Yo veo con otro ojo,
el sol iridiscente de tu cara,
la luz de tu piel de leche,
los irreprimibles jadeos y escorzos
de tu cuerpo acendrado.
Yo veo con otro ojo,
este vivaracho atavismo de femineidad,
de esplendorosa terneza y arrumacos retadores,
en esta corte de milagros
de sibilinos secretos de un mundo ignoto:
Tchurrr, los muros son de oído…
Yo veo con otro ojo,
cada mullida fórmula de palabra,
timón de tu boca sucreña,
esencia embriagadora,
de distendidos besos como manjares:
ya no quiero que llegue mañana…
Yo veo con otro ojo,
bajo esas triquiñuela y roña del tiempo,
amago de celos,
este atardecer de olvidos imposibles,
de noches y días de un tocar sin penuria,
elixir balsámico de preñada nostalgia.
Y ahora,
el sol en tus ojos brilla,
el mío reluce, salta y baila
hermosa saltarina de gacela,
en ti veo cada rastreo de un África contemplada.
Joel KEFFA, España, 2019