Por Francisco Javier Elá Abeme

No voy a caer en la irresponsabilidad de citarles, porque se me podría quedar algún nombre en los circuitos de mi móvil. Y eso sería injusto. Pero creo conocer a una infinidad de conspicuos guineanos y guineanas, que se han dejado su vida en nuestra lucha y que murieron con la misma recomendación en sus labios: «mantened la unidad». O que viven hoy, ilusionados, esperando, algún día, ver a nuestra pequeña República funcionando como un país normal; un estado de derecho al servicio de su ciudadanía.

Hoy, después de la dura experiencia que hemos tenido con la tiranía impuesta por la dinastía de los Ngema –Macías y Obiang–, algunos líderes políticos guineanos, no sé si por convicción o aprovechando que Pisuerga pasa por Valladolid, han venido proponiendo, lo que para mí es una cuadratura del círculo, la federación, confederación o autonomías, como la única solución para nuestro incierto futuro.

Parten de la convicción de que lo que ha fracasado en Guinea, es nuestro «estado unitario». Entonces, concluyen: hay que separar, porque, separados, más unidos estaremos. O sea, la eterna trampa saducéa de los separatistas.

Como ya he escrito mucho sobre esta cuestión, no quiero reiterarme. Por lo que, perdón si con cierta vehemencia, sólo incidiré en dos aspectos:
a) Los que han fracasado en Guinea son Macías y Obiang. No nuestro estado unitario. Gracias a éste, hoy sólo luchamos en Guinea contra un Obiang y no contra seis Obiang.

Digo que sólo Macías y Obiang tendrán que explicar, en esta vida o en la otra, su clamorosa ineptitud por dirigir un país de menos de treinta mil kilómetros cuadrados y menos de un millón de habitantes, insolentemente rico.

Nadie ha podido demostrar la relación causa-efecto de que, por estar unidos, surgió nuestra tiranía. Porque, si fuera así, no se explicaría la ríada de individuos de otras étnias aplaudiendo a rabiar la tiranía, cuando no secundándola con el sadismo del converso.

Los que creemos en nuestro estado unitario, y estamos dispuestos a defenderlo en cualquier terreno –que no haya dudas en este sentido–, en cambio, decimos: dejen que, de nuestra nación, constituida por el aporte de cada Pueblo, surja un estado de ciudadanos, al servicio de la ciudadanía guineana. Y si fracasa, hablamos.

b) Los que, frente a nuestra propuesta unitaria, ofrecen otras fórmulas –todas, en democracia, respetables–, que no las hagan como si fueran el bálsamo de fúabras. Es decir, como las únicas, que nos van a resolver todo. Me apunto a debatirlo todo, como síntoma de buena salud democrática. Lo que no admitiremos es que se nos hagan caer en las trampas saducéas, como decimos, de los separatistas, porque, a pesar de todos los pesares, los que seguimos creyendo en nuestro estado unitario, continuaremos combatiendo, en todos los terrenos, a los separatistas.

Si el concepto de estado era todavía novedoso para la Europa del Siglo XVIII, cuánto más para nosotros los africanos de hoy, a los que nuestras tiranías politicas han regresado al siglo de las luces. Nunca ha funcionado eso de dar a cada nación un estado. Ahí tenemos a Nigería dónde, hoy más que ayer, el igbo sigue acunando su sueño de «Biafra».

Identificar a Macías y Obiang con nuestro estado unitario es la visión más injusta e interesada que se puede tener ahora sobre nuestra realidad. Frente a ella, los que, desde nuestras posiciones unitarias, hemos combatido a la tiranía, seguiremos combatiendo a los separatistas, cualquiera que sea su disfraz.

No sé si con la unidad nos jugamos algo. Sí sé que, con la separación nos jugamos nuestra existencia. Nuestra superveniencia en el tiempo y en el espacio, tal cómo está África ahora. Hablamos de esa existencia que parece no importarle a algunos…

Y, con esto, por hoy,

¡He dicho!

Radio Macuto Facebook

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *