Por José Eugenio Nsue.
Hablar de Guinea Ecuatorial hace que olvidemos que estamos en el siglo XXI porque los modos y las condiciones de vida que llevan sus habitantes, no parecen ni por asomo a la vida que lleva el resto de los países de todos los continentes; parece que el continente africano, sobre todo el África negra y concretamente nuestro país, sigue anclado en la Edad Media.
Hace una semana que fallecieron en los distritos de Ebebiyín y Nsok Somo de la provincia de Kie Ntem, Región Continental, 9 personas, y una más en el distrito de Mongomo (Wele Nzas) en circunstancias misteriosas y por causas aún sin aclarar, hasta que el Ministerio de Sanidad dijo que uno de los fallecidos había dado positivo del virus de Marburgo, gracias a las pruebas analíticas enviadas en una clínica de Senegal; mientras que las 9 personas fallecidas en Kie Ntem presentaron un cuadro de fiebre, decaimiento, vómitos y diarreas con sangre; a pesar de no saber lo que tenían y lo que estaba pasando, el Presidente de facto del país, oficialmente Vicepresidente, ha ordenado a los Ministerios de Sanidad y Bienestar Social, Defensa y Seguridad, declarar el estado de Alerta Sanitaria por el virus de Marburgo, e imponer la cuarentena en toda la Provincia.
Es sabido que para conocer realmente lo que pasa en Guinea no hay que hacer caso a la fuente oficial ni a los medios de (des)información propagandísticos del régimen que nunca dicen la verdad, ni informan de lo que sucede realmente, sino que hay que acudir a la «boca a boca» de la calle para informarse; en este sentido, se comenta en la calle que las muertes habidas en Kie Ntem, obedecen a un enfrentamiento brujeril entre los de Ebebiyín y los de Nsok Somo, una batalla campal y encarnizada que llegó hasta el pleno día y el resultado de dicha batalla son los 9 muertos y una veintena de enfermos (los que estuvieron con los muertos, dicen que fueron sus declaraciones poco antes de morir).
La práctica brujeril lamentablemente está muy extendida y generalizada, se utiliza para explicar todos los fenómenos, todo cuanto ocurre con los guineanos y entre ellos a partir de la brujería, la magia negra; en definitiva, la vida de los guineanos depende y se basa en el esoterismo; ¿quieren estudiar una carrera, tener un ascenso profesional o político, casarse, prosperar en los negocios, tener hijos o curarse de cualquier dolencia o enfermedad…?, recurren al esoterismo, la curandería o los marabúes ; ¿quieren saber de qué ha muerto un ser querido, de dónde o quién les ha causado esta o esa dolencia, por qué las cosas no les salen, conocer el futuro, fastidiar a los enemigos…?, consultan o visitan los videntes o astrólogos, piden o contratan los servicios de los brujos, magos y marabúes. No hay clase social (pobres y ricos, cultos e incultos, profesionales y obreros, políticos y eclesiásticos, ciudadanos y aldeanos, jóvenes y ancianos, hombres y mujeres), que se salve de esa creencia y convicción de que el esoterismo y la brujería son la panacea de todos los problemas y necesidades de un individuo.
Esa es la principal causa de que África y sobre todo Guinea Ecuatorial esté atrasada en cuencias, tecnología, cultura moderna, humanismo y en el civismo. Si bien las prácticas brujeriles no son exclusivas del continente negro; por ejemplo en Europa donde procede lo bueno y lo malo, hubo prácticas brujeriles y magia muy extendidas en la Edad Media, pero aun así, había además de la magia maléfica para hacer el mal, provocar enfermedades (estirge), también la había benéfica para hacer el bien (augures); en cambio, desde el Renacimiento (ss.XV – XVI), sobre todo en el siglo de las Luces (s. XVII – XVIII), triunfó el pensamiento racionalista y liberal hasta llegar a la Era de la Ilustración, del triunfo de la cultura, el arte y la ciencia que son instrumentos idóneos para educar y desarrollar la sociedad; desde entonces desaparecieron las prácticas brujeriles y esoterismo medievales, triunfó el raciocinio, el uso de la razón y la inteligencia; a partir de ese periodo el continente europeo conoció una evolución espectacular en los ámbitos descritos: cultural, artístico y científico-tecnológico hasta hoy. Todos los continentes que optaron por la Ilustración y el progreso humanístico-científico además de Europa, América, Asia y Oceanía, están súper desarrollados tanto en el punto de vista material, industrial, científico, tecnológico, como cultural y cívico; en esos continentes, los problemas se resuelven con la lógica y la ciencia; todo se explica y todo se demuestra y se prueba (empirismo); lo que no tiene explicación o solución en un momento dado, ponen las manos a la obra y el cacumen a funcionar, hasta darse con la respuesta (ejemplo, el descubrimiento de la vacuna Covid-19 en un tiempo récord).
