Desde la masacre de Nkoantoma (cuyo balance real supera ya los trescientos muertos y cientos de mutilados, según testimonios directos y fiables), la febrilidad mediática de TNO (motivada por un mínimo cargo de conciencia) contrasta con el retraimiento del dictador Obiang, cuya única aparición pública se limitó al multitudinario acto de homenaje organizado en memoria de las víctimas. Durante el cual su decrepitud física quedo nuevamente patente a través de una dificultosa motricidad (lucía zapatillas de deporte) y una monótona elocución (reveladora de disartria). Un dictador en realidad forzado a salir de su retiro ante el riesgo de sublevación de la población y la derivada necesidad de suplir la incapacidad de TNO a sobrellevar la tensión suscitada por el dramático balance humano y material de las referidas explosiones de Nkoantoma.

A tal efecto y ante las deficiencias humanas y logísticas de las fuerzas armadas nacionales, el régimen formulo una perentoria petición de ayuda a la comunidad internacional, a la que respondieron numerosos países amigos que acudieron diligentemente en auxilio de las víctimas del siniestro. Destacándose la donación financiera de 500 millones XAF del gobierno gabonés, el envió de material y personal sanitario del Reino de España, y de expertos balísticos por Francia, Estados Unidos e Israel, a los que incumbió la delicada labor de desactivación de los explosivos y municiones esparcidos alrededor de la zona 0. Pese a ello, desde el inicio de la derivada crisis humanitaria, el dictador y su sucesor TNO han dado muestra, nuevamente, de su cinismo y su desprecio al dolor ajeno, y de su desagradecimiento a los países amigos que mostraron su empatía hacia las víctimas.

El dictador ha tratado desde el principio de relativizar el balance de la catástrofe, al tiempo que TNO pretendió derivar la responsabilidad que le incumbe como máxima autoridad del sector castrense.
Al objeto de auto exculparse ante tamaña calamidad que, como decimos, es consecuencia directa de su pésima gestión en el sector a su cargo, TNO se libra desde el inicio de la crisis a una impúdica campaña mediática destinada a mitigar el coste humano y material de la catástrofe y a magnificar su actuación en aras de la asistencia a los damnificados. Es así como durante el acto de homenaje previo a la inhumación de los caídos, el recuento oficial (mientras proseguía la labor de rescate y desescombro) leído por el ministro de defensa contraía el balance en un centenar de muertos y una treintena de heridos. Recuérdese a tal efecto que en sus primeras declaraciones públicas el mismo dictador afirmaba que las explosiones habían dejado solo una veintena de víctimas mortales.

En el mismo sentido y a través de un comunicado publicado por los medios oficiales (TVGE, ASONGA, etc), el dictador atribuía la causa de las explosiones a la negligencia de los responsables de la base militar, afirmando al efecto que se trataba de un “accidente ocasionado por la negligencia y descuido de la unidad encargada del cuidado y protección de los depósitos de dinamitas y explosivos anexos al de las municiones del cuartel militar de Nkoatama, los cuales cogieron fuego de la quema de las fincas en sus cercanías por los vecinos“. Cuando se sabe a ciencia cierta que todas las decisiones en el sector castrense emanan del mismo dictador quien negocia, evalúa, aprueba y supervisa de manera unilateral la concepción y ejecución de todos los proyectos de edificación de cuarteles (y de todas las infraestructuras). Por tanto, la responsabilidad por la inexistencia de polvorín, o las consecuencias derivadas del error de concepción de las dependencias afectadas a tal fin, es ante todo exigible al mismo dictador Obiang y a TNO en tanto que máxima autoridad del sector.

Consciente de dicha inapelable realidad, TNO ha tratado en vano de derivar responsabilidades hacia nuevos e hipotéticos chivos expiatorios. Anunciaba así (a través de su cuenta Twitter) estar en busca del agricultor imaginario que encendió el fuego que se propago al polvorín, y haber detenido al teniente coronel y jefe de las fuerzas especiales Valentin Nzang Nga, sospechoso de haber provocado deliberadamente las explosiones. Posteriormente propago el rumor de la hipotética detención del general Jesús Edu Moto, director General de logística militar, sospechado igualmente de haber propiciado las explosiones por su negligencia (resaltada mediante un despacho suscrito por su subordinado Agapito Ngui Obiang).

