Por José Eugenio Nsue

Todos los que hemos ido a la escuela y hemos estado atentos, hemos escuchado y leído el cuento de Pinocho escrito por el italiano Carlo Collodi en 1881. Cuenta la historia de un anciano carpintero, Gepetto, que talla una marioneta de madera llamada Pinocho que cobra vida gracias a una Hada azul, que le promete que puede convertirse en un niño de verdad si prueba ser «bueno, sincero y generoso«; sin embargo, se convierte en un niño travieso, insensato y mentiroso, y a cada vez que miente se le va creciendo la nariz hasta llegar a tener la nariz más larga jamás vista. De ahí la frase de Pinocho de Guillermo DEL TORO: «las mentiras se descubren inmediatamente porque son como las narices largas, visibles para todos menos para el que cuenta la mentira, y entre más las dice crecen mucho más«.

Eso es lo que les pasa a los dos Pinochos de la República de Guinea Ecuatorial encargados de contar milongas sobre el respeto de los Derechos Humanos en el país de los Obiang, Alfonso NSUE MOKUY, Viceprimer Ministro Tercero encargado de los DDHH, y Atanasio ELA NTUGU NSA, senador y Vocal Primero de la Mesa del Senado; casualmente, los dos son de Niefang, cuna de aduladores, chivatos, hipócritas por antonomasia y donde sobreabundan las lisonjas; su Amo y Señor les ha encargado de salir hacer el ridículo, el paripé de mentir descaradamente para que les crezcan aún más las narices, mientras que él y los suyos duermen en los laureles, llevan la dolce vita y siguen tratando a las personas como si fueran animales; hasta esos tienen más derechos en el resto del mundo que los guineanos en su propio país.

¿A quiénes quieren engañar y mentir los emisarios de Obiang en la materia de los Derechos Humanos? ¿Cómo se atreven a explicar y querer fantasear una realidad imaginaria cuando todo el mundo es testigo de lo que ocurre en Guinea Ecuatorial tanto en la materia de los DDHH como en los demás aspectos sociales? ¿Cómo se atreven a afirmar que el Gobierno del que ellos forman parte, que dirige el dictador más cruel que queda en la faz de la tierra garantiza los derechos de los ciudadanos y acoge a cientos de miles de extranjeros cuando las cárceles están a rebosar de personas privadas de libertad sin ser acusadas, juzgadas, ni condenadas por ningún estamento judicial; secuestros, torturas, asesinatos en las dependencias policiales y centros penitenciarios; extorsiones y apropiaciones indebidas a los nativos y extranjeros por Obiang, familia, amigos y miembros del régimen; los expatriados son acosados, retenidos, abusados, expoliados y expulsados ilegalmente; la oposición (sus miembros) torturada, atosigada y encarcelada, etc, etc? ¿De qué Derechos Humanos pueden hablar los miembros de un régimen que prohíbe la libertad de expresión (sólo pueden hablar y utilizar los medios de comunicación, su órgano propagandístico, el sindicato del crimen organizado, el PDGE); prohíben los medios de comunicación independientes y privados, la libertad de movimiento (hay más barreras en el interior del país que los centros médicos y los centros escolares; las fronteras están permanentemente cerradas y la presencia de militares armados por las calles de las ciudades es la estampa diaria de la nación); la libertad de reunión y manifestación está prohibida (no hay un solo sindicato, asociación de profesionales, organización o movimiento llámase estudiantil o sociedad civil; las manifestaciones o protestas públicas así como las huelgas, están tajantemente prohibidas)? ¿Cómo se atreven hablar de los Derechos Humanos en un país donde la educación y la sanidad ni están garantizadas, ni son gratuitas; los alumnos tienen que pagar la matrícula desde el preescolar hasta la universidad sin contar los libros y el material escolar; para acudir a una consulta, además de comprar una libreta y un bolígrafo para la receta, hay que tener el dinero en efectivo para pagar a la enfermera que te toma los datos, al médico que te atiende, las tiritas, los apósitos, el Betadine, en caso de una herida, un simple analgésico; si se trata de algo serio como un internamiento o una cirugía, no se puede llevar a cabo sin el previo pago, ya puede ser de extrema urgencia); el trabajo está vetado para todos aquellos que no comulgan con el régimen; los jubilados pasan más de tres años sin percibir sus pensiones, otros tantos que tienen la dicha de trabajar, llevan meses sin cobrar sus míseros sueldos que no permiten que se pueda llevar una vida mínimamente digna; los ancianos y los enfermos están abandonados a su suerte; y van a los foros y Organismos Internacionales a hablar de los Derechos Humanos en el país?

