Por José Eugenio Nsue
El pasado 10 de los corrientes se celebró el único debate televisado que tendrá lugar en España en las próximas elecciones del 23J entre dos de los candidatos con serias aspiraciones a presidir el próximo gobierno, el socialista y actual Presidente don Pedro Sánchez (PSOE) y el popular don Alberto Núñez Feijoo (PP), en Atresmedia (Antena 3, la Sexta y Onda Cero). Independientemente de quien haya ganado el debate (para gustos, los colores); parece ser que ganó el debate el Sr. Feijoo, según todos los sondeos, por su templanza, convicción, contundencia y claridad en su argumentario ya que habló de la carestía de la cesta de la compra para las familias no sólo necesitadas, sino también para la clase media por la inflación y el euribor de los hipotecados por lo que afirmar que la economía española iba tan bien (crecía) como una moto, es insultar a la inteligencia de los españoles; prometió bajar los impuestos, el IRPF de todos los trabajadores que cobran menos de 40 mil euros anuales, también el IVA de la carne y el pescado (temporalmente); habló de reducir el actual macro gobierno en 6/7 Ministerios, el número de los Asesores y Consejeros; prometió no politizar las instituciones y órganos judiciales y abogar para que los Magistrados y Jueces elijan a sus órganos de dirección, que los fiscales y Magistrados del TS y TC no sean ex ministros y afiliados del partido, etc, etc.
Lo lógico y deseable es que en una sociedad civilizada y democrática y entre gente cívica, las diferencias, las confrontaciones ideológicas se diriman con el diálogo, a través de los debates; los ciudadanos deben saber que los políticos de todas las ideologías en los países democráticos buscan el bien común, creen y piensan que sus ideas, programas, propuestas son los adecuados y los que convienen para sus naciones; y las elecciones son los jueces, el jurado popular para dar y quitar el poder a unos o a otros, y los políticos deben saber que los votos de los ciudadanos son un préstamo, un voto de confianza para un mandato para que cumplan con lo prometido; como no lo hagan, se les pedirá las cuentas y no volverán a confiar en ellos.

Cada vez que asisto y vivo un acontecimiento como el debate del día 10, sueño con que algún día también se celebrarán los debates en las televisiones y radios de nuestro país, Guinea Ecuatorial, asistiremos, participaremos y organizaremos debates para confrontar ideas, poder defender los principios, los proyectos políticos abiertamente sin que se tenga que ser represaliado. Sigo creyendo que los guineanos, los negros africanos, somos igual de personas como el resto de las razas humanas; algunos utilizamos el raciocinio al igual que el resto de los humanos; muchos nos hemos civilizado, nos hemos cultivado y nos hemos formado para pensar, discernir, proceder, actuar y comportarse como los comunes mortales; no se entiende cómo nos cuesta poner en práctica lo que se supone que sabemos; cuánto nos cuesta usar la razón y la cordura en nuestro proceder, cómo no hemos abrazado aún la palabra como el único arma, herramienta de lucha entre nosotros. ¿Qué nos pasa a los guineanos, hasta cuándo seguiremos matándonos y haciéndonos daño permanentemente?
Así lo pienso y así lo digo; ¿qué os parece?