La última obra literaria del polifacético Barón Ya Búk-lu, con el título de «Eyanghá«, está desde esta mañana en gran parte de las librerías españolas; una obra esperada para los muchos seguidores que tiene el autor y que, todavía no ha pasado por la temida criba de la crítica.

Introducción
En el gran campus de la Universidad, se celebraba la entrega de títulos y premios de fin de carrera. Mientras el rector de la Universidad iba pronunciando los nombres de los graduados, los alumnos se acercaban a la mesa para la reco gida de sus títulos académicos.
El rector dijo: “¡Doña Odisa de la Hoz, número uno de esta promoción!”.
Odisa se acercó a la mesa, al ritmo de los aplausos de los demás alumnos. Después de entregarle el título, el rector le pidió que dijera unas palabras para los presentes. Ella ac cedió:
“Es para mí un orgullo recibir este diploma que agra dezco de todo corazón y que ofrezco a mis padres, porque sin ellos no hubiera sido posible estar en esta Universidad. Mu chas gracias a todos mis compañeros”.
Los alumnos y el público volvieron de nuevo a romper el silencio con aplausos y gritos: “¡Bravo, bravo!”.
Micha, un joven africano de unos veintisiete años, hijo de un jefe de la tribu de Engóng, se encontraba entre aquella multitud y se quedó prendado de Odisa; se levantó para acercarse a ella, sin éxito, en el momento en que sus amigos la llevaban en volandas felicitándola. En el rostro de Micha se apreciaba el impacto que Odisa le había causado.
Micha ante tal asombro no tuvo más remedio que marcharse a su cuarto; además al día siguiente le esperaba un largo viaje hacia su pueblo, Engóng.
Presentación
El sol parecía oro fundido, iba desapareciendo entre los árboles, era de noche y seguían los cánticos y las danzas entre luces y sombras fantasmagóricas.
Micha, después de muchas horas escuchando los ruidos, empezó a sentir sueño.
En tantas horas no había comido, tampoco tenía hambre.
De repente notó que los tambores se iban alejando, hasta que dejó de oírlos y empezó a ver unas imágenes multicolores de transición, que se fundían en una espiral que giraba cada vez con más rapidez y se deshacía en una luminosidad azulada, cada vez más clara, hasta aparecer un cielo limpio, en un mar de copas vegetales de un bosque rodeado de campos idílicos que parecían jardines cuidados, con árboles, arbustos y otras plantas en plena floración, formando un paisaje de primavera paradisíaco y un río con amplios meandros…
Fragmento de Eyanghá,
Barón Ya Búk-Lu
Me he quedado con ganas de continuar leyendo Eyangha, pues nada, felicitarte Barón por todos estos esfuerzos tuyos para apoetar lo mejor de ti para nuestros hijos y nietos, que sería de nosotros si no podemos dar lo mejor de nosotros para el uso y disfrute de las siguientes generaciones, así que, animo y a seguir aportando a la cultura guineana.
El Regimen sigue hundiendo a Guineoecuatorianos.El africando tiene problema de no reflexionar .