Por Obama Ochinan

La salva de protestas que siguió el anuncio de los resultados oficiales de los últimos comicios ha puesto definitivamente de manifiesto las fisuras en el unanimismo de la comunidad internacional en torno al dogma de la pax militari y la estabilidad política preconizado por el régimen del “ ensayo democrático”. En efecto, con la salvedad del clamoroso mutismo del gobierno galo dirigido por Emmanuel Macron, los de los Estados Unidos de América y de España, así como la portavocia de la Unión Europea, emitieron una apreciación inusualmente crítica acerca de la veracidad de los resultados de los pasados comicios, al tiempo que instaron al gobierno dictatorial atender las derivadas acciones impugnatorias (a lo que, como era de esperar, se abstuvo). Con anterioridad, las referidas potencias habían condenado con la misma contundencia el clima de violencia extrema que precedio el inicio del proceso electoral.

Mientras tanto la Unión Africana y la CPLP, a través de las comisiones de observadores interinstitucionales impuestos por el régimen (sin el acuerdo de la oposición), se congratularon por la supuesta transparencia del proceso electoral y por la pax militari imperante. Habiéndose relevado asimismo el apoyo mediático de Miguel Angel Moratinos Cuyaubé, actualmente con rango de secretario general adjunto de la ONU, quien patentizaba una vez más la deshonrosa solidaridad con la más longeva y sangrienta dictadura del mundo, forjada a través del entramado corruptivo dirigido desde hace décadas por el lobby socialista español (encabezado por el interesado y por Jose Luis Zapatero, Jose Bono, Josep Borrel Fontelles, etc).

Siendo de relevar que el interesado, Moratinos Cuyaubé, se libró a dicha indignante declaración en presencia del mismo Secretario General de las Naciones Unidas, el portugués Antonio Guterres, mientras ambos participaban en el noveno foro de la Alianza de Civilizaciones de las Naciones Unidas celebrado en Fez (Marruecos) los dias 22 y 23 de noviembre pasado. Si bien el presidente del Partido Popular, Armengol Engonga, ha pedido a la Organización de las Naciones Unidas que no reconozca los resultados oficiales de los pasados comicios en nuestro país, su llamamiento no ha surtido, a fecha de hoy, ningún efecto. Un mutismo que la opinión pública nacional asimila, con o sin razón, a una forma de corroboración de los propositos de Moratinos Cuyaubé y, por tanto, a un incomprensible y oprobioso a poyo a la tiranía de Obiang.

No obstante, a raíz de la derivada tensión diplomática (asimilada a la consabida protesta post-electoral de conveniencia), el régimen de Malabo ha transmitido su malestar al embajador americano y al gobierno español (mediante un comunicado descalificante). Seguidamente, en línea con la habitual paradoja comunicacional, los enlaces de la tiranía anunciaron que el presidente Biden le recibiría (en el marco de la cumbre Estados Unidos-Africa) con honores especiales para disuadirle de seguir cooperando con China en el proyecto de la base militar. Toda vez que el régimen considera la anterior protesta (al igual que las presiones ejercidas durante las recientes visitas de altas delegaciones de los departamentos de Estado, de Defensa y de la CIA) como una muestra mas de la febrilidad diplomática de los Estados Unidos de América frente a las veleidades expansionistas chinas en la subregión. Por ende, el descrito antagonismo entre ambas potencias representa una configuración geopolítica favorable al plan de perpetuación de la dictadura, que se llevara por tanto a efecto a costa de los intereses geoestratégicos de los Estados Unidos.

Epilogo. El truncamiento de los resultados electorales y la consiguiente confiscación de la voluntad soberana del Pueblo garantiza a la dictadura militar de Obiang, desde hace 43 largos años, una legitimidad de fachada reconocida sin embargo por la comunidad internacional, en desden de la legítima aspiración del Pueblo a la libertad. Sin embargo, la vergonzosa complicidad entre la tiranía y el “Mundo Civilizado y Libre” (en aras de la explotación de los recursos naturales) le granjea esta vez un triunfo amargo al decrépito dictador. Toda vez que la proyectada perpetuación del régimen del mal pende de la factibilidad de una inextricable hoja de ruta : desmovilizar a las élites del PDGE para propiciar la cooptación de nuevas alianzas en torno al sucesor no electo TNO, concluir consiguientemente la iniciada campaña de eliminación física de todos los disidentes (tanto en el interior del País como en la diaspora), finalizar la instalación de la base militar china de Bata, contener la ira del gobierno de los Estados Unidos de América y la hostilidad diplomática generalizada en la subregión. Todo ello en un contexto de agravada recesión económica.

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