Por José Eugenio Nsue

Por mucho que los guineanos nos hemos acostumbrado a los tratos inhumanos que el régimen de los Obiang viene sometiendo al pueblo de Guinea Ecuatorial, cada vez más crueles; no deja de ponernos la piel de gallina, los pelos como escarpias cuando se producen o cuando alguien es víctima del trato vejatorio aunque ese sea uno de los que lo practica y trata con igual crueldad a sus semejantes, como ha vuelto a pasar con un militar, un suboficial del grupo de los escoltas de la familia presidencial que fue abofeteado por el comandante en presencia de toda la tropa durante la formación.

Para entender el fenómeno que les pasa a los guineoecuatorianos, hay que recurrir a Nietzsche, filósofo alemán (1844 – 1900), que habla de la «moral de esclavos»; según él, había dos tipos fundamentales de moral: la moral de amos y la moral de esclavos. La moral del amo valora el orgullo, la fortaleza y la nobleza, mientras que la moral de esclavos valora cosas como la amabilidad, la humildad y la compasión. Para los esclavos, al no poder defender sus derechos ni luchar por sus principios, tienden a caer simpáticos, fingir ser humildes y comprensivos hasta de sus verdugos, lo que se entiende por el síndrome de Estocolmo.

Los guineanos tienen o practican la moral de esclavos; se han convertido de que la única forma de sobrevivir en ese valle de lágrimas que los Obiang y su régimen les ha impuesto es fingiendo, dejarse dominar, rendirse hasta compadecerse de sus verdugos (el síndrome de Estocolmo). Los hechos hablan por sí solos:

  1. Ya hemos hablado de los malos tratos que reciben los soldados en mano de sus superiores en las mismísimas instalaciones y dependencias militares y en presencia de los compañeros sin que nadie vaya a su auxilio ni que los responsables y encargados de esos cuerpos tomen la carta en el asunto; huelga recordar los abusos, maltratos que esos mismos cuerpos, sus elementos (militares, paramilitares, gendarmes, policías y policía política), cometen contra la población; en cambio todo sigue igual, nadie hace nada; las víctimas ni se quejan, ni se rebelan, hasta lo ven normal; la gente está alienada.
  2. La absurdidad de lo que se vive en el país de los Obiang la ha plasmado el Ministerio de Asuntos Exteriores esta semana; su Ministro, el tal Simeón OYONO ESONO ANGUE, en una Nota Circular, fechada el 14 de julio de 2023, ¡¡ dictamina la conveniencia de que aquellos Jefes de Misiones Diplomáticas y Oficinas Consulares que fueron relevados o destinados a otros lugares, efectúen los desplazamientos a sus nuevos destinos y retorno al país con fondos propios ya que el Banco de los Estados de África Central (BEAC) tiene bloqueadas las transferencias que desde hace bastante tiempo el Gobierno había ordenado !! La Circular termina con la promesa de que el Ministerio reembolsará debidamente los gastos de cada uno.

Como lo oyen; el Gobierno, la Administración del Estado de la República de Guinea Ecuatorial pide préstamo a sus funcionarios para que sufraguen con sus medios (ahorros) sus desplazamientos y mudanzas, el retorno a sus casas a los cesados, la toma de posesión de los nombrados, y cuando pueda el Gobierno, o sea, sine die, les devolverá lo gastado sin aclarar si con los intereses devengados; en un país que hasta anteayer era si no el primer Estado que más fondos tenía depositados en el BEAC, uno de los cinco países productores de petróleo de África y el país de África negra con la mayor renta per capita; hoy por hoy ya es un país incapaz de hacerse cargo de sus obligaciones y responsabilidades financieras, le niegan realizar las transacciones y transferencias internacionales solo a ellos de un total de 6 países que forman la CEMAC (Comunidad Económica y Monetaria de ÁfricaCentral: Camerún, Gabón, Chad, Congo Brazzaville, República Centroafrica y República de Guinea Ecuatorial); no queda prácticamente ningún banco comercial en el país; sus empresas nacionales (SEGESA, GETESA, CNADOGE…) carecen de liquidez y adeudan a sus empleados. En el caso concreto de los diplomáticos, consta que llevan meses sin cobrar (el tiempo que las «transferencias» están bloqueadas por el Banco Central.

A pesar de ello, ninguna queja, ninguna protesta formal; todos se adhieren inquebrantables a la familia Obiang, dueña del país, la causante de todos los estropicios, ruinas y desórdenes que han provocado la actual parálisis nacional; siguen defendiendo el status quo, ese régimen criminal como gatos panzas arriba; lo justifican todo y prefieren su continuidad.

  1. Mientras la familia Obiang, amigos y colaboradores; o sea un reducido grupo de personas, vive insultantemente bien, en mansiones; viaja en aviones privados y de lujo con maletas de dinero llenas y da igual si se las requisan en algún país, se va a curar en el extranjero en clínicas exclusivas; el pueblo llano, los ciudadanos viven como cerdos en una piara, sobreviven en pocilgas y viajan hacinados en chatarras como el barco Elobey; los hospitales (Loeri Comba y demás) carecen de todo, desde los medicamentos básicos para los primeros auxilios hasta los simples aparatos con los que hacer las pruebas de radiografías, ecografías, ya no digamos pruebas de escaner para los diagnósticos. En lugar de centros de salud y hospitales, se han convertido en verdaderos centros de infecciones, intoxicación, envenenamiento, matanzas o asesinatos. Y a pesar de ello, ese mismo pueblo y esos mismos ciudadanos son los mismos que jalean, adulan, divinizan a sus verdugos y los invocan para que les asistan. Si eso no es padecer el síndrome de Estocolmo y tener la moral de esclavos, que venga Dios y lo vea.

Hasta que los guineanos no cambiemos de mentalidad, nuestra percepción de la realidad, amoldemos nuestros comportamientos con los estándares normales, y hasta que no cambiemos la moral de esclavos por la de amos (Nietzche), es decir valorar el orgullo, la fortaleza y la nobleza, convencernos de que somos los dueños de nuestro destino y luchar para defender y conquistar nuestros derechos y hacernos respetar; seguiremos viviendo bajo el yugo de las dictaduras y oprimidos per sécula seculórum.

Así lo pienso y así lo digo; ¿qué os parece?

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Un comentario en «La moral de esclavos se ha apoderado de los guineanos. Los diplomáticos pagando sus desplazamientos»

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