En Madrid, 10 de diciembre del año del Señor 2025

Su Santidad, Papa León XIV

Palacio Apostólico

00120 Ciudad del Vaticano

Vaticano

Me llamo Celestino Nvo Okenve Ndo. Nací en Guinea Ecuatorial  y me formé durante 6 años en el Colegio de los Hermanos de las Escuelas Cristianas La Salle de Bata hasta acabar los estudios secundarios en verano de 1968, momento en que me trasladé a Madrid a estudiar Ingeniería de Telecomunicación. Como ingeniero trabajé en empresas privadas unos 10 años al tiempo que que hice los estudios de Economía en la Universidad Complutense. Abandoné después el sector privado y me hice profesor de la Universidad Politécnica de Madrid, durante 23 años.

Como cristiano, fui bautizado en la parroquia de Mikomeseng, recibí la primera comunión en la parroquia de Ebibeyin y la confirmación en la parroquia de Rebola.

En todo este tiempo, desde 1968, fecha de la independencia, hasta 1979, el año del golpe de Estado, no pude volver a Guinea por la horrible persecución a la que fue sometida la población, especialmente los cuadros formados.

En Madrid me casé con 23 años por la Iglesia con mi novia madrileña.

Tras el golpe de Estado del actual presidente en 1979, hice una visita a Guinea para sondear una posible vuelta en condiciones de libertad, ayudando en mi especialidad a aquellos que no pude ayudar en los 11 años que duró la dictadura de Francisco Macias. Tuve problemas en ese primer viaje y me retuvieron mi pasaporte. Fue en febrero de 1980.

Tras mi jubilación adelantada, decidí volver a Guinea para participar en la defensa de las libertades y otros derechos humanos de los guineanos. Y fui a vivir a mi pueblo, que apenas conocía, para aprender, debatir y experimentar cultivos agrícolas.

Por las acciones que realicé, todas dentro de la Ley, en 2015 fui detenido y encarcelado en la Comisaría de Policía de Bata durante 16 días, siendo liberado a petición del gobierno del Presidente Obama. En otra ocasión, mayo de 2016, me secuestraron del avión en que estaba embarcando con destino a Madrid para participar en la boda de una de mis hijas. Fui llevado a la comisaría central de Malabo donde sufrí torturas. La dictadura no me quería en el país, pero volví a Guinea a continuar con el trabajo de apoyar un proceso de transición a la democracia que los guineanos reclamaban con urgencia. Finalmente decidieron acabar con mi vida mientras estaba en el pueblo. Por desgracia se equivocaron y detuvieron a punta de pistola a mi hermano Alfredo Okenve, también activista por los Derechos Humanos y Director de la ONG CEIDGE. Le llevaron por la noche a un bosquecillo cerca de Bata donde fue sometido a una paliza mortal durante una media hora. Por fortuna no murió y al recobrar el conocimiento fue arrastrándose en la dirección de una tenue luz que estaba al lado de la carretera y ahí le encontraron las personas que vivían ahí y pudieron llamar a la familia, que le trasladó al Hospital La Paz de Bata. Y unas semanas más tarde la familia le trasladó a Madrid para sanarle las graves lesiones que presentaba su cuerpo y su alma.

Al darse cuenta los asesinos que se habían equivocado, la dictadura encargó a otro equipo para que me buscaran en el pueblo y me hicieran desaparecer. Vivía ahí con mi mujer y dos hijos. Durante 3 semanas hubo acoso sobre las personas cercanas a mí para que les informaran en qué casa y habitación dormía, a fin de entrar ellos por la noche y llevarme a los bosques fronterizos con Camerún, donde planeaban asesinarme y hacer desaparecer el cadáver. Entre mis hijos en España, mi familia en Guinea y yo hicimos un plan de exfiltración y, con ayuda de los consulados españoles de Bata y Malabo, pude coger el avión que me sacó del país  y volver a Madrid.

Sin duda tuve suerte y apoyos. Pero el 80% de los guineanos que viven en el país no gozan de esta situación. Guinea es un infierno en la tierra en manos de un grupo de asesinos comandado por el dictador Teodoro Obiang Nguema Mbasogo. Hemos sufrido mucho, la dictadura hasta secuestra a guineanos refugiados en Camerun, Gabon, Juba, Togo, etc. con total impunidad. Nos sentimos abandonados por todos. Y la Iglesia Católica, a la que hemos sido fervientes en tiempos pasados, se ha aliado con el dictador. Incluso algunos sacerdotes son miembros del cuerpo de seguridad presidencial, algo inimaginable. Muchos estamos convencidos de que el desprestigio que tiene ahora la Iglesia Católica en Guinea a causa de este proceder demoníaco, se va a consolidar si Su Santidad viaja a Guinea ahora. Sería el fin de la Iglesia Católica, cosa que aprovecharían las múltiples sectas que pululan ahora en el país.

Solo si el dictador gobernante abre las cárceles a los presos políticos y de conciencia, impone la libertad para que la gente se mueva y hable libremente, solo si impone el Estado de Derecho para que sea la Ley la máxima autoridad que oriente todos los procesos, solo si planifica y se ejecuta un proceso de transición a la democracia de uno o dos años pactado entre todos, sólo si se cumplen esas condiciones, es cuando creemos Su Santidad podría viajar y llevar a Guinea la palabra verdadera de Dios, inaugurando así una nueva etapa feliz para nuestro sufrido País.

Le pedimos humildemente, Su Santidad, que cancele este viaje a Guinea que tiene programado, si no se dan las condiciones que acabo de enumerar, en bien de los católicos, que somos la mayoría y en bien de la Iglesia, para restaurar su prestigio necesario para una buena evangelización.

En nombre de todos los cristianos arrojados en las cárceles, en nombre del pueblo guineano que sufre sin hallar la paz, pedimos humildemente entre lágrimas que no vaya ahora a Guinea a dar el espaldarazo a un régimen demoníaco que azota a los hijos de Dios. Por favor.

Que el Espíritu Santo le ilumine en su decisión, en unión del Padre y del Hijo. Amen

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