“…Vivir es sentir hervir la sangre en las venas”,

D.N.B, El sueño y otros relatos, 2016.

Siempre me han embelesado las letras ampulosas escogidas con tanta soltura de este mañoso escritor africano de reconocida extensión literaria de Guinea Ecuatorial. Su extensión productiva del campo de la narrativa, se ha internacionalizado con el tiempo gracias a sus constantes e irreprimibles anhelos de proyección de la descarnada realidad de Guinea Ecuatorial, aún presa de las envenenadas y arbitrarias garras dictatoriales, no solo a cuantos lectores del mundo occidental sino africano. Nuestra focalizada atención en este escritor polifacético es meritoria a raíz del enorme bagaje intelectual y académico, de esta honesta simplicidad que casi desconcierta, y del inconmensurable y repetible esfuerzo, a pesar del refunfuñado exilio español que lleva desde mucho tiempo, en difundir el relevante valor de la cultura africana, o sea, guineoecuatoriana ante los aniquilantes y amartillados pasos culturales españoles del displicente recuerdo de un pasado colonial español.

Recuerdo con mucha lucidez esta abundante entrevista que tuvimos en Murcia en el mes de octubre, entre constructivas charlas, placentera cena, y orientaciones científicas, sus portentosas palabras, a veces, metafóricas de una africanidad que desea auténticamente “respetada” y que, de hecho, se forcejea en reivindicarla en las cenizas de su brillante personalidad. Donato, huelga ostentarlo, ha dado toda su vida, su alma, su tiempo, su tinta por una lujuriosa suerte de su país, y sigue incansablemente dando todo en su carrera literaria por la realización de este sueño de un África más pensada, progresista, demócrata, y liberada del cansino yugo colonial y dictatorial que pululan intempestivamente el continente africano, y en especial, su muy querido país del que está injustamente imposibilitado a regresar por amenazantes motivos sociopolíticos.

Cabe apuntar aquí, y esto sin pizca de engreimiento cualquiera, que Donato es y permanece uno de los máximos escritores guineoecuatorianos que supo con un arte creativo destacable llevar adelante su incipiente literatura guineana que, desgraciadamente, aún babea en los derroteros del reconocimiento y amplia difusión en los círculos académicos españoles. ¿Por qué haber iniciado la colonización de un país y no difundir su literatura como aprobatoria prueba de una evolución intelectual de los sujetos culturales colonizados? Esta interrogante pregunta queda una problemática irresuelta todavía.  Aun así, lo cierto es que Donato como escritor aguerrido y reconocido periodista, no se deja llevar por esta ingrata asechanza hegemónica, y hace caer, con su compromiso por la causa justa, con cada salida de sus novelas, artículos, antologías, todas las barreras restrictivas de una cultura africana que merece voto en el asunto en el concierto de la globalización del mundo cultural. Es por eso mismo, leer la enorme producción narrativa de Donato Ndongo, es reinventar su propia africanidad; es reapropiarse del acervo cultural ancestral africano como referencia ostentadora de una identidad demarcadora de los valores a veces aburridos de la civilización española.

Leer a Donato Ndongo Bidyogo, es siempre una gran muestra de sabiduría que se adquiere. Es dejarse llevar inconscientemente por una narración agudizada de vivaracha imaginación que nos conduce a rebalsarse sutilmente por los pasillos pantanosos del África occidental y sus rechonchas realidades sociales. El problema no es solo África sino lo que dejó con herencia el engranaje colonial que sigue condicionando las sendas poco esplendorosas de un despertar a la brevedad.

A este efecto, no sería impropiedad afirmar que Donato es el padre de la Literatura guineoecuatoriana, y un relevante personaje africano de gran consideración. Su continuo trabajo en este marco permanece irreprochable por hacer cundir ampliamente esta literatura guineoecuatoriana que tiene muchas pistas de investigación académica. Hablando de la osamenta literaria de Donato, y para no parece avaricioso de pruebas, citaremos sus publicaciones novelescas y poéticas tales como: las tinieblas de tu memoria negra, (1987), los poderes de la tempestad (1997), El sueño y otros relatos (2017), y olvidos (2016), El Metro (2014), obras maestras de rimbombante éxito que fortalecieron su total prestigio en la escena de la escritura africana. Ya en El sueño y otros relatos (2017) por ser este aún muy reciente y sugerente como las tantas otras, Donato arroja la luz sobre el caso de la inmigración de los africanos que se porfían ciegamente en las ilusiones apagadas hacia Europa, utopía del paraíso de los negros. Asimismo, parablemente, uno podría pensar que el propio Donato, hace un guiño a los avatares de la trata de los negros a ver cómo eran tratados dentro del relato por blancos. Y, Donato bajo una narración lograda, refleja con una voluptuosidad sátira para dar a conocer la situación compungida por una travesía mortífera. Actuando así, Donato se erige en profeta de su pueblo, y por consiguiente, del África.

Sin embargo, para enarbolar toda su gran inventiva, su creatividad inagotable, Donato se estrena como poeta en este complejo y riguroso campo poético lleno de minuciosidad de las formas estéticas con Olvidos (2016) para demostrar una vez más, toda la operatividad de su faceta poética. En este poemario realizado sobre las cenizas dolorosas de la nostalgia, tanto del amor al amor como el de la madre patria, y de la que no vislumbra un retorno seguro tras tanto tiempo vivido en la boca del agarrotado exilio por la tremebunda dictadura arbitrada por Teodoro Obiang en Guinea. Por tanto, nos parece interesante leer un trozo de sus poemas, sobre todo, el titulado: “Cántico” cuando dice de modo tácito:

yo no quiero ser poeta para cantar a África. Yo no quiero ser poeta para glosar lo negro. Yo no quiero ser poeta así, el autor muestra la diferencia entre ser poeta y no serlo; ¿qué tipo de poeta pretende ser el propio Donato? Se hace más comprensible su alegación cuando se dice: (…) el poeta llora su tierra, inmensa y pequeña, dura y frágil, luminosa y oscura, rica y pobre”. De ahí, se entiende toda la intención dinámica del poeta. En este, se rezuma todo su compromiso tanto sociopolítico como literario por la suerte poco iridiscente de su tierra natal. Lo que quiere decir que Donato es un defensor legítimo de los principios africanistas, y el primer hombre de mano dentro de esta maraña de modernidad cultural absorbente.

 Con esta obra poética, cuya aproximación nos permitió apreciar el arropo embriagador del sabor poético, sin olvidar las ricas producciones de Donato Ndongo Bidyogo anteriormente citadas, se puede decir que Donato es un fiel combatiente de la libertad africana y que resiste con las veleidades culturales españolas, aunque se reconoce la paternidad de su doble cultural, los condicionantes de su existencia presente. Pues, hay motivo de creer en el devenir de África próspera y digna bajo este cometido se ha fijado nuestro Donato Ndongo, y por ende, todos los otros escritores guineoecuatorianos que se rompen el espinazo por revalorizar la cultura africana de su país para que esta tenga más visibilidad internacional. No hay mejor sitio que la literatura para alcanzar tan noble misión o acaso: ¿La literatura no es otra forma de cultivo de la cultura?

Joël KEFFA,  Doctorando en Literatura Hispanoafricana,

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