Por José Eugenio Nsue

Hay un dicho árabe que dice que ‘si me engañas por primera vez, la culpa será tuya; pero si me engañas por segunda vez, la será mía‘; la maligna familia real de Akoakam formada por el patriarca Obiang Nguema I, la matriarca Constancia Mangue Nsue Okomo, reina de Angong, y sus incontables hijos con Teodoro Nguema Obiang, alias Teodorín, y Gabriel Mbega Obiang Lima al frente; vienen engañando a los guineanos y al pueblo de Guinea Ecuatorial no una, ni dos, ni tres, ni cuatro veces; sino desde hace más de 43 años; y a pesar de que el pueblo guineano se ha acostumbrado a creerlo absolutamente todo a píes juntillas, aceptarlo todo resignado y sobre todo, no molestarse a preguntar el porqué de las cosas y a analizarlas; ya ha llegado el momento de abrirles los ojos, hacerles ver, entender y comprender que todo lo que les pasa, la vida de perros que viven y la situación catastrófica en la que está el país no son por casualidad, la familia de los Obiang, sus parientes y allegados, así como sus colaboradores son los causantes, los culpables y los responsables; no pueden al mismo tiempo presentarse como sus salvadores, filántropos de todos los que sufren y padecen que son el 90% de la población.

El rey Obiang Nguema I lleva reinando y gobernando en el país con mano de hierro desde hace más de 43 años; lo controla todo absolutamente, es el dueño y señor de todo cuanto existe en el país incluidas las vidas de las personas; es Emperador, Rey, Presidente, Jefe de Estado y Gobierno; es el Capitán General de los tres ejércitos: tierra, mar y aire; del Poder Legislativo y Judicial; Obiang es la LEY; nadie ni nada está por encima de él. Ha colocado a todos sus familiares y parientes en los puestos claves y estratégicos en el Gobierno y en todas las Instituciones. Su primogénito, Teodoro Nguema Obiang, Teodorín, es el Vicepresidente encargado de la (in) seguridad e (in)defensa nacionales; haciendo uso de los privilegios que le otorga este hecho (de ser hijo de y de), ha robado a manos llenas hasta llegar a ser uno de los multimillonarios del mundo; su otro hijo, Gabriel Mbega Obiang Lima, es el súper Ministro de Petróleo, Minas e Hidrocarburos; él también se ha forrado de millones de euros hasta para comprar todas las islas del país de su madre, Sao Tomé y Príncipe; una de sus mujeres, Constancia Mangue Nsue Okomo, ostenta el título de Primera Dama con rango de Ministra de Estado; es madre de Teodorín (Tontorín) y hermanísima de los todopoderosos: Victoriano Bibang Nsue Okomo (Efa Mba), Ministro de defensa; Teodoro Biyogo Nsue Okomo, Jefe de Protocolo de su cuñado y encargado de todos los hoteles de lujo construidos con el dinero del Estado y Cándido Nsue Okomo, exdirector general de Gepetrol, la empresa estatal más importante del país que gestiona todos los ingresos procedentes del petróleo; desde ese cargo, se ha amasado tanta fortuna que él y su familia pueden vivir insultantemente bien diez generaciones.

Todos los miembros de esa familia tienen licencia para manejar todos los ingresos de las arcas del Estado sin que rindan cuenta a nadie, usan los bienes y propiedades del Estado como les plazcan sin límites ni restricciones ninguna; así todos los hijos, cuñados, parientes de Obiang, amigos y allegados se han enriquecido exageradamente mientras que el resto de los guineanos y el pueblo cada vez están empobrecidos, abandonados a su suerte.

Obiang tiene formado el Gobierno más numeroso del mundo con una población que apenas llega al millón y medio mal contado; entre Vicepresidente, Primeros Ministros, Ministros de Estado, Ministros, Ministros delegados, Viceministros y Secretarios Generales rozan un centenar; ninguno de esos ministerios tiene una utilidad pública para los ciudadanos, ni funciona para nada; por eso la población ni siquiera se molesta acudir a ellos porque sabe que no sirven, y ellos tampoco se ofrecen ni dicen mu porque saben que son inservibles.