Pese a la insistente solicitud de la sociedad civil y de partidos de la oposición como CPDS, la dictadura no se avino a decretar luto nacional sino a regañadientes.
En efecto, la desconsideración e irrespeto a la memoria de los caídos se patentizo, no solo en el descrito afán de relativizar el impacto de la tragedia, sino también y sobre todo en la reticencia del dictador en declarar el luto nacional (cuando hace unos meses declaró un luto de 7 días por el fallecimiento de su siervo fiel Santiago Nsobeya Efuman). Finalmente, y ante la indignación generalizada, el dictador acordaría por despecho un luto nacional de 3 días (decreto número 25/2021, de fecha 09 de marzo, publicado en la noche del día 9) con efectos a partir del día 10. Para prueba de esta aserción, valga recordar que el día 8 (un día después del trágico suceso), mientras el pavor y la tristeza invadía los hogares ante las imágenes sangrientas provenientes de la zona 0, cumpliendo instrucciones de la satánica pareja, la ministra de asuntos sociales e igualdad proseguía, indiferente, a la conmemoración de la festividad del día internacional de la mujer, organizando suntuosos banquetes con retransmisión televisiva.

A continuación, cumpliendo órdenes del dictador, TNO minimizo públicamente la contribución de los expertos internacionales en la gestión de la crisis.
En un acto multitudinario organizado en el palacio de congresos de Ngolo, al que asistía un público castrense minuciosamente seleccionado y encauzado por su jerarquía, TNO sostuvo en fang (su dislexia y su avanzado estado de drogadicción determinan su irreversible inaptitud a aprender la lengua cervantina) un discurso de desprecio y desagradecimiento hacia los expertos internacionales destacados por los países amigos para asistir en las labores de rescate, y a los que incumbió la desactivación de explosivos y la evaluación de las causas y del impacto del siniestro. Literalmente, TNO el descerebrado cocainómano afirmaba que “esos blancos pensaron que nuestro pais era como otros…, de todas formas, no aportaron nada, llegaron tres días después de las explosiones una vez que nosotros mismos habíamos finalizado la labor de desescombro… solo son unos pequeños expertos de los que no cabe esperar nada, nosotros mismos estamos trabajando para aportar soluciones a todos los problemas y tenemos controlada la situación… “. Lo cual requiere se evalúe la pertinencia, o no, de las medidas paliativas adoptadas por el gobierno dictatorial desde el trágico accidente del 7-M, en referencia a la gestión de idéntica catástrofe acaecida en el cuartel militar de Mpila, Brazzaville (República de Congo) en fecha 4 de marzo de 2012.

No sin antes relevar, nuevamente, la doblez y la desfachatez del dictador, que con anterioridad había condecorado a los referidos expertos internacionales integrantes de los equipos de rescate provenientes de Qatar, Estados Unidos, Israel, así como miembros de la Comunidad Económica de los Estados de África Central (decreto presidencial número 27/2021, fechado el 16 de marzo). En dicha ocasión, el dictador afirmo “agradecer a la comunidad internacional por su contribución, a pesar de los riesgos de la COVID 19”. Por ende, TNO había remitido, por su parte y en representación del dictador, la correspondiente condecoración a otros integrantes de las delegaciones de expertos internacionales, sanitarios españoles, técnicos franceses, Brigada Médica de Camerún, y el personal de la OMS y Unicef (decreto presidencial Número 47/2021, de fecha 24 de marzo), transmitiéndoles con tal ocasión el “sentido” reconocimiento del dictador.

La demagogia y la desfachatez como pautas de actuación del gobierno dictatorial en la gestión del desastre humanitario de Nkoantoma.
Conforme anunciamos, quisiéramos evaluar la gestión del desastre de Nkoantoma refiriéndonos a la explosión (en idénticas circunstancias) del depósito de municiones de Mpila (Brazzaville) que tuvo lugar el 4 de marzo de 2012 y que se saldó con 300 muertos, más de 2300 heridos y con la destrucción de las viviendas de 17.000 personas. En dicho preciso caso, el gobierno congolés asumió los gastos de atención médica de heridos y mutilados, y de inhumación de las víctimas, y asignó asimismo un bono de realojamiento a cada una de las victimas supervivientes de 3 millones XAF. Prometiendo asimismo adoptar una serie de medidas adicionales como una atención médica adecuada (distribución de prótesis), la indemnización de los familiares de las víctimas, y la reconstrucción de las viviendas destruidas (mediante la construcción y distribución de 800 viviendas sociales a ser cedidas al precio de entre 14 y 42 millones XAF).

En el ámbito legal, al término de la referida explosión del polvorín de Mpila, y por conclusa la investigación instada por el ministerio público, fueron procesados (¡por la jurisdicción ordinaria!) más de veinte militares por los delitos de atentado contra la seguridad del estado, delito de incendio, malversación de fondos públicos destinados a la construcción de un polvorín, etc. Tras el correspondiente juicio público fueron condenados, mediante sentencia de fecha 9 de septiembre de 2013, los coroneles Marcel Tsourou, ex secretario general adjunto del Consejo nacional de seguridad, y Germain Ikonga Akindou, ex director general de logística y equipamientos de los ejércitos, y otros. Si bien, ante la insolvencia del Estado congolés, pende a día de hoy la indemnización de las familias de las víctimas.

La descrita gestión de la crisis congolesa, si bien insuficiente ante la magnitud de la catástrofe humanitaria, pone sin embargo de relieve, en contraste, la irreverencia del dictador Teodoro Obiang y de TNO a la Ley Fundamental y al derivado ordenamiento, y su averada mala fe en la gestión de la advenida crisis humanitaria de nkoantoma. Así se deduce, retrospectivamente, de la insuficiencia de medidas de rescate y de acompañamiento acordadas por la dictadura desde el fatídico 7-M, conforme exponemos a continuación.

Las desorganizadas tareas de desescombro y de rescate a cargo de la misma población.
Tras darse conocer la noticia de las explosiones, pese a estar el mismo TNO en Bata (para sus orgias de prostitutas y drogas), no fue capaz ni manifestó el ánimo de asistir a las víctimas en la labor de desescombro y rescate, las cuales fueron llevadas a cabo por la misma población, en la más absoluta confusión, al carecer el ejército de personal adiestrado. Pese al ingente gasto consentido en aras del proyecto de protección civil y en dispensación de módulos formativos (véase negocios de Miguel Ángel Moratinos y de Pedro Hermosilla en nuestro pais), el gobierno carece de capacidad y de medios para hacer frente a eventos como el del 7-M (no es tan siquiera operativo el servicio de bomberos !).

La falta de ambulancias y de medios de transporte.
De todos es sabido que los hospitales públicos de nuestro pais son probablemente los menos equipados de nuestra subregión, y no disponen de servicios de ambulancia. Pese a estar dotados del mayor parque automovilístico de la administración publica, los ejércitos de nuestro pais carecen igualmente de ambulancias. Por lo que incumbió nuevamente a la misma población trasladar a los heridos, a cuestas o en taxis destartalados, ante la indiferencia del dictador y de TNO. Idéntica situación se registraría tras el homenaje a los fallecidos, puesto que numerosas familias quedarían retenidas en el estadio hasta el anochecer, ante la falta de medios de transporte para trasladar los féretros (tras el postureo, el dictador y TNO se desentendieron del caso).

La insuficiencia de la asistencia médica.
Debido a su política del avestruz, la familia dictatorial no se dignó en dirigir una mirada a las imágenes surrealistas difundidas en el mundo entero, de cuerpos sangrientos, mutilados, que yacían en la intemperie, en los pasillos de los “hospitales”, etc. Pese a la cacareada bonanza, la incapacidad del sistema hospitalario da la medida de la evolución real del pais, hospitales coloniales vetustos, ausencia de personal cualificado (casi exclusivamente expatriado), falta de material básico, de agua corriente. Una realidad escamoteada por la vitrina de la dictadura (las flamantes clínicas privadas de la misma familia dictatorial, La Paz, Guadalupe, Clínica de Fertilidad de Oyala, etc). Un sistema sanitario por otro parte diezmado por el desastroso impacto de la pandemia del covid-19 (cuyas víctimas pudientes buscan asilo sanitario en la vecina República de Camerún), otra grave crisis humanitaria ocultada momentáneamente por la resonancia mediática de la más reciente del 7-M.

