Por José Eugenio Nsue
Hace mucho que habíamos llegado a la conclusión de que el verdadero obstáculo para que nuestro país no se asemeje a los demás países, progrese y se desarrolle al igual que los demás, eran los propios hijos e hijas de este hermoso rincón del África tropical que habían antepuesto sus ambiciones, egos, aspiraciones e intereses personales en detrimento del interés general y del pueblo guineano. Esto lo venimos denunciando desde hace mucho tiempo.
Que los dos regímenes abyectos y criminales de los parientes Nguema de triste memoria (Macías Nguema, 1968 – 1979), y alegre memoria (Obiang Nguema, desde 1979), para eternizarse en el poder, habían creído que encumbrando en los puestos altísimos de la administración del Estado a analfabetos funcionales, pseudo profesionales, y les ha funcionado de mil maravillas; esto es, contar con los intrusos (personas que ocupan un cargo o una posición que no le corresponden o que ejerce una profesión sin tener el título que lo acredita para ello) para ejercer o desempeñar funciones que no tienen ni una pizca de noción con la intención primero de denigrar y humillar a los verdaderos profesionales haciéndoles saber que ni son bienvenidos ni necesarios para y en el país; los que habían pasado largos años lejos y fuera de sus familias, soportar fríos que nunca habían conocido, un calor infernal, estrecheces y necesidades solo para sacar carreras universitarias, lo podían hacer aquellos que nunca habían visto de lejos una universidad, ya no hablamos de sentarse en un banco; en segundo lugar, son utilizados como parapetos o como avanzadillas contra los críticos y opositores que quieren cambiar el estado de cosas en el país ya que, en caso de que las cosas cambien y el país esté en manos de personas cabales y gente capacitada y competente, todos esos intrusos serían corridos y puestos donde naturalmente les corresponde, que es la selva y en los poblados más recónditos para cuidar cabras, cerdos y gallinas, y otros para dedicarse a la caza y pesca; no es una hipérbole. Tampoco lo sería si firmáramos que actualmente muchos, muchísimos prohombres que vienen ocupando y ocupan importantes puestos de responsabilidad en el país, llámese Ministros, Generales del ejército, Administradores y Presidentes de las empresas estatales o Instituciones nacionales, no serían ni «watchmens» (serenos/vigilantes) en una finca o hacienda privada por eso ni siquiera el régimen se molesta en colgar públicamente (en las páginas web y medios oficiales) los perfiles de los que están ocupando cargos y llevan las riendas de toda una nación para que seguramente no sean descubiertos y expuestos como ignorantes e incultos al carecer de historial académico.
Por ejemplo, si no fuera por este régimen de Obiang y su clan, ¿quiénes conocerían y dónde trabajarían inútiles como Tontorín Nguema Obiang, Lucas Nguema Esono, Clemente Engonga Nguema Onguene, Nicolás Obama Nchama, Armengol Ondo Nguema, Heriberto Meco, Victoriano Bibang Nsue Okomo, etc, etc, etc? Otros tantos como Pascual Bailón Obama, Alfonso Nsue Mokuy, Alfredo Mitogo Oyana, Alejandro Evuna Owono, María Teresa Efua Asangono, Baltasar Engonga Edjo, Vicente Ehate Tomi, Consuelo Ondo Nzang, Gaudencio Mohaba Mesu…¿serían auxiliares administrativos locales o distritales, maestros en alguna escuela rural, capataz agrícola en alguna finca cacaotal o conserjes a lo sumo en algún Ministerio? Obiang lo sabe y los conoce muy bien, y todos ellos son igualmente conscientes que si no fuera por el régimen, serían unos insignificantes y unos miserables por eso han hecho el pacto con el diablo y se han conjurado por mantener este régimen per secula seculorum y no piensan soltarlo hasta que los hijos de sus hijos también se aprovechen de la coyuntura.
Esto lo sabemos todos por lo tanto estar hablando de Obiang una y otra vez y pensar que como por arte de magia va a cambiar a bien y tras más de 50 años que está en el poder (entre los 11 de su tío y él de cogobernador y sus 43 años como máximo dirigente), es una pura ensoñación; además, Obiang Nguema ya es historia, hace tiempo que dejó de mandar y se ha convertido en emérito, y de emérito al infierno está más corto que la pata de una tortuga, dista menos de una legua por lo tanto, seguir hablando de él cuando se trata de pasar página, refundar y regenerar Guinea Ecuatorial, es marear la perdiz y otra demostración de que muchos guineanos siguen utilizando el régimen y la figura de Obiang como excusa cuando ellos mismos se han eregido en ‘obianguitos’ y se benefician de este sistema.
El dilema que se les plantea a los guineanos que realmente se han formado, se han graduado y han vuelto al país, y están dispuestos a trabajar ahí, a producir y a demostrar su valía y resulta que o no se les valoran, o no les permiten demostrar sus competencias y capacidades y tienen que confirmarse con las migajas y contemplan cómo el régimen desvalija, arruina y expolia al país; es seguir así bajo ese yugo soportando humillaciones, o en cambio rebelarse contra ellos y decir que hasta aquí hemos llegado.
¿A qué esperamos los hijos e hijas del país que no debemos nada a nadie, no hemos cogido nada de nuestro país además de haber nacido en él, nos hemos esforzado por estudiar y formarnos humana, académica y espiritualmente; queremos de verdad a nuestro país y estamos dispuestos a levantarlo, a hacer que sea de verdad el país de todos, orgullo nacional y patrimonio de todas las etnias que lo conforman sin discriminar, sin separación como reza nuestro Himno Nacional, para dar ese paso definitivo y apartar de una vez a todos esos aventureros que nos han mangoneado tanto tiempo? ¿No nos da vergüenza los que tenemos acreditadas carreras universitarias, profesiones y oficios adquiridos con sudor y lágrimas, subordinarnos ante paletos y palurdos como los actuales mandatarios nacionales? ¿A qué esperamos para hacerles frente a todos esos intrusos que pueblan nuestra nación, campan a sus anchas y pasean por el país como Pedro por su casa y han acaparado y apropiado de la calle? ¿De verdad que vamos a permitir que la tercera generación de catetos y tarados mentales que encabeza actualmente Tontorín después de su tío – abuelo Macías y su padre Obiang, también nos colonice, y avasalle al igual que hicieron sus padres a los nuestros? Si tenemos que estar bajo sus órdenes, ¿para qué nos ha servido estudiar y formarnos, caramba?
Seguro que cuando se estudie la historia de Guinea Ecuatorial en los años venideros y lean que los que sometieron a toda una nación durante más de 3/4 de siglo eran analfabetos, palurdos, rústicos, esquizofrénicos; y en ese país había doctores y licenciados en filosofía, derecho, teología, matemáticas, física y química, medicina; había arquitectos, ingenieros, escritores, informáticos, pilotos, biólogos, escritores y pensadores; nuestros hijos, sobrinos, nietos y bisnietos dirán que los palurdos, analfabetos y esquizofrénicos fuimos nosotros, y tendrán razón.
Ahora es cuando hay que mostrar y demostrar quiénes quieren realmente a Guinea Ecuatorial: los que apoya a Obiang y sus secuaces y quieren que nada cambie, todo se mantenga tal cual que cuando cae dos gotas en toda una capital de la nación, los Ministerios se inundan y con ellos los vehículos mientras que el Primer Ministro se pone a trepar las vallas como un mono en un circo pasando de un lado a otro sin ton ni son; o aquellos que decimos que esto tiene que cambiar, Guinea Ecuatorial necesita otro rumbo, otra cara, otra realidad. Que cada uno se retracte, se posicione y obre en consecuencia. El tiempo de lamentaciones se ha acabado; o nos mojamos y defendemos la cordura, el orden, la ley y nuestra dignidad; o seremos cómplices del estatus quo del país.
Así lo pienso y así lo digo; ¿qué os parece?