La Comisión Ejecutiva Nacional de Convergencia para la Democracia Social de Guinea Ecuatorial (CPDS), se reunió en Malabo, en sesión ordinaria, el sábado 15 de abril, para abordar asuntos relacionados con el Partido y con la actualidad política nacional.
En lo relativo a cuestiones internas de CPDS, la Comisión Ejecutiva Nacional acordó convocar el VII Congreso del partido, a celebrarse en la ciudad de Bata los días 1, 2 y 3 de setiembre del año en curso, congreso que, a causa de los dos años inactivos por la pandemia de la Covid-19, no se pudo celebrar en 2022, plazo establecido por los Estatutos. La resolución está ya enviada a las diferentes Agrupaciones y organizaciones de CPDS.
En lo referente a la actualidad política del país, ésta sigue centrada en la crisis económica, social y política estallada desde hace varios años y que las elecciones del 20 de noviembre del año pasado, no consiguieron tapar.
En lo político, tras esas elecciones, por cierto fraudulentas como todas las organizadas por el gobierno del Partido Democrático de Guinea Ecuatorial (PDGE), el General-Presidente Obiang ha formado un macrogobierno de 82 miembros, 53 consejeros presidenciales y un número incalculable de directores generales. Dicho gobierno es la prueba de que Obiang no gobierna por el bien del país, sino en beneficio propio y del nutrido grupo de clientes políticos que sostienen su régimen, a quienes da una parcela de poder para provecho de cada uno de ellos, lo que ha contribuido al saqueo sistemático de las arcas públicas protagonizado por aquéllos, dando lugar a la actual situación de bancarrota del Estado: una economía centrada solo en los hidrocarburos y que no llega a otros sectores, incapaz de crear empleos, inexistencia de servicios públicos y sociales básicos, como la sanidad, la educación y un programa asistencial para las personas más necesitadas, etc. El resultado es la miseria generalizada en el país y la cada vez más creciente delincuencia juvenil.
Esta situación de miseria generalizada contrasta con el lujoso tren de vida que llevan los hombres del poder y sus hijos, embarcados en el frenético expolio de las arcas del Estado. A los casos de desvíos masivos de fondos del Estado conocidos hace años ─en la Tesorería General del Estado, en el ministerio de Información, en la sección de Inmigración del ministerio de Seguridad Nacional, en INSESO, etc., todos ellos sin aclarar─ se suman hoy los escándalos de corrupción y de falsificación de firmas que involucran a ministros, exministros, parientes directos de Obiang y jóvenes afines al régimen educados en la cultura del enriquecimiento fácil y rápido sin esfuerzo que heredan de sus padres, conocidos estos días y que la oposición viene denunciando año tras año mientras el propio Obiang negaba su existencia, son una muestra de que Guinea Ecuatorial es uno de los Estados más corruptos del mundo. Tanto es así, que la compañía aérea estatal, Ceiba Intercontinental, está a punto de desaparecer por no poder resistir el saqueo sistemático que viene sufriendo desde su creación. Este país está claramente a la deriva.
La campaña de lucha contra la corrupción, emprendida por el Vicepresidente de la República, carece de credibilidad, dado que él mismo no parece ser el ejemplo a seguir, al tiempo que, después de haber iniciado esa supuesta lucha, ningún miembro del Gobierno o del PDGE ha sido condenado por corrupción.
En efecto, ni los cabecillas de las organizaciones criminales de la Tesorería del Estado y de la Inmigración destapadas hace tres años, ni el exministro de Información implicado en la trama corrupta de dicho departamento ─el cual es diputado en la presente legislatura─ han sido siquiera procesados. Únicamente sigue en prisión el exdelegado nacional de INSESO, como chivo expiatorio.
Y como si todo esto fuera poco, la Audiencia Nacional de España abrió un proceso judicial contra miembros del Gobierno de Guinea Ecuatorial, entre ellos un hijo de Obiang, acusados de secuestro y torturas a cuatro ciudadanos, dos de ellos con nacionalidad española y que habían sido traídos clandestinamente de Sudán del Sur. Ante la tesitura de que pudiera pesar contra ellos una orden internacional de busca y captura, el Gobierno de Guinea Ecuatorial, que hace un mes negaba que hubieran sido secuestrados aquellos cuatro ciudadanos, calificando de “terroristas” a las víctimas, acaba de abrir, supuestamente a petición del Fiscal General de la República, un proceso para investigar y llevar a juicio a esos miembros del Gobierno, sin siquiera separarles de los cargos que ocupan.
Una vez más, el régimen da muestras de estar a la deriva, con las consecuencias nefastas que ello está causando al pueblo de Guinea Ecuatorial y con un futuro inmediato incierto.
Convergencia para la Democracia Social de Guinea Ecuatorial (CPDS), insta a Teodoro Obiang Nguema Mbasogo, en tanto que jefe del Estado y máximo responsable de todo lo que está aconteciendo en el país, que haga un último servicio a la nación, consistente en convocar un gran encuentro nacional con todos los actores políticos, sociales y religiosos, sin discriminación alguna, con el fin de diseñar, entre todos, el futuro inmediato del Estado ecuatoguineano después de Obiang. Solo de esta manera se podrá alcanzar un cambio político hacia la democracia en el país sin mayores traumas.

LA COMISIÓN EJECUTIVA NACIONAL DEL CPDS