¿Qué pasa con los africanos y los guineanos? Resulta que nos hemos quedado anclados en las prácticas y creencias brujeriles de la Edad Media, que no nos ayudan ni favorecen en nada, ni para pensar como personas, ni para comportarse como personas, ni para vivir como tales; ya no digamos para inventar algo que sirva para nuestro desarrollo material, tecnológico o científico, tampoco para aportar a la humanidad como invento africano. El africano (guineano), además de hablar, divagar, soñar despierto, no es capaz de resolver absolutamente nada; para vivir bajo un techo en condiciones, hace falta importarlo todo (material de construcción), ya que no fabricamos nada; para desplazarse, tenemos que comprar bicicletas, motos, coches, trenes, aviones y barcos de otros continentes; para curarnos, tenemos que desplazarnos a Europa, América o Asia; hasta para nutrirnos con lo básico, hace falta productos de otros continentes. La gente en África es el colmo, Guinea Ecuatorial el paradigma; sigue viviendo de forma primitiva, arcaica; los pueblos o aldeas no reúnen condiciones mínimas de habitabilidad, no tienen nada en absoluto que satisfaga sus necesidades; por carecer, carecen hasta sanitarios, las personas conviven con animales, la higiene y la salubridad brillan por su ausencia; en las ciudades, ídem; no se sabe dónde quedan los centros de la ciudad y las periferias, se ve suciedad por doquier, barios enteros con chabolas, desestructurados, faltos de canalización de agua e instalaciones eléctricas; ausencia de espacios de recreación y esparcimiento (parques, polideportivos, campos de fútbol…), masificados.
Esos días como de costumbre Malabo ha vuelto a quedar en oscuridad; de lo que va del año, es la enésima vez que la capital de un país exportador de petróleo y gas está sin luz, también escasea el butano, hasta faltan simples velas para que por lo menos poder alumbrar de noche; anteayer fue la Región Continental, o sea llueve sobre mojado. Ni el Gobierno del Putin nacional, ni los del sátrapa de su padre, el desahuciado Obiang, han sido capaces de mejorar mínimamente la calidad de vida de los guineanos; a pesar de ello todo el mundo sigue creyendo en la brujería, consultando y acudiendo a los brujos, hechiceris, curanderos o marabúes para que les resuelvan sus problemas sin que se vea cambios en sus vidas todo lo contrario, todo empeora.
Si tanto saben los brujos, curanderos, hechiceros y marabúes; si tanto poder tienen, ¿por qué no hacen que África, Guinea Ecuatorial, prospere, que la gente no pase calamidades, esté sana y viva bien? Pobres mentales somos los guineanos. Como dijo Marie Von Ebner Eschenbach: «pobre no es aquel hombre cuyos sueños no se han realizado, sino aquel que no sueña»; ese es el guineano, no usa la cabeza para soñar, para inventar, para pensar, ni para reivindicar si quiera sus derechos.
Así lo pienso y así lo digo; ¿qué os parece?
Sr.D.José Eugenio Nzue.
Procuraré ser breve,directo e intentaré no ser descortés.
El atraso de la sociedad que llama usted Guinea Ecuatorial -guineano- ,es un atraso que específicamente,corresponde a un colectivo y lo atribuye usted a los Guineanos.
No,no me sea falso y llame usted las cosas por su nombre.
Otra cosa es si es que cuando dice usted guineano se este refiriendo al colectivo fáng.Porque esa es otra.Dado que en verdad,en verdad,como consecuencia de la brutal exclusión cuando habláis de Guineanos os referís a la población fáng (Pamue).
Hemos visto en Bata restaurantes específicos de carne humana.Hemos visto hombres en la selva descuartizar a hombres y todos los casos,el comentario se atribuye a los Guineanos cuando no son los Guineanos y sí un colectivo específicamente conocidos por todos.
No me sea falso y no cargue en el debe de otros pueblos las prácticas bárbaras del colectivo fáng.
Tenéis por slogan,»Guinea es de todos».Si esto es así,porqué cargar en el debe de todos las prácticas negativas de los fáng? No, Sr.Nzue yo no le compro esa moto.Eso,no vale.