Canto canciones de amores ilusorios,
al compás de flores nocturnas
para apagar el zumbido de mi pesadilla
que tuve, de niño, en esta cama blanca.

Y viéndolas, todo sigue igual.
Desde que salí del galpón,
me enfermé de los sentimientos
y ya no sé, dónde, las arrastro.

Tal vez, por no despertarme en esa cama.
Sueño profundo, milagro doloroso,
tengo tantas agujetas, aquí y allí,
bajo esta almohada que me adormila
y tapa mi realidad.

¡Ya no tengo sueño: me despertaré!
he soñado demasiado mal en esa cama
y eso, que tenía buena sábana;
me despertaré al repicar la hora,
que cada hora, tiene su tiempo final.


Joël Keffa

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