operativas policiales, se atesta, de contrario, que el estatus diplomático del que se prevalece Alogo resulta de falso pasaporte diplomatico y decreto de nombramiento realizados por su propia red de falsificación. Asimismo resulta de la simulación los demás documentos, oficiales o privados, exhibidos al objeto de acreditar la pretendida relación con el tirano Obiang y con los estamentos oficiales de Guinea Ecuatorial. Precisamente, la presencia de Solange y su participación en el entramado delictivo de Alogo persiguen como finalidad afianzar su cobertura de “yerno”, en aras de la captación de inversores codiciosos. 

El caso de “Importaciones y Exportaciones Ecuatoguineanas S.A.”» (IEEGSA), un ejemplo de estafa mediante simulación de la relación entre Alogo y el tirano. Una estafa a la que recurre a menudo Alogo, y que consiste en detectar inversores incautos y exigir de ellos una inversión inicial módica a cambio de ganancias millonarias. En efecto, en abril de 1993, Alogo convence a Fermin Huertas Serradilla y Juan Marcos Pujante (a los que se presenta como un acaudalado yerno y socio de Obiang) para que se asocien con él en la creación de una sociedad anónimade derecho guineano (la antecitada IEEGSA) cuyo objeto es la ejecución de obras públicas. Prometiendoles un importante mercado de obras públicas (rehabilitación de carreteras de Malabo) concedido por su “suegro” Obiang. Sin que en ningún momento Obiang estuviera al corriente de nada. Para mayor convencimiento, el habilidoso estafador pretendió solicitar un prestamo al Banco Africano de Desarrollo (BAD) “con el aval del suegro” (que obviamente nunca existió), de un monto de 1.800.000.000  XAF. Una vez que los socios libran los fondos iniciales que requiere la efectividad del proyecto societario, Alogo se apropia de los mismos y desaparece. Localizado por la Justicia, Alogo alegara simplemente que tanto él como sus ex-socios habían sido (por igual) víctimas de las maquinaciones del tirano Obiang, aportando al efecto los correspondientes escritos oficiales de la presidencia de la república y de otros estamentos del Estado (producto de su propia red de falsificación), que atestan de su buena fe.

En efecto, la estrategia de defensa esgrimida por Alogo – ante la querella por estafa iniciada por sus ex socios – consiste en probar la mala fe de la autoridad concedente de las obras (el gobierno de Guinea Ecuatorial dirigido por Obiang) mediante falsos documentos oficiales, de los que algunos se incorporan en el relato de Joaquinito. Tal es asi que al no poder acreditar la existencia del susodicho proyecto de obra, ni la de la presunta propuesta que le fuera cursada por el gobierno de Obiang, Alogo exhibirá una falsa solicitud de audiencia al tirano, y un falso escrito del gobernador del banco central (“Banco Nacional de Guinea Ecuatorial “) sellado de la “gobernación”. Al mismo fin, Joaquinito el retoño exhibe ahora la copia de una sentencia del juzgado de instrucción numero 7 de Barcelona que absuelve a su padre del delito de estafa (a sabiendas de que el juzgado de instruccion carece de la potestad para enjuiciar el delito de estafa), en la que se recoge en antecedentes que Alogo afirmó disponer de una fortuna de millones de dolares y había conseguido que sus socios fueran recibidos por Obiang en relacion al proyectado negocio. Por tanto, una falsa probanza que tan solo ilustra la inexistencia del alegado vinculo entre Alogo y el tirano Obiang en relación a la descrita estafa, que sin embargo el narrador Joaquinito considera como una prueba exculpatoria de su padre.

El “Programa Migracion-Inversion”, una falsificación a gran escala de pasaportes diplomáticos mediante simulación del asentimiento del gobierno guineoecuatoriano. Nuevamente, Joaquinito el hijo del narcotraficante pretende demostrar que la referida operación, de expedición y venta de pasaportes diplomáticos de Guinea Ecuatorial, fue una actividad legal impulsada por el gobierno de nuestro País, y dirigida por su padre. Justificandolo nuevamente mediante una prolija documentación falsa elaborada por la misma red de falsificación de Alogo. Sin embargo, antes de ser desarticulada en Hong Kong por la INTERPOL, la referida trama de falsificación de documentos oficiales de Guinea Ecuatorial ya había sido desmantelada por la policia española, sin que pudiese establecerse la implicación del tirano Obiang.

En efecto, antes de abarcar el narcotráfico, la falsificación de documentos oficiales es la principal actividad delictiva a la que se libra Alogo, desde su lujosa residencia de la urbanización Los Brezos en el Encinar de los Reyes, la cual figura como sede de la empresa (tapadera) Ecuatorial Guinea Office For Investiment (Oficina de Inversiones para Guinea Ecuatorial). Si bien la policía consigue establecer el centro de operaciones en el domicilio de Antonio Cruz Masa Molongua (alias “Antolín Masa”) sito en la calle de Sevilla de Móstoles. La Unidad Central de Extranjeros informa al efecto, con ocasión del desmantelamiento de dicha red de falsificación (y de la detención de Alogo, su cerebro) que la misma se dedica a las estafas, al tráfico de influencias y, en última instancia, al tráfico de estupefacientes. Habiendose localizado con tal ocasion más de 1000 documentos, y decomisado 729 pasaportes en blanco de Guinea Ecuatorial, 200 documentos de identidad igualmente en blanco, certificados de ciudadanía, carnés de conducir, 16 sellos de tinta e impresos de la Dirección General de Seguridad guineana, entre otros documentos. La policía localiza asimismo una imprenta en Valencia en la que se confeccionaron algunos de los documentos utilizados por la banda de falsificadores, así como una empresa de informática radicada en la calle de Serrano, en Madrid. Todo lo cual tuvo abundante cobertura mediatica. Sin embargo, merced a la asistencia del abogado Roberto Rodríguez Casas (imputado por blanqueo y crimen organizado) Alogo alegará haber actuado a cuenta del gobierno de Guinea Ecuatorial, y conseguirá eludir la acción de la justicia española.

Tras el anterior episodio, Alogo ideara una nueva trama de falsificación mucho más audaz, merced al respaldo de las triadas de Hong Kong y de su intermediario Cheng Chuk Kin, a través del llamado” Programa Migracion Inversion”, cuyo objeto es la venta de pasaportes diplomáticos de Guinea Ecuatorial a potenciales inversores de Hong Kong (a 100.000 usd  la unidad) en el periodo previo de la transición de la colonia británica al control chino (exactamente a partir de 1994). Merced a las consabidas falsas credenciales, Alogo alegara actuar en representación del gobierno de Guinea Ecuatorial, y será recibido por el gobernador de Hong Kong (Chris Paten) en tanto que embajador honorario (cargo inexistente) y consejero personal del tirano Obiang en relaciones internacionales e inversiones económicas, con ocasión de la inauguración oficial de la delegación del susodicho “Programa Migracion Inversion” en Hong Kong en julio de 1994.

Alertado por la INTERPOL, el gobierno de Guinea Ecuatorial instará la colaboración del gobierno de Hong Kong y de otros países amigos, dando lugar a la preceptiva investigación que desembocará en el desmantelamiento de la descrita trama internacional de falsificación. Atestándose, a raíz del correspondiente informe de la INTERPOL, que el gobierno de Guinea Ecuatorial nunca estuvo al corriente ni autorizó el descrito entramado de falsisficación de pasaportes diplomáticos a través del llamado “Programa Migracion Inversion”, ni confirió mandato de representación al narcotraficante Alogo (ni para dicha trama delictiva ni como diplomático). Toda la narrativa suscrita al efecto por Joaquinito resulta de la confabulación y contradice el tenor de los antecitados informes policiales. A mayor abundamiento, consta que la justicia guineana inició desde entonces las preceptivas acciones legales contra Alogo y sus cómplices, las cuales se concretarían en la solicitud de extradición cursada por el entonces presidente del Tribunal de Apelacion de Bioko, Federico ELA OWONO (qepd) contra los mismos.  

Segundo Acto.- La alegada pertenencia de Alogo y Apkuan a un cartel dirigido por Obiang, una estrategia de defensa fundada en la derivación de responsabilidad.

Al margen de las anteriores tramas de falsificación de documentos oficiales, las actividades delictivas de Alogo abarcan asimismo el narcotráfico internacional, y así lo atestan la Interpol, el Observatorio Geopolítico de Drogas (OGD), la International Narcotics Board y la organizacion Global Witness. Una modalidad criminal para cuya comisión persiste en invocar un pretendido vínculo con el tirano Obiang (a cuyas ordenes pretende actuar) atestado como anteriormente mediante falsos documentos oficiales. De dicha implicación en el narcotrafico internacional rinde cuenta por primera vez una operativa policial española que conduce a la detención de Alogo y de su cómplice Apkuan (cuyas implicaciones enlaza sobradamente la prensa, véase El Pais, 10 de julio de 1997).  

En efecto, tras una investigación llevada a cabo por la Unidad Central de Estupefacientes, fue detenido en julio de 1997 Santos Pascual Bikomo Nanguande por su implicación en tráfico de heroína importada de Pakistán. La detención se produjo concretamente en el aeropuerto de Barajas mientras el interesado recogía una maleta que contenía 15 kilos de heroína.  Con tal ocasión, la policía decomisó, ademas de los 15 kilos de heroína, más de 700 pasaportes guineanos en blanco elaborados por la red dirigida por Alogo. El mismo Alogo, provisto de un falso pasaporte diplomático guineano, fue también detenido durante dicha operativa policial. Previamente, la policía había establecido que ese último mantenía constantes encuentros con los proveedores de Apkuan, unos narcotraficantes de nacionalidad pakistaní, iraní y turca (entre los que sobresalia el irani Said Aliakbar), quienes acudían a su chalet de Los Brezos en coches con placas diplomaticas.

En relación a la anterior modalidad delictiva (el narcátrafico), y a raíz de la confusión derivada de la estrategia de defensa de los dos narcos Alogo y Apkuan (de derivación de responsabilidad al tirano Obiang), se empieza a especular acerca de la existencia del “Cartel de Akoakam dirigido por el tirano, que recurre supuestamente a la inmunidad de las valijas diplomaticas para introducir droga en Europa y América. Un Cartel que posteriormente habría impulsado una colaboración con el de Medellin (Colombia) liderado por Pablo Escobar Gaviria. Una teoria creada y alimentada, como decimos, por Alogo y Apkuan, y que trata de sustentarse en las detenciones evocadas anteriormente, y en la hipotética implicación de otras importantes personalidades del entorno inmediato del tirano (de la que no existe, a fecha de hoy, prueba alguna), tales como Armengol ONDO NGUEMA, Carmelo Nvono Nka, Daniel Angel Esono Monsuy, Eduardo Ndong Elo, Florencio MAYE ELA, Francisco ONDO ABAGA, José ELA EBANG, José ENEME OBAM, Juan BIYOGO, Juan OLO MBA NSENG, Marcos BICO EWORO, Miguel OYONO NDONG MIFUMU, Pedro Edjang Mba Medja, Pedro ELA NGUEMA BUNA, Pedro NSUE ELA EYANG (alias Sirpier), Santiago ENEME OVONO (Alandi), Santiago Nsobeya Efuman y Teodoro NSUE BIYOGO.

Sin perjuicio de lo anterior, consta a través de testimonios fidedignos que durante la era de Macias, el actual tirano Obiang implantó una red de tráfico de banga en todo el País. Secundado por varios jovenes oriundos del contorno de Nsok Nsomo, Micomiseng y Ebebiyin (véase el articulo « Teodoro Obiang y la droga”, Espacios Europeos, 27 de diciembre de 2017) tales como  Zacarías Mbo Elembo,Fermin Engonga,yAntonio Cruz Masa alias (citado anteriormente), se deduce a partir de la anterior circunstancia que una vez que asciende al poder, Obiang extenderá la distribución de banga más allá de las fronteras de nuestro País, a través del personal diplomático (y de sus familias). De lo cual no obra sin embargo, a día de hoy, ninguna prueba, como tampoco se acredita su pretendida relación con el Cartel de Medellin.

Tercer Acto.- Alogo, de pretendido cómplice a hipotético adversario político de Obiang, su nueva tapadera para eludir la extradición.

Tras sostener infundadamente que Alogo habia actuado en todo momento a las órdenes del tirano Obiang (en relación a las anteriores tramas delictivas), el autor afirma finalmente que al tiempo de ser abatido en Medellin, Alogo era al propio tiempo candidato – contra Obiang – en unas elecciones presidenciales, debiendo por tanto considerarse su eliminación como un asesinato político. Afirma al efecto que «el asesinato de su padre obedece a la necesidad de impedir su elección a la presidencia de la república», y que «el candidato a las elecciones presidenciales de la república de Guinea Ecuatorial, Joaquín María Alogo de Ondo Edu Angono I, fue asesinado durante una misión diplomática en septiembre de 1998 en la ciudad de Medellin…» (p. 129 y 134). Por tanto, unas contradicciones que revelan por si el caracter falaz de unas aseveraciones orientadas a conferir un semblante de dignidad postuma a una deshonrosa vida de gangster. En efecto, al igual que su estatus diplomático resulta de la simulación (véase ut supra), no obra tampoco constancia, en los archivos de la Junta Electoral Nacional y del Ministerio del Interior y Corporaciones Locales, la pretendida afiliación de Alogo a ningún partido político legalizado, ni a fortiori de su pretendida candidatura en unas elecciones presidenciales (en representación de un partido político).

