En la reciente catástrofe de Bata, Guinea Ecuatorial, todos hemos sido testigos de lo importante que es la sociedad civil en un país. Si el trabajo y la contribución de cada ciudadano, las asociaciones, las organizaciones civiles y religiosas, etc., son importantes y decisivos en los países desarrollados y democráticos; ¿Cuánto más en nuestro país, donde el ciudadano común no tiene ningún derecho y la población está abandonada a su suerte?
En las diferentes imágenes y vídeos de la catástrofe que circulan por las redes sociales, no hemos visto a ninguna ambulancia, socorristas ni equipos de rescate dignos de este nombre. Esto quiere decir que la ciudad de Bata, la segunda capital y capital económica del país, no tiene ningún plan de emergencia en caso de un accidente grave o catástrofe natural.
Los guineanos tenemos un serio problema cultural y mental ante cualquier problema, amenaza real o imaginaria, o accidente: en vez de preguntar qué ha pasado y por qué, para buscar la solución y aprender de cara al futuro, nuestra pregunta habitual es: ¿QUIÉN HA SIDO? Siempre buscamos culpables, reales o imaginarios, y nunca asumimos nuestra parte de responsabilidad en los hechos.
Por eso queremos invitar a los ciudadanos guineoecuatorianos a aprender a organizase, tanto los que están dentro como los que están fuera del país, porque todos somos responsables de nuestra situación. Estamos acostumbrados a reaccionar y movilizarnos después del accidente o catástrofe, pero tenemos que aprender a organizarnos antes, como hacen los ciudadanos en otros países, para estar preparados y responder mejor a cualquier accidente o catástrofe, de forma organizada y coordinada.
Nunca es tarde para aprender y mejorar, si hay voluntad. Nuestro mayor problema es que muchos ni siquiera tienen voluntad de aprender y mejorar. Que Dios bendiga y proteja a nuestro pueblo, conceda el descanso eterno a los difuntos, y consuele a los familiares y amigos que lloran la muerte de sus seres queridos.
UN CIUDADANO DE GUINEA ECUATORIAL