Hay por todas partes el flujo de mi memoria
que brota entre este, ese, y aquel día.
Y no creo haberme escapado del dolor
del tiempo y de la vida de latidos.
El amor es otra película de colonización
más profunda y enajenada.
Intrusión astuta, rebelión abierta.
¿Cómo se puede confiar en la esclavitud?
Y hay que reconstruir todo con arte
haciendo de su tierra, una tierra híbrida.
Porque duelen los espejos coloridos
los que te miran y te desnudan.
Y tú que dejé ayer por el conservatismo,
trapiche de mi niñez, palabras de ojos bajos,
la despedida consciente de mi libertad
lejos de esta nueva tierra inmaculada.
Y entre la olla y el fuego,
preparo solo mi destino,
y tú estás aquí, fiel compañera,
calma, sabia y consejera,
Soledad.
Joël Keffa