Resulta que esos que concentran todo el poder, lo controlan todo, han saqueado todas las arcas del Estado, se han adueñado de los bienes e inmuebles del Estado (aviones, clínicas, hoteles, carreteras, etc, etc), se presentan ante sus víctimas como los más generosos, solidarios, hipersensibilizados y se prestan a ayudar a título personal y con «sus bienes propios»; o sea, con la fortuna acumulada a base de robos, extorsiones y expropiaciones.

A la matriarca reina de Angong, Constancia Mangue Nsue Okomo, se le han aconsejado crear una fundación, FCMNO, (Fundación Constancia Mangue Nsue Okomo) cuyos fines son asistencial, sanitario y educativo; es decir todos los sectores que ella, su marido, su hijo y sus hermanos tienen abandonados. Esa Fundación se ha convertido en toda una institución en el país; ha suplantado de golpe a los Ministerios de Asuntos Sociales, Sanidad y Educación y Deportes; su Director ya es el Súper Ministro de facto de Asuntos Sociales, Sanidad y Educación; se le ve viajando por el mundo firmando acuerdos de cooperación en las materias de su competencia, donando dinero para reconstruir chabolas destruidas por el temporal o repartiendo mascarillas a la población. Se han encargado de simular que la Primera Dama desvive por el sufrimiento de los pobres y allí donde hay necesidad, ahí va la Fundación en su nombre. De un plumazo, Constancia Mangue Nsue Okomo ha pasado de ser una mujer cornuda, ególatra, insaciable, usurpadora y acaparadora, a ser beata y hasta a la Madre Teresa que rezan en la iglesia católica por su intervención.

Su primogénito, el playboys Teodorín, ídem que ídem; ha pasado de ser un gánster, drogata y delincuente en toda Europa y América por las fechorías ahí cometidas y por eso ha sido condenado y está perseguido, a el abogado y defensor de las causas nobles, el mecenas de los artistas; padrino de todos los niños famélicos del país, bienhechor de los deportistas de las selecciones de fútbol masculina y femenina. Pasa de todo y de todos; no tiene consideración para nadie; ningunea a todas las instituciones nacionales, a todos los Ministros y Secretarios a los que trata como sus jornaleros; él en sí es toda una institución. Cualquier persona que cree que no le han hecho justicia o no está de acuerdo con una sentencia judicial; los artistas muertos de hambre o en busca de oportunidades; la selección de fútbol que se siente abandonada y no tiene ni para comer ni con qué viajar; los enfermos desahuciados, etc, etc; todos acuden al ‘Patron’, ‘Hermano Mayor’, ‘Benefactor’; con un poco de suerte, él acude a su rescate.

Y para el colmo, los hay que les dan las gracias como si el dinero que utilizan para esas «obras caritativas» salieran de ellos y como si no formaran parte de los que por otra parte están maltratando y sometiendo al pueblo guineoecuatoriano; una estrategia que creen que les funciona tratándose de los pobres mentales y amnésicos que son los guineanos. Lo que nadie en el país quiere preguntar es si son los que mandan en el país, los que gobiernan, los que ordenan y ejecutan; ¿por qué no dotan de fondos a las instituciones y Ministerios para que esos cumplan con sus funciones que se les presuponen? ¿Por qué no nombran ni confían en personas cabales, capaces y solventes moral, cultural e intelectualmente para que se pongan a ordenar el país? Hasta el sindicato del crimen organizado, el PDGE, también se presenta como benefactor y se presta a ‘ayudar’ a los artistas accidentados con el dinero de las extorsiones a la población.

La familia de Obiang piensa que de la misma que engaña y toma el pelo a los guineanos que se dejan tomarles el pelo, así también va a burlarse de Dios, de la Justicia Divina y de la Justicia Internacional; pues no. Su Sentencia Divina está dictada, solo falta que Dios la firme y se ejecute; contra ella no cabe apelación ninguna ni con dádivas, ni con prebendas, ni con ofrendas aunque el que las presente esté vestido de presbítero; y la Sentencia de la Justicia terrenal está al caer, si no al tiempo.

Así lo pienso y así lo digo; ¿qué os parece?

Radio Macuto Facebook

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *