Sin rencor vivo,
sin enojo vivo observando el desahucio de la plebe indefensa
ante la brutalidad de los títeres de un totalitarismo
que ejercen con desdén.
Que llegue el día tan añorado
cuando la sonrisa ilumine los pasos firmes
de un pueblo y que la libertad se asome.
Patria, patria, enlazados con fusión
caminaremos con orgullo y sabiduría.
Con énfasis se levantara este pueblo
que tanto tiempo perdió la mirada,
vacía como el hueco que dejan
las huellas del exilio.
Imploro que los corazones de los Dioses
de mi pueblo cicatricen nuestro dolor.
Dura y profunda es la llaga que ensangrienta
nuestro pecho.
Lágrimas que se sumergen en el océano
desarrollándose a través de nuestras venas.
Cancerígeno es la idiotez del poder
que con furia y nulidad ejerce sin piedad.
Libres y desencadenados
por nuestras tierras
abordaremos la razón con sensatez.
Pepin Copariate