En las últimas horas ha circulado un audio de una tal Tila, en el cual relata la odisea que ella y su hijo, infectados del Covid-19, pasaron tras huir del hospital regional de Bata, donde estaba ingresada ella, a falta de una asistencia médica adecuada, y cruzar clandestinamente la frontera hasta llegar a un poblado de Camerún donde les esperaba una ambulancia que les condujo hasta la clínica IDIMED, en Douala, tras varios centenares de kilómetros de viaje. La ambulancia había sido gestionada por su yerno Salvador Ondo Nkumu, ministro de Justicia, que también había sido ingresado en la misma clínica.
 
La clínica Idimed es un centro médico moderno situado en el céntrico barrio de Bonapriso, en Douala. Está siendo de actualidad en los últimos días porque hombres importantes del régimen del General Obiang, ante el lamentable estado de los hospitales guineanos, incapaces de hacer frente a la pandemia del Covid-19, se han visto en la necesidad de trasladarse, en aviones fletados, a Douala para curarse. El vuelo de Malabo a Douala dura menos de 20 minutos.
 
El primer hombre importante del régimen que se curó en la clínica Idimed, fue Valentín Ela Maye, ministro de Hacienda y cuñado de Gabriel Mbega Obiang Lima, hijo de Obiang y ministro de Minas. Ela Maye había pasado antes por el hospital de Sampaka y, al darse cuenta de que ahí no había ni siquiera oxígeno, fletó un avión y se fue corriendo a Douala para salvar su vida. Después le siguieron el mencionado Ondo Nkumu, el senador Batho Obama Nsue Mangue, el ministro delegado de Comercio y Promoción de Pequeñas y Medianas Empresas, Alberto Doria Lajay, el exministro de Trabajo Celestino Bonifacio Bacale Obiang, y varios ciudadanos y ciudadanas guineanos menos conocidos, pero del régimen, como Tila y el economista Andrés Ovono, entre otros.
Ninguno de ellos es de la oposición, entre otras razones porque ningún opositor tiene los millones necesarios para alquilar un avión con el fin de ser tratado en una clínica en el extranjero. Son militantes del PDGE, algunos fanáticos, como Tila, funcionaria en el ayuntamiento de Añisok. Desgraciadamente, han fallecido Celestino Bacale y Batho Obama Nsue, pero los que han tenido la suerte de volver vivos a Guinea deberían reflexionar mucho. Su gobierno asegura que Guinea Ecuatorial ya es un país desarrollado, con “hospitales de referencia en África”, como lo manifestó el propio General Obiang a la BBC, el mismo hombre que suele decir que “quien no quiera ver ese desarrollo es un ciego o un diablo”.
 
Al inicio de la pandemia, el Gobierno ordenó al ministro del Interior, Faustino Ndong Esono, visitar los poblados fronterizos con Camerún, para pedir a la población que “no entren en nuestro país los cameruneses, para que no nos vengan a contagiar el coronavirus”.  Ndong Esono fue muy duro al afirmar que “si en Camerún no han sido capaces de controlar la pandemia, que no nos la traigan aquí”.
 
Estos mismos deberían hacerse las preguntas siguientes: si Guinea Ecuatorial es un país avanzado, con hospitales de referencia en África, ¿cómo se explica que nuestros dignatarios tengan que recorrer 20 minutos en aviones alquilados para curarse aquí al lado, en Douala? ¿Cómo es posible que, después de un año de pandemia, nuestros hospitales no tengan medios para garantizar una atención digna a los enfermos del covid? ¿Cuántos dignatarios cameruneses han fallecido en hospitales guineanos?
 
Quiérase reconocerlo o no, Camerún es un gran país, un país hermano y vecino con el que Guinea Ecuatorial comparte familias, cultura, lenguas y mucha historia. Camerún fue el primer país en acceder a la independencia (1960) y fue el país de acogida de los exiliados guineanos que luchaban por nuestra independencia; después de acceder a la soberanía nacional en 1968, se impuso la dictadura de Macías que obligó a muchos guineanos a exiliarse y, una vez más, Camerún acogió a los exiliados guineanos. Tras el golpe del 3 de Agosto de 1979, se instaló la dictadura actual y, de nuevo, Camerún vuelve a dar cobijo a los guineanos. Ante la incompetencia del régimen de Malabo que, para no poder, no puede ni producir alimentos para su población, es, ¡otra vez!, Camerún el país que, con su rica agricultura, alimenta a la población guineana. Todo esto exige que el gobierno de Guinea Ecuatorial respete a Camerún y a su gente.
 
Recomiendo que, una vez regresado al país, Valentín Ela Maye, Salvador Ondo Nkumu, Alberto Doria Lajay, la “antorchona” Tila y el resto de los supervivientes, sean sinceros y reconozcan que los opositores que denuncian la corrupción y la inoperancia de su régimen, no son enemigos de la patria, sino unos ciudadanos de bien que piden, para su país, un gobierno capaz de garantizar el bienestar de todos. Después de todo, ahora ya saben, si es que no lo sabían, que todo lo que nos dice su Gobierno, el del PDGE, son mentiras.

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