Por Marshall Van Valen

Mientras Malabo se prepara -ya- para las presidenciales de 2023, su economía, muy poco diversificada, ha sufrido gravemente los efectos de la pandemia de Covid-19.

Teodoro Obiang Nguema Mbasogo, de 78 años, ha insinuado que está dispuesto a retirarse al final de su mandato. La organización de su sucesión será, por tanto, una de las prioridades del Gobierno para el próximo año, ya que las próximas elecciones presidenciales están previstas para 2023.

Su hijo, el vicepresidente Teodorín Obiang Nguema Mangue, está consolidando su poder y tratando de neutralizar las amenazas que podrían obstaculizar su ascenso, un ascenso que los occidentales no ven obligatoriamente con buenos ojos.

Desde el punto de vista económico, se prevé que las graves dificultades de Guinea Ecuatorial continúen, con un crecimiento que disminuye cada año desde 2015, una tendencia que podría durar al menos hasta 2025. El Estado firmó un acuerdo con el FMI en diciembre de 2019, que incluye reformas relacionadas con la transparencia y la corrupción. Se espera que en 2021 se sepa si el país estará en condiciones de adherirse a la Iniciativa para la Transparencia de las Industrias Extractivas (ITIE).

Una postura más firme frente a las empresas
El Gobierno ha puesto en marcha una ronda de concesión de licencias petroleras en 2019, pero sólo los proyectos más atractivos podrán seguir adelante dado el entorno actual.

Muchos de los hallazgos recientes son de gas y no de petróleo, por lo que será mucho más difícil que los proyectos relacionados con el gas -como el proyecto de gas natural licuado flotante en el bloque EG-27, que ya había fracasado en la obtención de fondos antes de la crisis actual- obtengan luz verde. Por otro lado, un proyecto de refinería modular capaz de producir 5.000 barriles de petróleo al día podría validarse en 2021.

En general, el gobierno ha adoptado una postura más firme frente a las empresas que obtienen licencias pero no cumplen sus obligaciones, lo que puede provocar un aumento de las tensiones entre las empresas y el gobierno.

EL BAD SE COMPROMETE A AYUDAR AL PAÍS A DIVERSIFICAR SU ECONOMÍA.
El gobierno, que lleva tiempo hablando de la necesidad de diversificar la economía, ha visto cómo su crecimiento durante la pandemia se ha visto afectado por la dependencia del país de las exportaciones de petróleo y gas. El gobierno no había ahorrado para un días malos y la diversificación se presenta más difícil.

Vínculos con Rusia y China
El Banco Africano de Desarrollo (BAD) se ha comprometido a prestar ayuda en este ámbito y está empezando a ocuparse del sector agrícola. Pero como Guinea Ecuatorial tiene un mercado interno muy pequeño, tendrá que trabajar mucho para que sus exportaciones a la subregión sean más viables en el caso de que sus proyectos de agroindustria despeguen.

En el frente diplomático, el país sigue cultivando los lazos con Rusia y China, que comparten sus preocupaciones por la injerencia de otras naciones en asuntos soberanos. Tanto China como Rusia tienen un gran interés en el sector de los hidrocarburos, y una empresa propiedad tanto de Rusia como de Guinea Ecuatorial se dedica ahora a cartografiar los yacimientos de petróleo y gas de la cuenca del Río Muni.

El gobierno también busca una mayor cooperación regional para combatir la piratería en el Golfo de Guinea, donde la toma de rehenes es moneda corriente.


Jeune Afrique

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