Por José Eugenio Nsue

El mayor drama de nuestra historia que ha conocido nuestro país esos días de las explosiones de Nkoantoma, Bata, nos está dejando conocer más aún la persona del guineoecuatoriano, su forma de ser, de razonar y de actuar por si no lo teníamos tan claro.

Estos días están circulando en las redes sociales unos audios, supongo que privados, de un notorio y conocido paisano por todos por su oratoria, vehemencia e ímpetu con que se expresa, quien dice ser ‘líder’ de una organización política en los cuales, insisto que debía ser una conversación privada entre amigos o familiares por lo que no sé si debían, los audios, ser publicados como así ha sido; el caballero hace contundente y firmemente una serie afirmaciones como el título de estas reflexiones que a mí personalmente me inquietan y preocupan mucho, muchísimo.

Entre otras afirmaciones temerarias dice: «… el que se preste a luchar contra el régimen que Obiang ha impuesto, debe armarse valor porque te vas a encontrar con que tu propio hermano, hermana están a favor del régimen cien por cien; entonces hay que matarlos. Hasta que no se tome esa decisión de que si tiene que morir mi hermano, que se muera porque lo primero es la patria» (es traducción mía, él habla en fang); «el poder no conoce la piedad ni la compasión»; «una persona con un corazón piadoso, compasivo, no puede gobernar»; «… es patriotismo por el país, no por la gente; la gente se muere y se va, pero el país se queda; hay que luchar por el país«; «a mí el pueblo no me importa un comino«…

Estando de acuerdo con otras de las afirmaciones que él hace en esos audios que algunos venimos denunciando desde hace mucho como que los guineanos tenemos mentes de esclavos, no recordamos nada, no tomamos nada en serio; que en Guinea hay muy pocas personas que son dignas de respetar porque no comulgan con el régimen ni colaboran con el PDGE, ni mucho menos actúan como los del régimen; esos no llegan ni a doscientos mil mal contados; esos mismos que han muerto y han perdido a sus familiares y seres queridos son los mismos que defienden al régimen que los maltrata, humilla y les mata si no de hambre, de enfermedad; se abusan de ellos, violencia a sus mujeres, hijas y hermanas y no hacen nada para evitarlo en cambio siguen defendiendo a sus verdugos hasta dar sus vidas por la familia real de Akoakam y sus adláteres; los que defienden a Obiang y su régimen no son víctimas, son cómplices y colaboradores necesarios por lo tanto ya empiezan a saborear, a padecer en propia carne la obra y las actuaciones de su amo, el único hombre de todo el país como venimos padeciendo todos los que decimos ¡¡ abajo Obiang!!, y no hay que meterlos ni compararlos con el resto de las verdaderas víctimas inocentes. En Guinea Ecuatorial pocos, muy pocos, somos víctimas de la barbarie y las atrocidades del régimen abyecto de los Obiang en cambio, muchos, muchísimos guineanos son cómplices, colaboradores necesarios de ellos que no sientan, no compadezcan ni defiendan a los suyos por defender a Obiang, los demás no vamos a sentir pena ni compadecerlos porque ellos están dispuestos a sacrificarse por el régimen que les amarga, les margina y les esclaviza.

También estoy de acuerdo con reeducar, mandar a un reformatorio a todos los colaboradores, familiares y parientes de Obiang cuando llegue el momento y no dejarles sueltos como si nada ha pasado, si no queremos sufrir una tercera dictadura consecutiva porque Obiang no es una persona que en cuanto estire la pierna se acaba todo, es todo un sistema que se ha instalado en la sociedad y ha calado en todo el país y muchísimos guineanos lo han asimilado y no hay otra manera de acabar con ellos que mandarles a un reformatorio y enseñarles a ser personas, a vivir como personas y a pensar como personas.

Donde disiento es con el resto de sus afirmaciones, algunas de ellas señaladas más arriba. No se entiende el gusto y el amor a la muerte, a las torturas y al sufrimiento del guineano con el prójimo; el verbo matar es el que más se conjuga entre los guineanos; es más, se ve la muerte violenta como algo normal en Guinea, pero si nos dedicamos a matar a todos nuestros adversarios, a todos los que no piensan como nosotros; si pasamos a matar a los antorchones, a la legión pedegista así como a los parientes de Obiang y sus colaboradores, aunque ellos tampoco les tiemblan las manos a la hora de maltratar y asesinar a los que no comulgan su ideología y no piensan como ellos, ¿en qué somos diferentes al régimen que combatimos?. Esa ley de Talión de ‘ojo por ojo’ que se ha impuesto en Guinea, lejos de hacernos humanos nos deshumaniza y nos vuelve insensibles con el sufrimiento ajeno.

Decir que el dirigente de una nación no debe ocuparse de las personas sino de la nación, es una verdadera aberración y es exactamente lo que hace Obiang y su régimen; es decir que para ellos les son más importantes las riquezas, los recursos naturales de la nación que les hace más ricos mientras que maltratan, matan a las personas y las tratan peor que los animales; por eso son incapaces de hacer alguna obra, tomar alguna iniciativa que favorezca a las personas.

En más de 42 años, no han sido capaces de reformar un solo barrio de ninguna ciudad del país pero en cambio prefieren ir a construir en pleno bosque como Oyala donde viven sólo gorilas, chimpancés, monos y orangutanes; o Sampaka donde se han construido imponentes hoteles, fastuosos palacetes todos deshabitados mientras que Ñubili, Los Ángeles, Ela Nguema, Mbangan, Mondoasi, Comandachina o Shangai…, barrios súper poblados están muertos de asco y no se hace nada para reconstruirlos; son incapaces de construir y equipar hospitales y escuelas para que las personas puedan ser tratadas como Dios manda, los niños ir a centros decentes para formarse, educarse porque son son el futuro inmediato de la nación y deben ser la razón de ser de todo buen estadista. Si el Gobierno no se ocupara primero y sobre todo de las personas, ¿para qué sirve?.

La bondad no está reñida ni con la valentía ni con la seriedad; un buen gobernante además de ser leal, responsable, inteligente y serio, ha de ser también bondadoso, clemente y humano porque trata con personas. A lo largo de la historia ha habido gobernantes buenos, bondadosos y ejemplares para sus naciones: Nelson Mandela, Barack Obama, Bill Clinton, François Mitterand, Felipe González, Helmut Kohl, etc.

En fin, no hay mal que por bien no venga; la desgracia que padecemos en el país por la ineptitud de los criminales que se han adueñado del poder durante más de cuatro décadas nos está ayudando a conocernos, a saber quién es quién y qué somos capaces e incapaces de hacer; quiénes y cómo son los líderes que quieren gobernar nuestro país. Menos mal que yo no soy líder ni tengo madera para gobernar porque mi mayor ilusión y mi lucha personal es querer ser una buena persona, un buen padre, buen esposo, un buen amigo de mis amigos, buen profesional y una persona sensible hacia el sufrimiento y el dolor ajenos; por lo visto esos no son valores para ser gobernante, diría ‘ecuatoguineano’. Quiero que la gente se acuerde de mí como una persona buena.

Así lo pienso y así lo digo; ¿cómo os parece?

Radio Macuto Facebook

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *