Desde que empezó la crisis sanitaria con la aparición de la Covid-19, CPDS ha venido denunciando no solo la mala gestión que el Gobierno de Guinea Ecuatorial ha hecho de la pandemia, sino también el hecho de que las decisiones tomadas han sido para beneficiar económicamente a la familia del Jefe del Estado. Hoy queremos señalar un aspecto conocido por todos y del que poco se habla, pero relacionado con lo anterior: la prioridad del Gobierno no es la población más vulnerable, sino la clase gobernante. Nos explicamos.

A principios de mayo de 2020, el Gobierno de Guinea Ecuatorial envió una delegación a Madagascar, encabezada por el Viceministro de Sanidad, para recibir un remedio sin evidencia científica, como lo denunció CPDS, para curar el coronavirus, llamado Covid Organics. A su regreso a Malabo, la delegación trajo unas diez mil unidades de la pócima y declaró, con orgullo, que Guinea Ecuatorial era el primer país que recibía el producto. A pesar de que el entonces ministro de Sanidad, Salomón Nguema Owono, declaró por televisión que el Covid Organics sería distribuido de forma experimental entre los enfermos del coronavirus y el personal sanitario, las diez mil unidades de prueba fueron repartidas entre los miembros del Gobierno, dirigentes del gubernamental Partido Democrático de Guinea Ecuatorial (PDGE) y sus afines. Después llegó el silencio y el Gobierno cerró la boca sin dar explicaciones sobre los resultados del experimento, pero quedó claro que, si el remedio malgache hubiera servido para curar la enfermedad, el régimen se habría preocupado antes por los suyos que por el resto de la población.

En diciembre, el Gobierno sancionó el Decreto número 107/2020, de fecha 21 de diciembre, por el que se restringía temporalmente la circulación de personas durante las fiestas navideñas y el año nuevo para prevenir la expansión del coronavirus en el país. Tenía una vigencia de 15 días, pero se prorrogó hasta el 15 de febrero para, después, convertirlo en indefinido. Dicho decreto recogía, entre otras medidas, la obligación de que los viajeros presenten a las fuerzas de Seguridad un certificado negativo de PCR y una autorización de desplazamiento del Comité Técnico del Covid-19. CPDS criticó el decreto al considerar que tenía como objetivo restringir la libertad de movimiento de los ciudadanos, entre otras cosas, por lo que exigió la abolición de dicha exigencia. Poco después, el Gobierno redujo el precio de las PCR, pero mantuvo la exigencia de disponer de ella para poder viajar.

El viernes, 12 de febrero, el gobierno anunció la paralización de las PCR sin dar explicaciones; con ello, quedaba automáticamente prohibido a los ciudadanos circular por el país al no poder disponer de los certificados negativos de las PCR. Lo que no se dijo a la población es que hay escasez de material para dichas pruebas y que el stock restante iba a servir únicamente para las necesidades de las autoridades. Tanto es así, que mientras los ciudadanos de a pie no pueden hacerse las PCR, son los ministros, diputados y senadores los que sí pueden acceder a ellas. En el día de ayer, 17 de febrero, se hizo la PCR a los senadores, dando positivo más de cinco de ellos.

El cenit de la discriminación ha llegado con las cien mil vacunas donadas por el gobierno de la República Popular China para atender a cincuenta mil personas. Es verdad que el criterio de vacunación no es el mismo en todos los países. Por ejemplo, en Estados Unidos o Rusia, donde muchos ciudadanos se muestran reacios a la vacuna, sus presidentes, Joe Biden y Vladimir Putin, respectivamente, fueron los primeros en vacunarse para sensibilizar a la población. En los países de la Unión Europea, son los ancianos y el personal sanitario los primeros en vacunarse.

Como no podía ser de otra manera, el Gobierno de Guinea Ecuatorial decidió ser fiel a sí mismo: el primer vacunado fue el Vicepresidente de la República, “para dar el ejemplo”, según declaró a la prensa. Le siguió su padre, el Presidente de la República, y su madre, la primera Dama quien, haciéndose la víctima, declaró que se sacrificaba por el pueblo vacunándose antes ella misma. A continuación, se vacunó el Secretario de Estado de Defensa, colaborador directo del Vicepresidente. Y gracias al fallecimiento de uno de los cocineros de Obiang después de recibir una inyección de la vacuna, se supo que todo el personal al servicio del Presidente había recibido su dosis de la vacuna, hecho confirmado ayer por un reportero de TVGE al asegurar que “se ha vacunado todo el aparato presidencial”. Después se vacunaron el secretario General del PDGE, la Presidenta del Senado y otros prohombres del régimen. ¿También para sensibilizar a la gente reticente? ¿Son parte de la población de riesgo? Ni lo uno ni lo otro: quieren protegerse ellos antes que el resto de la población.

Está claro que las cien mil dosis traídas para cincuenta mil personas, serán para los gobernantes (incluidos altos mando militares), sus familiares y sus criados o personal de servicio; después, si sobra algo, les tocará a los sanitarios y a algún que otro afortunado. Los ciudadanos de a pie tendrán que esperar la siguiente donación para poder vacunarse.

El régimen de Obiang es inmisericorde y discrimina a los guineanos hasta en los momentos de mayor adversidad.

cpdsge.org

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