En la lucha contra la Covid-19, una estrategia de doble test ofrecería mayores garantías para salir con éxito del confinamiento

El mundo entero está siendo azotado por una mortífera y tenaz pandemia: la Covid-19. Su gestión, muy cuestionada en nuestro país, Guinea Ecuatorial, no es nada sencilla. Se necesitan servicios públicos y sociales de calidad, correctamente equipados, una alta capacidad organizativa y, sobre todo, recursos humanos suficientes y bien instruidos, para luchar contra la propagación de la enfermedad. No puede decirse que nuestro país reúna todas estas condiciones.

En diferentes países, como en el nuestro, se está implementando medidas de relajación de las restricciones adoptadas durante el confinamiento. El mayor riesgo al poner en marcha estas medidas es que, en lugar de permitir el retorno a una vida con menos restricciones, resurjan nuevos brotes generadores de nuevas y masivas oleadas de contagios en la población, y más aún cuando el brote inicial no hubiera sido controlado, como puede temerse en nuestro caso.

El confinamiento en Guinea Ecuatorial, aunque en importantes sectores de la población solo haya sido teórico, ha perturbado la actividad económica del país. Y como se observa en todo el mundo, la precipitación por llegar a un desconfinamiento obedece principalmente a la necesidad de arrancar  cuanto antes la actividad económica. Para optimizar este arranque, prevenir posibles repuntes  y retornar a unas relaciones sociales digamos más habituales, la estrategia de doble test parecería  más atractiva.

En qué consistiría la estrategia de doble test

Vamos a intentar explicarlo en términos simples. Se sabe que varios estudios recientes aseguran que se adquiere inmunización (protección) después de curarse de la infección, o sea, que la infección por el nuevo coronavirus SARS-CoV-2, responsable de la enfermedad llamada Covid-19,confiere inmunidad. Dicha inmunidad se produce incluso en pacientes asintomáticos u oligosintomáticos (con pocos síntomas). Dicho de manera más simple, todo organismo infectado por el nuevo coronavirus fabrica defensas, llamadas anticuerpos, que le protegen de futuras reinfecciones. Lo que no queda todavía establecido con certeza es  “cuánto tiempo dura esa inmunización, esa protección” adquirida.

Si se admite que de cien personas infectadas, de 2 a 5 de entre ellas fallecerán, se reconoce por ende que 95 a 98 de ellas sobrevivirán. Estos supervivientes, que suponen una importante fracción de la población, lógicamente, estarán inmunizados contra la Covid-19.

Ahora se ha iniciado, según declaran las autoridades de Guinea Ecuatorial, el testeo generalizado de la población para tener una idea más objetiva de la realidad de contagios por coronavirus en nuestro país. La idea es positiva y no es demasiado temprano para pensar en tal estrategia porque de haberla aplicado con antelación, dada la poca población de nuestro país, sin duda se hubiera llevado un mejor control de los contagios. Procediendo, pues, de esta manera, lo que más probablemente puede suceder, cuando se razona con cierta lógica y teniendo en cuenta el perfil evolutivo de los contagios en el momento en que las autoridades cesaron de proporcionar información sobre los casos (28/04/2020), es que el número de positivos se dispare a un nivel tal que el sistema sanitario nacional podría verse abrumado. Los hospitales y lugares de aislamiento y cuarentenas van a encontrarse rápidamente saturados. Desde ahora habría que ir reflexionando en cómo desaturarlos. Y por ahí va el  interés de nuestra propuesta.

Para ello, conviene saber que para el diagnóstico del nuevo coronavirus SARS-CoV-2 se utilizan fundamentalmente dos familias de pruebas, aunque no son las únicas: las pruebas que detectan la presencia del virus en el organismo (detectan el material genético viral, un ARN) y aquellas que exploran las defensas (anticuerpos) producidas por el organismo infectado. Ambos tipos de pruebas son complementarios.