La inexistencia de medidas de realojamiento.
A tenor de los medios oficiales, la dictadura consintió (mediante decreto número 25/2021 de fecha 9 de marzo) una asignación económica de 10.000 millones XAF para “hacer frente a los gastos de reparación de los daños ocasionados por la explosión”. No habiéndose verificado la efectividad de dicho libramiento por parte del gobierno pedigüeño del PDGE, ni habiéndose por ende precisado las condiciones de manejo de los referidos fondos. Si bien es de imaginar que su manejo correrá igualmente a cargo de TNO en tanto que máximo responsable de seguridad y defensa, el cual lo destinará seguramente (como ya fuera el caso de los 5.000 millones XAF asignados al comité anti covid-19) a sus orgias de drogas y prostitutas y a su difusión planetaria a través de campañas publicitarias a través de las redes sociales. Tras observar un inexplicable mutismo (consciente de su impotencia), el gobierno se comprometió, al término de su primer consejo de ministros consagrado a la gestión del desastre del 7-M, a proceder a la reparación de los colegios afectados y a “estudiar otras medidas” … En definitiva, y salvando una breve reparticion televisada de dadivas, el gobierno no ha adoptado ninguna medida en aras del realojamiento de las víctimas.

La primera esposa del dictador y Anacleto Olo Mibuy se apropian la ayuda económica brindada a las víctimas.
En aras de seguir lucrándose a costa de la desesperación de los ecuatoguineanos, el dictador delego en la Fundación Constancia Mangue Nsue Okomo la potestad de solicitar y gestionar todas las ayudas donadas por los operadores económicos y destinadas a las víctimas del 7-M. Procediendo seguidamente el secretario general de la fundación, Anacleto Olo Mibuy (ideólogo de la dictadura y adulador impenitente de la satánica pareja), a su recaudación, en aras de su distribución acorde a un presunto “plan de distribución”. Sin embargo, no hubo lugar tal distribución, merced a una orden de suspensión suscrita por el interesado. Al mismo fin de patrimonialización de la ayuda a las víctimas, TNO designo por su parte una “comisión de verificación y valoración de daños” en aras de ayudar a las victimas desalojadas. En realidad, para justificar, como siempre, el desfalco en las arcas del Estado para remunerar a las prostitutas brasileñas y a su cohorte de aduladores.

El dictador decreta la improcedencia de acciones legales.
A la diferencia de la también dictadura militar congolesa, la de nuestro pais no admite pretextos ni simulacros. No habrá una investigación ni nacional ni internacional, no hay ni sistema judicial ni ministerio publico nacionales, salvo para reprimir a los opositores y reforzar la dictadura. El dictador (en su incurable ignorancia y cinismo) no reconoce la potestad de la jurisdicción ordinaria para enjuiciar los delitos comunes cometidos por los militares (pese a ser de ley). Nada ni nadie podrá por tanto exigirles responsabilidad por la matanza del 7-M, pese a demostrarse que fue provocada por su incompetencia y avaricia, y pese a probarse igualmente que los explosivos pertenecían a empresas de su propiedad (ABAYAK, ECOCSA, etc). Al fin y al cabo, TNO puede continuar su paseo en helicóptero para contemplar las ruinas y los cuerpos mutilados y calcinados mientras busca el chivo expiatorio, ¡su impunidad está garantizada por el sistema represivo a cargo precisamente de los militares cuyos compañeros y familias perecieron el fatídico 7-M! 

Epilogo
El recuento de las descritas acciones fallidas muestra que la dictadura permanece insensible al dolor y a la desdicha de la Nación, y no aportara consuelo a los supervivientes y a las familias de los sacrificados. Desde dicho entendimiento, no precisa ni valora la ayuda de los países amigos, cuya presencia responde únicamente a fines propagandísticos (simular su legitimidad internacional). Por tanto, la afrenta verbal de la dictadura a los países amigos constituye una pecata minuta destinada a intimidar a los mismos pobres mentales nacionales, y no suscitará una sola protesta diplomática. Tal es el ánimo y deseo de complacer y ser agradable al dueño de los pozos de petróleo. En su día, Obiang Lima el responsable de la desaparición de la renta petrolera ya escupió en la limosna del FMI, afirmando ante periodistas de Financial Times que “el régimen no necesitaba el préstamo de 280 millones de dólares, sino que lo aceptaba de mala gana por solidaridad con los países de la subregión que son quienes realmente lo necesitaban”. El escupitajo de TNO a la comunidad internacional ahora, no hace más que confirmar lo que ya se considera “una tradición dictatorial” que, bajo nuestro cielo no hay nada nuevo desde hace 42 años!

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Un comentario en «7-M, la dictadura ningunea a los países amigos y minimiza públicamente su contribución»
  1. Maldito Presidente y repugnante hijo.
    Vamos a acabar con vosotros y todos los babosos que os rodean

    LISTOS PARA MORIR !!!!!!! CERDOS

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