
(Para ti, fiel combatiente de la eternidad,
en estos años testigos de tu lucha,
mis más bellos versos.)
Sin saber al nacer ya venías
con blasón de sabiduría
desde el primer albor del día,
el cielo, la tierra y el mar,
ellos ya supieron de ti.
No saben de qué eres
ni saben quién eres,
aquel que sufre, canta, y grita
la aflicción de su paraíso perdido.
Selva, tierra, pueblo, gente.
Y todo ello, en incesante busca de libertad,
vivida al borde del éxodo y del llanto
sobre un mar silencioso de nostalgia.
Son años que se comparten entre vida y lucha,
entre tintas de colores y deseos reprimidos
que se enredan en cada escrito tuyo,
en tu memoria inagotable;
Juventud torturada.
Lejos de una tierra que te hace entrañable,
desde el doliente recuerdo del pasaje verde,
de un reencuentro casi interrumpido.
El túnel de un retorno de incertidumbre.
Y todo ello, vivido al borde del éxodo y del llanto
sobre un mar silencioso de soledad,
ni te cansas, ni te paras,
es la señal de que el vivir
continúa cargado de promesas africanas.
Joël KEFFA, España, 2019.