Exxon Mobil está acelerando sus mayores ventas desde hace décadas, con planes de desinvertir hasta 25.000 millones de dólares en yacimientos de petróleo y gas en Europa, Asia y África, mientras se centra en una serie de megaproyectos en Estados Unidos y en el extranjero, han dicho fuentes del sector bancario.
Este amplio programa, que hará que Exxon deje su negocio de petróleo y gas en Europa, llega en medio de la creciente presión de los inversores para liberar dinero para nuevos proyectos en Guyana, Mozambique, Papúa Nueva Guinea y los Estados Unidos.
En los últimos meses, la empresa con sede en Irving, Texas, ha desarrollado una extensa lista de activos que desea vender en al menos 11 países. La lista supera con creces su objetivo actual de desinversión de 15.000 millones de dólares para 2021, según tres fuentes bancarias con conocimiento directo de los planes.
Una portavoz de Exxon ha dicho que la compañía “no comenta rumores del mercado o especulaciones”.
Exxon, la mayor empresa de energía que cotiza en bolsa del mundo, ha realizado varias operaciones en los últimos meses, incluyendo el cese de sus operaciones en Noruega, en un acuerdo de 4.500 millones de dólares, y ya está ofreciendo activos en Australia, Nigeria y Malasia
El plan ampliado permitirá a Exxon liquidar operaciones en el Mar del Norte británico, Alemania y Rumanía. En términos europeos, esto debería dejarla con producción sólo en los Países Bajos, donde mantiene una participación con Shell en el gigantesco yacimiento de gas de Groningen, que se espera que el gobierno cierre en 2022.
El plan también hará que Exxon reduzca significativamente sus operaciones en el sudeste asiático, con la venta de sus activos en Indonesia y Malasia, han dicho las mismas fuentes.
En África, Exxon quiere vender sus operaciones en Chad y Guinea Ecuatorial, además de parte de sus activos nigerianos
Mientras que se espera que Exxon incremente fuertemente sus gastos en los próximos años para desarrollar nuevos proyectos de petróleo y gas, otras empresas del sector tienen planes de gasto más cautelosos, debido a las inciertas perspectivas de los precios del petróleo y a la creciente presión de los inversores para diversificarse más allá de los combustibles fósiles hacia las energías renovables.
Agencia Reuters