Como a la vieja usanza, el sanguinario se ha inclinado ante el féretro de otro devoto siervo, en el que yace Feliciano Batho el conspirador, el violador, el hombre de la sombra, truncado por el virus covid-19 ante la indiferencia de su amo. A la sostenida cadencia actual de asesinatos (por los cancerberos del régimen satánico o por su aliado el covid-19), para regocijo del ogro, se cumplirá su vaticinio de acompañar a la tumba a todos sus colaboradores antes de extinguirse él mismo (y le han precedido tantos ya que nos perdemos en la cuenta). Al siervo devoto y » amigo» Batho, como a todos los demas sucumbidos ante el desprecio del amo, y a sus familias, sirva de consuelo el elogio post-mortem, un roñoso reconocimiento a los siervos mas obsequiosos. En realidad, la sempiterna adulación al mismo asesino Obiang, al que ensalza la evocación de las acciones del finado de turno en aras de su glorificación y la de su vampiresco régimen.
La última trayectoria de Batho, directo al infierno… pic.twitter.com/YxBVW4TZwL
— Josimar Oyono Eseng (@OyonoEseng) March 16, 2021
La evocación de las vidas sacrificadas por la dictadura debiera interpelar al fiscal general de la República para la asunción del deber que le impone su función, para que, de conformidad con lo regulado en la Ley, acuerde la investigación de las causas del fallecimiento de numerosas personalidades publicas sucumbidas recientemente en extrañas circunstancias. Tales como Manuel Guerrero Modo, Lazaro Ekua Avomo, Cirilo Ekua Bee, Vicente Mba Asumu, etc. Toda vez que es de notoriedad pública, a defecto de prueba forense contraria, que las referidas personalidades fueron asesinadas por orden de Teodoro Nguema Obiang, con el asentimiento de su padre el dictador. En el mismo sentido, deben depurarse las responsabilidades por el fallecimiento de numerosas personalidades a consecuencia de covid-19, ante la incuestionable denegación de asistencia médica. Las cuales fueron evacuadas a la clinica «polyclinique IDIMED» de Douala (quid de la clñinicas y laboratorios modernos diseminados por Teodoro Obiang por todo el territorio Nacional) en la que algunas hallaron la muerte (se ha podido relacionar dichos fallecimientos con la inquietante presencia del pedofilo y envenenador, ahora embajador, Armando Kote en dicha clínica) mientras la familia dictatorial goza de todas las atenciones médicas y del derecho a ser evacuados en las mejores clínicas del mundo, todo a costa del erario público.
El ministerio público debiera asimismo, siempre por imperativo de la Ley, dilucidar las causas de la explosión del depósito de municiones y dinamita que causó la muerte a mas de trescientas personas (militares y familiares) el 07 de los corrientes. Toda vez que el lamentable incidente pone una vez mas de relieve la incapacidad e incompetencia del dictador y de Teodoro Nguema Obiang, maxima autoridad de defensa y seguridad de Estado. A tal efecto, y sin perjuicio de su responsabilidad política, consta debidamente que la empresa de su propiedad, ABAYAK, es dueña de los explosivos cuya deflagración causó el referido siniestro, al ser en efecto importadora exclusiva de explosivos en el país, y al ser asimismo beneficiaria de una autorización expresa del dictador para almacenarlos en el cuartel de Nkuantoma (los causantes de la explosión forman parte del remanente del stock utilizado para la construccion de la central hidroelectrica de Djibloho y para la explotación de canteras). Al mismo objeto, deben responder de la extrema militarización del país, y de la acumulación de armas y municiones de guerra, los ministros Juan Manuel Bibang Nchuchuma (ministro encargado de la persecución y del asesinato de los disidentes políticos de la diaspora) y Fausto Abeso Fuma alias Tito Garriga (experimentado torturador y asesino, comisionista corrupto, encargado por Nguema Obiang de la compra de armas de guerra y otros materiales militares, barcos, aviones, etc).
Por requeridas las expuestas diligencias de investigación (exigidas públicamente por el colectivo «somos + » y por otros activistas de derechos humanos, pese al riesgo que supone dicha actitud heró ica), quisieramos volver al elogio post-mortem del miliciano Feliciano Batho. El cual constituye un obituario particularmente insultante para la memoria colectiva (y sobre todo para las victimas de ambas dictaduras), por su tenor hagiográfico y su veleidad de restauracion de la estimacion del finado, al que la nomenclatura dictatorial pretende recordar como «hijo predilecto del distrito de Mongomo, hombre de estado de primer plano, diplomático y senador, inolvidable e insustituible por su trascendente contribucion al devenir de nuestra Nacion«. Elogio inmerecido e injustificado de una persona que consagro su vida a obedecer y servir ciegamente a los dos dictadores que han devastado nuestro pais (primero a Macias y luego a Teodoro Obiang), lo que le valió que el vampiro de akoakam se refiriera a él como a un » fiel colaborador y cumplidor en todas las labores asignadas a su persona».

A tenor de los referidos discursos funebres, Feliciano Batho fue una persona cultivada, fuente de inspiración para sus congéneres, diplomático y senador, autor de manuales de protocolo de ceremonias. En realidad, su perfil formativo no justifica tanta pretension, titular de primer grado de formacion profesional en oficialia industrial en La Salle de Bata, se traslado posteriormente a Madrid para postular por una titulacion superior de maestro industrial rama electrica (equivalente a bachillerato superior) y fracasó en el intento. Si bien a lo largo de su dilatada carrera funcionarial (de mas de cuarenta años) adquirioóconocimientos empíricos en materia de protocolo de Estado, siendo cooptado como maestro de ceremonia para todos los grandes eventos de la dictadura, en tandém con su comparsa Santiago Nsobeya Efuman (fallecido en identicas circunstancias). Sin embargo, y es sabido de todos que su aportacion a la feroz dictadura no se ciñó a la organizacion de fiestas mundanas. El miliciano fue ideologo entre los ideologos y participó a la conformacion del régimen.
En efecto, al igual que su comparsa Nsobeya Efuman, el curriculo de Feliciano Batho es particularmente inconsistente, y todo su mérito radicará en su oportunismo político, y en su aptitud al chivateo. Se inicio como confidente de la «seguridad» durante su periodo estudiantil en Madrid (la frustrada escolaridad), durante el cual se alió con otro peligroso sicario, en la persona de Pedro Nsue Ela, alias sirpier, entonces encargado de la embajada de Guinea Ecuatorial en España y actualmente alcalde de Mongomeyen (con numerosas hazañas en su haber, conforme relataremos en su dia). Ambos se dedicaran a la vigilancia de la comunidad estudiantil guineoecuatoriana, contra la que vertirán continuas e infundadas acusaciones (propiciando la detencion de alguno de ellos y su posterior ejecucion).
Merced a dicha labor «anti-subversiva», el finado Feliciano Batho mereceria inmediatamente el reconocimiento del propio Macias, que le nombrara director general de politica interior, cargo influyente que le asociara a todas las fechorias de los lugartenientes del dictador : Bonifacio nguema esono, Felipe Ondo Obiang, Daniel-Ángel Esono Mosuy, Carmelo Biko Ngua, Braulio Nsue Ona, Crisantos Ndongo Abaga, Cayo Ondo Mba Angue, y Salvador Ondo Ela. Pese a ser subordinado administrativamente a Bonifacio Nguema Esono (vice presidente de la republica), Teodoro Obiang Nguema lideraba el referido grupo y asumia la iniciativa y la responsabilidad de todas las acciones operativas contra los subversivos políticos (entiéndase detención, tortura, asesinato). En efecto, obiang ejercía un poder absoluto en la parte insular del pais, una vez que la paranoia de Macias le llevó a afincarse en su pueblo natal de Nsangayong (inducido por el mismo Obiang). Desde entonces, la colaboracion entre el miliciano Feliciano Batho y el vice ministro de defensa y jefe de carceles Obiang Nguema era fluida, al primero incumbía la denuncia politica de las personas «hostiles» y al ultimo la represion a ultranza. Es por tanto innegable la responsabilidad del finado Feliciano Batho en los asesinatos perpetrados por Obiang Nguema contra numerosas personalidades, a las que acusó infundadamente de participación en presuntas tramas golpistas. Fueron victimas de tales maquinaciones Jesús Alfonso Oyono Alogo y Buenaventura Ochaga Ngomo (ejecutados el dia 4 de diciembre de 1976), el reverendo padre José Esono , Pablo Guillermo Nseng y Manuel Nsi Mba. Si bien le constaria posteriormente a Macías que los precitados habían sido asesinados por Obiang a pesar de ser inocentes, no emprenderia sin embargo ninguna accion contra el capitán Teodoro Obiang (mal le supo !).
El miliciano Feliciano Batho es por tanto, desde el referido periodo de la anterior dictadura, complice y encubridor de todos los asesinatos cometidos por Obiang Nguema con miras a alcanzar el poder (o más prosaícamente para arrebatar mujeres ajenas, véase el asesinato de Valentin Nangale ex esposo de Celestina Lima). Sin perjuicio de ello, Batho se ilustraría igualmente, a titulo personal, por numerosos atropellos cometidos contra la poblacion. Siendo los mas relevantes los abusos y las violaciones que perpetró en la isla de Annobon en el año 1976, cuando fue instruido por el dictador Macias para reprimir una insureccion de la poblacion de la isla, propiciada por la alarmante situacion sanitaria que prevalecía en la misma.
Conforme puede apreciarse a través de los extremos expuestos anteriormente, ratificados por otra parte a través de numerosos testimonios de supervivientes a la masacre macista, al igual que su amo Obiang Nguema y a través de su turbio legado, Batho ha contribuido de manera exponencial a mancillar la reputacion de los oriundos del distrito de Mongomo, cuya representacion pretendio siempre asumir (en relacion a la afirmacion de Teresa Efua en el sentido de que «su desaparicion representa una perdida irreparable para el distrito de Mongomo«). Mientras que en realidad (siempre al igual que su amo Obiang Nguema, el gabonés), su relacion con el distrito de Mongomo era puramente esquizofrénica, y osciló siempre entre el aparente repliegue identitario (afirmó publicamente que el PDGE es de Wele Nzas y Wele Nzas es del PDGE, durante un congreso del PDGE) y el resentimiento provocado por el rechazo de los lugareñosa los «bosqueros». Decimos aparente repliegue porque por otra parte, Feliciano Batho fue, en complicidad con el dictador, el ideólogo y el promotor de la desvinculación del municipio de Mongomeyen de la esfera de la capital provincial Mongomo, y la promoción de una politica de exterminacion de las élites del distrito de Mongomo a favor de las del contorno de Mongomeyen.
En efecto, y pese a haberse aupado social y politicamente merced a la solidaridad que le testimoniaron otros oriundos de Mongomo allegados al anterior dictador Macias, Feliciano Batho fue un acérrimo defensor de la causa de los oriundos del municipio de Mongomeyen, los cuales constituyen a día de hoy las élites políticas y administrativas identificadas erronéamente como oriundos de Mongomo (los aludidos ya se reconocerán).
En efecto, la estrategia de enfrentamiento entre el distrito de Mongomo y el municipio de Mongomeyen fue concebida por Obiang y por Feliciano Batho, en respuesta a la falta de legitimidad política del dictador en el distrito de Mongomo. Recordemos que obiang es natural de Kos-esangui (Gabón) y emigró a Mongomo con su familia siendo adolescente. Sin embargo, el cuestionamiento de su legitimidad en el distrito de Mongomo no radica en su extracción filiatoria sino, en la reprobacion de su cinismo político y de todos los asesinatos que habia ordenado contra hijos del distrito (y que sigue ordenando).
La reprobacion de Obiang en el distrito se manifesto a través de sendas tentativas de golpes de estado organizados por oficiales oriundos del distrito, conscientes de la inaptitud del interesado a liderar los destinos del país. Desde entonces, Batho no cesó de instigar al dictador para que confinara a las élites del distrito al ostracismo, en beneficio de los oriundos del contorno de Mongomeyen (Teresa Efua Asangano, Marcelino Nguema Onguene, Clemente Enconga Nguema Onguene, Filiberto Ntutumu Nchama, el mismo Batho, Carlos Nse Nsuga, Alejandro Evuna, Milagrosa Obono Angue, etc). En la conformacion de dicha estrategia anti-Mongomo concurren numerosos caciques del PDGE oriundos de todos los distritos del ambito nacional (propio de Obiang, para que pareciera un movimiento espontáneo), tales como Carmelo Modu Akuse y Lucas Nguema Esono, que en su dia llegaron a afirmar publicamente que los peores enemigos de obiang eran los oriundos de su propio distrito de Mongomo (kos-esangui !).
El canto del cisne del devoto satánico Feliciano Batho fue la concepcion y organización del programa de entronización del cocainomano y asesino Teodoro Nguema Obiang. Una labor conceptual que realizó con el concurso de su comparsa Nsobeya, y que abarca el guión y el escenario del proximo congreso del PDGE para la designación del interesado como nuevo presidente del partido y futuro candidato a las elecciones presidenciales (que ya fueron anunciadas por el régimen), elaboración de discursos, organizacion de la ceremonia de investidura, etc. A tal efecto, los dos ideologos Batho y Nsobeya confortarían al ogro en su afan de eliminación de cualesquiera opositores o disidentes al referido proyecto de transición (que se concretó en varios asesinatos y algunas tentativas frustradas). Sin embargo, y al termino de dicha colaboración fructifera, el ogro prescindió de ambos cortesanos y dejó que el virus del covid-19 les devorase, acorde al guión prescrito por ellos mismos. No cabe duda de que ambos hayan partido con el sentimiento del deber cumplido, al fin y al cabo, el pervertido asesino Nguema Obiang Mangue sucederá al padre y gobernará siguiendo los lineamientos marcados por personas como Feliciano Batho, sin la incordiosa presencia de las élites intelectuales del pais y secundado únicamente por sus sicarios y por los ineptos de la ASHO.
Como todos los complices del régimen del terror, la vida de Feliciano Batho pendía del hilo de la muerte, en tanto que testigo incomodo al que la propia supervivencia del régimen obligaba a eliminar. En tal sentido, su desaparicion es motivo de regocijo no solo de sus victimas sino del propio régimen. Ahora deberá responder ante Dios (y no ante los obispos del régimen) de todo el mal que sembró a su paso por la vida. En el ambito terrenal, y en aras de la rehabilitación de la memoria de todas las victimas de ambas dictaduras, sus maléficas acciones (y las de todos los de su condición) serán escudriñadas por los tribunales de nuestro País, al tratarse de crimenes de lesa humanidad, por tanto imprescriptibles.
Los secretos serán revelados, de las tinieblas saldrá la luz, tras la noche saldrá el sol. No es hombre de Estado quien sostiene una dictadura criminal como la imperante en nuestro País, sino aquel que vela por el interés general y por el bienestar de sus conciudadanos en un Estado democrático. Por tanto y por todo cuanto antecede, el miliciano Feliciano Batho murió en la indignidad y no es merecedor de los elogios vertidos en su recuerdo.