Sin embargo, consta fehacientemente que con ocasión de su comparecencia ante las autoridades judiciales de Benin (en el año 1998), requerida a raíz de una petición de extradición cursada por sus homologas guineanas (en relación a la operación “Programa Migracion Inversion”), Alogo logrará desacreditar a la autoridad judicial requirente, exhibiendo falsas credenciales del Partido del Progreso de Severo Moto que le consagran como presidente electo de dicho partido, y como candidato, en representación de éste, en las próximas elecciones presidenciales a celebrarse. Nuevamente, merced a sus habilidades de falsificador, el narcotraficante lograr persuadir a la justicia del Estado requerido (Benin) de la veracidad de su pretendido estatus politico y forzara su convencimiento acerca de una hipotética persecución politica encubierta. Pese a obrar un informe circunstanciado de la INTERPOL acerca de su implicación en los referidos delitos de falsedad en documento público.

Desde entonces, nuevos informes de la INTERPOL (que se vertirán en la antecitada pieza de solicitud de extradición) revelan que la nueva tapadera política anuncia un giro peligroso en la carrera delictiva de Alogo, que participa de una estrategia global concebida por las triadas de Hong Kong. En efecto, alentado por el éxito de la operación “Programa Migracion Inversion” y por las expectativas suscitadas por el recien concluso acuerdo con el Cartel de Medellin (en aras de la distribución de la cocaína en Europa y en África), Alogo plantea a las triadas de Hong Kong la posibilidad de derrocar al régimen de Obiang para instalar la base del narcotráfico internacional en nuestro País. Un proyecto que suscitaría el entusiasmo de sus socios, y para cuya materialización habría recibido seguidamente el necesario aval financiero (en forma de prestamo). Sus constantes viajes a países de la subregión (durante el periodo que precede su eliminacion) se enmarcarían en la ejecución de dicho proyecto.

En definitiva, solo el referido extremo podría haber justificado el interés del régimen de Malabo en el asesinato de una persona que llegó a considerar su enemigo público número uno (por las razones evocadas ut supra). Si bien no se ha probado, a día de hoy, la implicación directa del tirano Obiang, aun cuando ésta hubiera sido aludida, según el autor, por los propios sicarios de su régimen. En efecto, tras afirmar inicialmente que Alogo “habia sido asesinado durante una misión diplomática en septiembre de 1998 en la ciudad de Medellin por mercenarios que actuaban bajo la instigación de su suegro y jefe de Estado, el presidente de la República de Guinea Ecuatorial Teodoro Obiang Nguema Mbasogo”, el autor sostiene en otro pasaje de su relato que según testimonios de miembros de la seguridad (cuyos datos omite), Alogo habría sido secuestrado en Medellin, trasladado a Guinea donde habría sido ejecutado el 21 de septiembre de 1998 (linchado, descuartizado y arrojado en un contenedor de ácido), véanse las paginas (p. 135 y ss. de su relato).

Por su parte, la antecitada teoria oficial del asesinato en Medellin alude a un ajuste de cuentas ejecutado por los sicarios del Cartel de Medellin (relacionado por tanto con el narcotrafico). Si bien hay quien estima que tal vez la orden de ejecución fue impartida (y también ejecutada) por las mismas triadas de Hong Kong, al descubrir que el proyecto de golpe de Estado ideado por Alogo no era sino otra argucia para extosionarles. Sea cual sea la causa, y sea quien sea el autor de la ejecución, la cuestión que se plantea es la siguiente, la deshonrosa vida del narcotraficante Alogo merece nuestra empatía por el mero hecho de haber sido, presuntamente, truncada por el tirano Obiang?

Epilogo. Alogo consagró toda su vida al crimen organizado, nunca testimonió respeto por los valores de nuestra Sociedad. Considerarle como una víctima de la dictadura supone un insulto a la memoria de tantos compatriotas que pagaron con su vida el compromiso con la lucha contra la tirania del que hoy se considera “un santo”, Teodoro Obiang.

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Un comentario en «Reseñas sobre la publicación “Obiang le grand-père assassin”»
  1. Más que una reseña sobre la obra Obiang el abuelo asesino… parece un discurso de odio hacia (Joaquín María Alogo Ondo Edu) y separatismo barato, en la supuesta lucha que lleváis… creo que deberías informarte mejor, aunque sé que el odio puede crear muchísima ceguera. Seguro que los Obiang te pagan por defenderlos..

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