Primero fue Alfonso NSUE MOKUY quien intentó en vano presentar los «avances» en materia de DDHH en la 52ª Sesión del Consejo de Derechos Humanos de ONU en febrero del presente año 2023, y denunció la «campaña de desprestigio emprendida por España ante las Instituciones europeas que han valido sanciones al país»; ahora ha sido Atanasio ELA NTUGU NSA quien ha vuelto con el disco rallado del régimen de culpar al igual que su correligionario y paisano, NSUE MOKUY, a España y Francia de acusar falsamente a su país de no respetar los DDHH y la falta de democracia en la reciente celebración de la 146ª Asamblea de la Unión Interpalamentaria, IPU, celebrada esta semana en Manama, capital del Reino de Bahrein cuando para ellos, el país es un remanso de paz, orden y tranquilidad; Guinea Ecuatorial es un país idílico, no hay ni penas, ni tristezas, ni sufrimientos, ni miseria; todo fluye y transcurre en armonía y paz reinante; no hay presos políticos, no hay persecución de los activistas, no hay tortura ni secuestros; nadie se queja por nada, todo gracias al saber hacer y las sabias orientaciones del «jesucristo reencarnado» en el Único Hombre, el Gran Hombre, Obiang Nguema Mbasogo. Pero como la realidad es tozuda; a parte de las denuncias con evidencias palmarias que hacen, gracias a Dios, Organizaciones humanitarias como Human Rights Watch (HRW), amnistía Internacional (AI), la Cruz Roja (CR), de todas las atrocidades y actos execrables que comete el régimen que representan y defienden esos traidores de Niefang contra su propia población; unos nativos valientes, ejemplares y activistas como el físico Alfredo OKENVE, además víctima de la brutalidad y torturas del régimen; la abogada Gemma JONES, l cuentan sin tapujos todas y cada una de las violaciones sistemáticas de los Derechos Humanos en el país en las Jornadas organizadas por la Amnistía Internacional y la Universidad Autónoma de Madrid sobre los DDHH en Guinea Ecuatorial estos días en la capital de España; en la misma línea, la otra intrépida, activista y valiente abogada, María Jesús BIKENE, denuncia siempre y donde haga falta las sistemáticas violaciones de los Derechos Humanos y prácticas antidemocráticas del régimen dictatorial de los Obiang; ellos lo ven, viven, padecen y observan in situ a diario; hacen de notarios y sus testimonios son la prueba irrefutable de que Guinea Ecuatorial está a años luz de respetar los derechos humanos y civiles de los ciudadanos pese a los intentos de maquillar la realidad de los dos Pinochos de Niefang.

Admiro la desfachatez y la caradura de todos esos colaboradores necesarios y coautores de los males y las desgracias que adolece el país y se atreven a ir por el mundo contando mentiras. Que tengan que ser los occidentales y los americanos quienes recuerdan a los africanos que tienen que respetar la vida, la dignidad, los valores; en definitiva, los derechos de sus semejantes, sus paisanos; no deja de ser desalentador, descorazonador, hasta da vergüenza; ¿qué nos ha pasado a los guineanos para que no nos queramos, no nos respetemos, no nos empaticemos con los otros y no valoremos la vida y la dignidad de los demás, ni deseamos nada bueno para nadie más que para nosotros mismos y los nuestros?

Así lo pienso y así lo digo; ¿qué os parece?

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