Por José Alberto Eyí Nchama

Obama Asué saborea las mieles del poder desde su condición de «amiguísimo» de Obiang. Casi cuarenta años le contemplan como miembro incondicional de los diferentes gabinetes montados por su mentor. Desde el primero de aquellos nombramientos hasta el que hoy ocupa como Primer Ministro Responsable de la Coordinación Administrativa del Gobierno, las cosas no han podido irle peor a Guinea Ecuatorial. Su escasísimo equipaje educativo y la ordinariez de sus actuaciones resumen cuatro décadas a la sombra del PF sin una sola mejora predicable de alguna gestión que llevara su impronta en ese larguísimo periplo por los diferentes puestos que le fueron confiados. Por contra, todo lo que se sabe de este señor, especialmente desde que accede a ésta última posición que hoy ocupa, son sus inenarrables pasarelas a los diferentes departamentos de la Administración.

Además de la incesante búsqueda para alcanzar la cima de la política sin reparar en costes, se sabe que la meta del señor Obama Asue siempre estuvo en mantenerse allí, en la cresta de ola. Y en ese  empeño personal de permanecer en el cielo, Obama Asué se ha estado pasando por su arco del triunfo, lealtades añejas y amistades de larga data. Mantenerse en las posiciones actuales, le ha venido exigiendo un meticuloso engrasado de su maquinaria diseñada para dejar en el dique seco a todos los que rivalizan con él o se oponen a sus aspiraciones u intereses. Su papel de regente del futuro monarca de Guinea Ecuatorial, en la persona de un advenedizo y despistado Nguema Obiang Mangue, en ese ejercicio incongruente de Presidente in pectore del país, le allana el terreno a este trepa profesional. De hecho, el «tonto nacional», está haciendo de moto pala caterpillar, necesario para el derribo de todos los grandes obstáculos que pudieran interferir esa sagrada misión de don Francisco Pascual.

Y así tenemos que en esa alocada carrera de permanecer en el Olimpo, Las fechorías de Francisco Pascual están siendo tan largas como para llenar un rollo de papel higiénico industrial. De esas maquiavélicas formulas supieron, y muchísimo, amigos íntimos suyos que pasaron a mejor vida como: Fortunato Nzambi, Felipe Inestrosa o Severino Obiang Efong. (En memoria de ELLOS, correremos un tupido velo, dejando sin comentarios las felonías estoicamente soportadas hasta la tumba, de manos de un elemento señero del selecto club de «lasallistas«). Sin embargo, en esa espiral emprendida de «hacer el mal y evitar el bien«, no puede ser obviado el paradigmático caso de Eugenio Nze Obiang, ex ministro de Información, al que defenestraba por una cuestión de faldas, presentando el asunto con el envoltorio difamatorio de un desfalco de más de siete mil millones de francos, operado en el ministerio que dirigía su víctima. El señor que colocaba a Cesar Mbá Abogo al frente del Ministerio de Economía con la finalidad de garantizar los libramientos mensuales de sus mordidas, disfrazadas de servicios al Estado, alentaba la instauración de procesos inquisitoriales contra una «herejía corrupta y corruptora» made in Obiang Nguema, de la que él es uno de los mayores exponentes.

 Y hablando de ministros y ministerios de los dineros, la defensa numantina y argumentada presentada por Lucas Abaga Nchama para taponar los socavones financieros del Estado con las grandes empresas del país, y la oposición de éste a aceptar los chanchullos disfrazados de mantenimientos de edificios públicos, diseñados para sangrar las arcas nacionales, completaban su expediente de expulsión del Ministerio de Hacienda. Obama Asué se quitaba de encima a una de las mentes más preclaras del país, haciendo oídos sordos al argumentario presentado por un señor que en aquellas fechas entendía que, en momentos de una crisis que entraba en las casas de casi toda la población en forma de miseria, y sin fecha de caducidad, los contratos personalísimos, inflados económicamente como zepelines, no tenían cabida en unos Presupuestos Generales del Estado cada vez más raquíticos. Y los problemas que pretendía solucionar Lucas Abaga Nchama, siguen allí, irresueltos.

Los problemas de corrupción de los puertos de Malabo y Bata, encabezados por los hijos de Obiang, Alberto Obiang Lima y Maria Luisa Mangue Obiang, alias Doris, representan otra de las caras de la poliédrica catadura moral de nuestro personaje, al tiempo que refuerzan sobremanera la percepción de quienes siempre vieron una peligrosidad homicida en las maneras de actuar de Obama Asué. En aquel affaire, el CAPATAZ, más que ajustarse a los guiones predefinidos para casos de esa naturaleza -se trata de los hijos de su jefe y amigo-, se empeñó en figurar como el pasmo nacional marcando un perfil cuasi propio. Colocó en los platós de televisión un problema del sancta santorum de ese sindicato que vampiriza el Estado. Y además, con una magistral jugada, colada de matute consistente en poner los focos de las cámaras y de toda la crítica sobre su padrino y valedor, Teodoro Obiang Nguema Mbasago como creador y distribuidor de todas las corruptelas del país. Una gesta digna de un cum laude, que sin embargo empuja al personal a hacerle al señor Primer Ministro, Encargado de la Coordinación Administrativa de la Corrupción, la gran pregunta del millón: para cuándo el turno de sus vástagos y allegados en TVGE o ASONGA?

Las tretas desplegadas tras las interpelaciones a las que fue sometido en el Senado a costa de su calamitosa gestión al frente del Gobierno, evidenciaron lo que aquí se dice. Los senadores Buenaventura Mosuy Asumu y Francisco Mba Oló Bahamonde se convirtieron en el blanco de los envenenados dardos de Obama Asué, con la humillación televisada de un descerebrado Teodorin, actuando al dictado de sus mentiras. Y el resultado de su diabólico proceder se consumó colocando a esos dos señores fuera de la Coalición del PDGE. A la Presidenta del Senado la salvó su blindaje de cofrade de talla de Mongomo; de lo contrario, la suya habría sido una sonada cantata por abrir el capítulo correspondiente a las interpelaciones del Reglamento de la Cámara Alta a extraños compañeros de viaje.

Resumiendo, nuestro Primer Ministro es una jodida ruina humana que sigue ameritando a pulso, el distintivo de ser el peor de los primeros ministros que ha tenido el eterno “ensayo democrático” de Obiang.

Señor Obama Asue, nadie socializó y repartió la miseria a los guineanos como lo está haciendo usted. Todavía está a tiempo de cambiar de carril.

http://www.asodeguesegundaetapa.org/obama-asue-maximo-adalid-de-la-lucha-contra-la-corrupcion-o-uno-de-los-mas-destacados-corruptos-del-pais-y-2-jose-alberto-eyi-nchama/

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