En la huida de una situación bélica y catastrófica la economía, la juventud eritrea se ve en la obligación de huir del país en busca de una vida digna; pero, el remedio viene a ser peor que la enfermedad: caen en manos de una de las mayores redes de tráfico de seres humanos que se ha conocido en la época moderna. Esta es la base de la película que, sabiamente ha dirigido el español David Pérez y que tiene como productor ejecutivo a un guineoecuatoriano, Baron Ya Buklu.
Para David Pérez, la idea del proyecto de ERITREA surgió “hace 5 años al leer por casualidad un reportaje en El País Semanal que se hacía eco de un estudio del año 2013 llamado ‘The Human Trafficking Cycle: Sinai and Beyond’ en el que se describía la situación de tráfico de seres humanos que se estaba produciendo desde hace décadas en África oriental. Miles de jóvenes eritreos salían de su país en busca de oportunidades, o huyendo del interminable servicio militar forzoso con el que se alimentaba una guerra eterna contra Etiopía para ser secuestrados por las mafias internacionales nada más cruzar la frontera de Sudán. Desde allí eran mercadeados hasta llegar a la península del Sinaí, en donde los secuestradores pedían el rescate a sus ya de por sí empobrecidas familias. Muchos de ellos eran ejecutados cuando las elevadas demandas económicas no eran satisfechas. Es un drama que continúa hoy y que ha pasado y pasa desapercibido por la comunidad internacional. Afortunadamente, el reciente cese de hostilidades militares entre Eritrea y Etiopía ha reducido el flujo migratorio por este motivo”.
En palabras del director, el gran número de medios y de actores han hecho que la realización de ERITREA sea “muy costosa principalmente en cuanto a tiempo. Han sido tres años los necesarios para producir el proyecto, fundamentalmente para conseguir unas localizaciones que resultaran creíbles, así como todo el conjunto de armamento, vehículos militares, vestuario y, por supuesto, el elenco adecuado de actores, que para mí ha resultado lo más satisfactorio de todo el proyecto. He tenido la suerte de encontrar a un grupo de personas fenomenales. Nada de lo que se ha conseguido sería posible sin cualquiera de ellos”.
En cuanto al aspecto más crítico, ”lo más complicado de todo ha sido encontrar actores africanos. Estuve a punto de cancelar todo porque no los podía encontrar según se acercaban las fechas de los rodajes. En realidad, siempre pensé que no me iba a resultar complicado encontrar a gente africana que quisiera colaborar en el proyecto al respecto no solo de actores, sino de extras y figurantes. Al fin y al cabo, se supone que a todo el mundo le va a apetecer ser actor o actriz, ¿verdad? ¡Pues no! La comunidad africana en Madrid ya tiene muchos problemas para luchar en su día a día como para poder permitirse el lujo, en muchos casos, de estar dedicándose a utilizar su tiempo en proyectos culturales. Y eso que se trataba una temática con la que se sentían identificados. La verdad es que me dio mucha pena, pero lo entiendo. Afortunadamente, en Leganés conocí, también por casualidad, a Miguel Sebbe y a Barón Ya Búk-lu. Ellos me han presentado a mucha gente y han mediado para hacer este proyecto más atractivo. Nada de esto habría sido posible sin ellos. Son mis productores ejecutivos, y la verdad es que espero que podamos hacer más cosas en el futuro”.
Sobre la transmisión del mensaje principal de la película, David Pérez dice que,” este audiovisual, te he de ser sincero, creo que tiene un montón de fallos desde el punto de vista técnico, cuando lo miras un par o tres veces de manera detenida. Pero lo que siempre, siempre consigue transmitir… es emoción. No importa las veces que mis técnicos y actores visionan el mediometraje. Siempre se emocionan, ¡y eso que ellos han estado grabándolo! El espectador externo se sobrecoge, en ocasiones se aterra y siempre se emociona. Además, hemos conseguido que el ritmo narrativo de la historia vaya ‘in crescendo’, de manera que acaba muy alto. Hay que reconocer que la increíble banda sonora que han compuesto Álvaro Alvarado y Juan Olivera ha contribuido a construir un relato demoledor. La mitad del resultado del producto final es gracias a ellos. La otra mitad, a mis actores y a mis técnicos”.
