Por José Eugenio Nsue

Ya nos estamos mal acostumbrando, los guineoecuatorianos, de ver triunfar a nuestros paisanos en la tele lejos de nuestras tierras, de sentirnos orgullosísimos de los nuestros y de ser de la Guinea Ecuatorial por las actuaciones y éxitos de guineanos en todo el mundo cuando todo parecía que éramos una especie de un pueblo y seres salidos de las tinieblas abocados al desastre, a la destrucción y al sufrimiento.

Cuando de sobre nuestro país solo y a diario nos llegan imágenes de los sicarios del reino de Akoakam torturando despiadadamente a las personas en los ‘gulag’ que el régimen criminal ha ido construyendo a lo largo y ancho del país en plena luz del día, rodeado de asesinos y justicieros que se divierten y jalean; a vecinos que linchan a otros atándoles en los árboles y les cosen a palos salvajadamente mientras que todo el mundo contempla el macabro espectáculo impasible sin que aparezca ningún solo agente del (des)orden público; una mujer huesuda, madre de siete hijos pidiendo ayuda en su agonía, sentada en un inmundo camastro; unas mujeres mutiladas, víctimas del 7M de Nkoantoma, pidiendo limosna en las calles de Bata por haber quedado literalmente en la calle tras haberlo perdido todo de lo que tenían en sus cuchitriles y chabolas tras las explosiones; cuando nos abruman con imágenes bochornosas del vetusto rey de Akoakam en su despedida posando con su colección de bastardos y bastardas (está permitido consultar el diccionario de la RAE o de María Moliner para evitar equívocos), fruto de tantísimas infidelidades conyugales; cuando vemos, atónitos, como una ‘defensora’ a ultranza del régimen llorar desconsoladamente al igual que los enemigos, fracasados y desgraciados que hablan por su frustración, miseria y pobreza que padece tanto ella misma como su familia y también despotrica al régimen y denuncia públicamente la corrupción, la inoperancia y las injusticias que se cometen en el país; cuando, alucinados, escuchamos a la inútil alcaldesa de la capital del país espetar a unos jóvenes que, desesperados, van buscando cómo ganarse la vida dignamente para no delinquir lavando coches diciéndoles sin pudor ni vergüenza que: «en ningún país todo el mundo trabaja, en ningún país; en ningún país no he visto que todo el mundo es funcionario o es empleado«; cuando vemos a una joven madre exhibir a su bebé nacida con malformaciones por falta de aparatos y profesionales médicos y pide ayuda para que su hija pueda ser operada. Fuera, lejos de ese infierno de país, salen guineanos y guineanas desde el anonimato para decir al mundo mundial que la Guinea Ecuatorial no es lo que se ve, se lee y se escucha todos los días; que este país no está habitado sólo por los humanoides de sus gobernantes, sus sicarios, ni está habitado sólo por los panfleteros, chupópteros y aduladores que los apoyan; en Guinea Ecuatorial hay guineanos nacidos en este hermoso y maravilloso país dignos de encomio, unos verdaderos genios, cultos de los que había que sentirse orgullosos.

No hace mucho, vimos a César Brandon como encandiló al mundo con un poema dedicado a su madre en un programa de televisión, ‘Got Talent‘; una demostración de que cuando les dejan a los guineanos desarrollar sus facultades, son inigualables si no iguales como los demás talentosos.

Ahora acabamos de descubrir otro oro en bruto en el mundo musical; se trata de EHAPO, otro guineoecuatoriano de unos 31 años que según se dijo en el programa de televisión Canal Sur de Andalucía llamado: ‘Tierra de Talento‘, nació en Guinea, se fue a México a estudiar psicología, después se quedó a vivir con su familia a buscarse la vida como tantísimos otros guineanos por carecer de un futuro próspero en su propia tierra; ha estado cantando primero en las iglesias y en las calles andaluzas hasta que el programa le había descubierto y le invitó a participar. Durante su actuación dejó impresionado tanto al jurado que eran todos unos grandísimos artistas de talla mundial, como al público en general; su voz no tiene nada que envidiar a los grandes tenores como Plácido Domíngo, Luciano Pavoretti, Andrea Bocelli; esto significa que tenemos un tenor en ciernes. ¡¡ Cuántas veces hemos escuchado y aguantado los comentarios despectivos de los melómanos de que los negros no sabíamos disfrutar la música clásica ni estábamos dotados para ese tipo o género musical al igual que él ciclismo!!; pues ahí tenemos a un guineano de la Guinea Ecuatorial para más inri. Ojalá tenga esa suerte y ese apoyo económico necesarios para que termine de perfeccionar su innato talento para verle actuar en los grandes escenarios internacionales deslumbrando y encandilando a los amantes del arte, la literatura y la música ya que pensar que en algún momento puede haber un Auditorio, un Teatro o una Ópera en Malabo o Bata con esos elementos gobernando, como que es un sueño inalcanzable; ¿se imaginan a la alcaldesa de Malabo, la reina de Angong, al Vicepresidente de su padre y al rey de Akoakam junto con sus cuñados, hermanos generales y amigos ministros y consejeros en un Auditorio escuchando una pieza de Adagio Karajan, Jacques Offenbach o la Novena Sinfonía de Beethoven?, sería como si pusieran escuchar a una jauría de perros la retransmisión de fútbol de La Cope de Manolo Lama, Paco González, Pepe Domingo Castaño, Tomás Guasch…

Guinea Ecuatorial es un país misterioso; los guineanos que llevan con honor y a mucha honra el nombre de su país por su arte, oficio y méritos; hacen que se conozca y hablen de Guinea en los ambientes culturales, artísticos y científicos, son los que están exiliados, se han visto obligados a buscarse las habichuelas fuera de su país; ahí vemos al dibujante Nzé Ramón, un pedazo de artista que triunfa lejos de su país, tiene ideas y ocurrencias para enseñar a los jóvenes artistas de lo que sabe hacer; ahí está el escritor, periodista e historiador, Donato Ndongo Biyogo, paseando por el mundo hablando y enseñando sobre la literatura guineana en las universidades lejos de su país cuando perfectamente podía y debía hablar y enseñar a los jóvenes de su país así como encargarse de una verdadera Academia de la Lengua Española; así podíamos seguir nombrando a cientos de miles de guineanos de todos los ámbitos (medicina, economía, medios de comunicación, filosofía, humanidades, deportes, idiomas, derecho…); aquellos guineanos válidos y valiosos que decidieron volver al país para darle otro cariz, hacerlo grande culturalmente, si no han sido asesinados, envenenados, han sido arrinconados, marginados y llevados a una absoluta indigencia; en cambio, muchos mediocres e impostores van paseando y presumiendo por todo el país por su «saber» cuando ni sus concubinas saben lo que dicen saber; si supieran tanto como vanaglorían, tenían que aplicar lo que dice Tomás Bulat: «cuando se nace pobre, estudiar es el mayor acto de rebeldía contra el sistema. El saber rompe las cadenas de la esclavitud»; en cambio su saber les hace esclavos del sistema y régimen corrupto al que sirven, adoran y veneran.

A Ehapo y a todos los guineoecuatorianos que hacen grande y hacen que se conozca a Guinea no como un país de chorizos y maleantes, sino como un país lleno de talentos: CONGRATULATIONS; mis reconocimientos. Espero que pronto, muy pronto podamos disfrutar vuestro arte en nuestro país en PAZ y en LIBERTAD.

Así lo pienso y así lo digo; ¿qué os parece?

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