Por Pierre Notombe

El 25 de agosto el vicepresidente de su padre se reunió en el Palacio del Pueblo de Malabo con la nueva dirección del puerto marítimo del país en presencia del primer ministro del Gobierno. Durante la reunión se trató el proceso fraudulento de selección de nuevos empleados para los puertos marítimos del país y las empresas de reparación de embarcaciones marítimas, autorizadas por las autoridades portuaria de Malabo.

Nguema Obiang Mangue expresó su descontento por el nivel de corrupción en la contratación de personal para los servicios responsables de las infraestructuras portuarias. Más de 400 empleados no calificados fueron designados sin ningún filtro estricto que evaluara su capacidad y experiencia. Por ello, Teodorín ordenó el despido inmediato de todo el personal contratado para volver a ofrecer los puestos en base a criterios estrictos, y no en base a vínculos familiares entre la dirección y los empleados, como se había realizado anteriormente.

Sorprende la indignación del hijo del presidente. A lo largo de todas las décadas de gobierno, los miembros de la familia Obiang no hicieron absolutamente nada para combatir la corrupción en el país, y hasta la incentivaron, con el fin de crear un sistema que pueda permitir su enriquecimiento personal ilimitado. Asimismo, la mencionada reunión oficial puso de manifiesto otro problema de Guinea Ecuatorial: una crisis de personal, que está directamente relacionada con el bajo nivel de la educación no sólo profesional, sino también a nivel escolar.

¿Cómo puede ser que el país con la tasa de crecimiento del PIB per cápita más alta del mundo no tenga una reserva de personal lo suficientemente desarrollada para las necesidades mínimas de sus propios puertos?

Siendo un Estado situado en el Golfo de Guinea, y disponiendo de enormes reservas de hidrocarburos que se exportan vía marítima a todos los rincones del mundo, así como dependiente de las importaciones de China y de los países de la Unión Europea, el Gobierno de Guinea Ecuatorial está simplemente obligado a proveer los puertos marítimos del país con personal calificado. Pero cómo podemos observar, el Gobierno no es capaz de resolver ni siquiera un problema tan fundamental para las necesidades del país y de su población.

Todo lo anterior sugiere que las autoridades de Guinea Ecuatorial siguen distribuyendo de manera incompetente los ingresos petroleros, los cuales se han incrementado significativamente a la luz de la actual crisis mundial. Como resultado, debido a la falta de inversiones de fondos en la infraestructura de los puertos del país, Guinea Ecuatorial al día de hoy sigue enfrentándose con actos de corrupción e incompetencia de empleados en diferentes sectores de su economía. En esta caso, dicha negligencia en la distribución de los presupuestos del Estado perjudica la operación normal de los puertos de todo el país, tan importantes para la economía de Guinea Ecuatorial.

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