Y para el futuro cercano, el Director de ERITREA nos ha confesado que tendrá que “contratarlos servicios de alguna distribuidora para que lo dé a conocer y lo presente en los festivales más adecuados. Al durar 37 minutos, se escapa del formato de los 15 o 20 minutos máximo del cortometraje. Además, hay tantos festivales, tantos foros y tantísimos cortos que se hacen en España todos los años, que es difícil que consigas que tu producto se visualice.
En cualquier caso, en noviembre lo vamos a estrenar en Leganés, lo más seguro en el teatro Rigoberta Menchú. Después me gustaría exhibirlo en foros en los que pueda interesar, en asociaciones de ciudadanos y ciudadanas africanos, de cooperación y de igualdad. Nuestro mayor premio será que este audiovisual emocione al espectador y despierte su conciencia”.

Por su parte, Baron Ya Búklu que nos ha sorprendido de grata manera al verlo ahora como productor de cine. Uno de los músicos africanos con más rodaje en nuestro país. Desde los tiempos en que editara aquel álbum seminal titulado B-B Proyect en 1996 hasta su factura más reciente OSSÍMÁN, editado por el sello discográfico Ibicenco DAKARÁI Records este mismo año, el músico guineoecuatoriano ha vivido multitud de experiencias que han contribuido a enriquecer su poliédrica personalidad. Sus anteriores pinitos en el cine, flirteos con la literatura, así como su implicación en proyectos solidarios, y ahora, aparece en una nueva aventura como actor y productor ejecutivo en la película Eritrea
Baron decidió afincarse en España, desde 1989, no porque su patria natal Guinea Ecuatorial, le quedaba pequeña sino más, “por ampliar y buscar nuevos horizontes. Buscaba zonas del mundo, donde el artista se expresara con más libertad. La libertad es, el alma del ser humano. Querría que me escuchara más gente”.
Cómo ha sido y del porqué del salto de la música al cine, nuestro artista comenta que “hace años participé en el documental Soy Música, Soy Ráiz «I´m Music I´m Roots»? Que se trataba de una mini autobiografía mía, llevada a la gran pantalla .Aquella gran experiencia, fue idea de Tony Romero, un director de cine afrocubano, me propuso hacer un documental, sobre mi carrera artística y, me apunté. Involucramos a otros artistas como El Chojin, Frank T, Charlie Jacko y alguno más…Fue una gran experiencia. Lo presentamos en Malabo y Bata en Guinea Ecuatorial. Durante este rodaje, me di cuenta de lo que era capaz de aportar en el mundo del cine”.
Baron creyó la A.P.C.A. (Asociación para la Promoción de la Cultura Africana); la cual considera que, “es un gran vehículo, con el cual viajamos, nos expresamos y difundimos nuestras ideas y culturas. Organizamos eventos culturales, colaboramos con otras entidades del mismo ámbito”
A nuestra pregunta obligada de ¿qué hace un trovador urbano produciendo cine de inspiración africana junto a un director de cine Madrileño? Baron nos ha confesado que “el cine siempre me ha fascinado. Es uno de mis grandes sueños. Creo que, a través del cine, se puede contar mejor las historias. Sobre todo, las grandes denuncias. Esta película, ha sido otra de mis grandes oportunidades”
La situación socio-política de Guinea Ecuatorial no podía faltar y de ella, el polifacético Baron ha matizado que, “el país está viviendo una situación difícil. La evolución y la adaptación a los nuevos tiempos, nunca es fácil. Ya lo vemos aquí, que hay gente que no conjuga el verbo dimitir o jubilar, o simplemente creen que Dimitir es un nombre Ruso. Pero aun con todo, la vida sigue”. También ha dicho que, le atrae mucho ser político; pues, “ellos administran el poder pero, me gusta más el activismo, la mezcla de arte y la política es, explosiva. El artista habla para vivir y, los políticos se callan para vivir”
Con una escoba mágica en la mano, Baron Ya Búklu , barrería del planeta tierra, sin pensarlo dos veces, la dictadura de Obiang y sus colaboradores.