A la primera familia pertenece la reacción de RT-PCR (reverse transcriptase-polymerase chain reaction) o reacción en cadena de la transcriptasa-polimerasa inversa, más conocida como test PCR. Es la prueba utilizada oficialmente en Guinea Ecuatorial. La prueba presenta bastantes inconvenientes: la calidad de la muestra tomada al fondo de las fosas nasales o la garganta es fundamental para evitar falsos negativos; algunos de sus reactivos son muy costosos; la prueba debe ser realizada en un laboratorio bien equipado y requiere de material sofisticado; su procesamiento tarda entre 3 y 6 horas significando que el resultado no suele estar disponibles antes de un periodo de 24 horas en el mejor de los casos:

  • Un test PCR positivo significa que la persona está infectada en ese momento y es contagiosa.
  • Un test PCR negativo significa que la persona no tiene el virus en ese momento, lo cual puede significar dos cosas: sea que nunca lo ha tenido, o bien ya se contagió pero su organismo lo destruyó. Pero el PCR no puede hacer esta diferencia.

A la segunda familia pertenecen las pruebas serológicas, pruebas rápidas que detectan los anticuerpos específicos (las defensas) que el organismo ha fabricado contra el virus y que protegen a éste de la invasión viral. Estas pruebas son de lectura fácil, rápida y no necesitan estructuras complejas para su manejo. Son positivas a partir de 10 a 20 días de promedio a partir del contagio:

  • Una prueba serológica positiva significa que la persona ya posee anticuerpos contra el virus, y esto puede revelar dos situaciones: o su organismo está luchando en este momento contra el virus, o ya contrajo el virus pero su organismo lo destruyó. Esta persona puede ser contagiosa o no, pero la prueba serológica no puede hacer esta diferencia. 
  • Una prueba serológica negativa puede significar que la persona no está infectada o que se encuentra al inicio de la infección, en el periodo de incubación de la enfermedad.

A comienzos de abril 2020 se contaba con unos 78 tests RT-PCR y unos 101 tests serológicos validados. La estrategia de doble test significa que se va a combinar los dos tipos de pruebas con el objetivo de identificar y clasificar a tres categorías de individuos evitando con ello la multiplicación de uno u otro test, es decir, reduciendo costos:

  • Los que no están infectados: no tienen ni virus ni anticuerpos; las dos pruebas son negativas. Estos pueden contagiarse en el futuro. Son los candidatos a la vacuna cuando exista.
  • Los que están actualmente infectados: tienen PCR positivo. Estos son contagiosos.
  • Los que ya no tienen el virus y poseen anticuerpos: tienen PCR negativo y test serológico positivo. Estos ya están inmunizados contra la infección y, a priori, ya no presentan peligro de contagio para el entorno ni corren el riesgo de recontagiarse ellos mismos. Deberían poder retomar su actividad productiva sin miedo. Si se tiene en cuenta la gran contagiosidad del nuevo coronavirus, se puede pensar que muchas personas están en esta condición en nuestra sociedad. Recordamos, no obstante, que la duración de la inmunidad conferida por el SARS-CoV-2 sigue siendo objeto de investigaciones.

A mediano o largo plazo, cuando se encuentre una vacuna, con esta combinación de pruebas se podrá clasificar a los individuos que podrán ser vacunados y aquellos que no necesitarán vacuna por estar ya naturalmente inmunizados.

El interés de esta combinación para los equipos de lucha contra la pandemia reside en el hecho de que esta estrategia permitiría seleccionar con una precisión mejorada a las personas a mantener en aislamientolas que deberían estar en cuarentena y aquellas a considerar como ya definitivamente protegidas y que pueden ya reemprender su actividad profesional. Esto supone una economía considerable de tiempo, de energía y de medios económicos. Un desconfinamiento que utilizaría únicamente el test PCR, incluiría inevitablemente entre los negativos a personas ya inmunizadas que podrían encontrarse injusta e innecesariamente en cuarentena, con lo cual se perdería medios económicos para su manutención y fuerza de trabajo para la recuperación progresiva de la actividad productiva, además de la repetición innecesaria de una prueba costosa en personas ya inmunizadas, sin contar con el sentimiento de estas personas de haber sido retenidas por nada y a veces por la fuerza.

La evolución de la infección viral y la respuesta inmunitaria del organismo infectado que acabamos de describir pueden esquematizarse aproximativamente como lo indican el cuadro y el diagrama siguientes.

D:\Sanidad\Covid19\Test anti-Sars-CoV2\Contagio Covid-19 y respuesta humoral 001.jpg

Autor: Doctor Wenceslao Mansogo Alo

Centro médico “Espoir” Litoral

Bata – Guinea Ecuatorial

Radio Macuto Facebook

Radio Macuto Autor

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *