Dr. Eugenio Nkogo Ondo

Queridos compatriotas, amigos y colegas,

He juzgado oportuno poneros al corriente de las palabras de Abaga Edú en relación con mi renuncia al título de Dr. Honoris Causa que Abuy Nfubea, en una precipitada e inusitada convocatoria, anunció que me lo concedería su Universidad Marcus Garvey. Escuchándolas, es evidente que ha evitado remontar a los orígenes de la cuestión, debido a la fidelidad existente entre ambos. Lo cual me exige precisarle, otra vez, como lo he hecho en sucesivas ocasiones, que, cuando Abuy Nfubea tuvo la idea de concretar la formación de una hipotética Federación panafricanista, en Madrid, viajó a Londres para asistir a un encuentro al que sólo llevó un único documento: el TAM-TAM, Bimestral / Junio-Julio 1991 / Nº 2 / Revista de Información Africana y Afroamericana, en el que su Editor-Director, Nguema Emaga Eyui, había publicado con mi permiso el texto del primer capítulo de mi libro, Sobre las ruinas de la República de Ghana, con el título de KWAME NKRUMAH, POR SU PUEBLO, POR ÁFRICA, sin nuestro consentimiento. Lejos de detenerme en la responsabilidad legal que eso implica, recordaré que, tras la fundación del dichoso grupo panafricanista, en la incertidumbre, el nombre de Kwame Nkumah y, por supuesto, el mío -que soy un pequeño discípulo del gran maestro- fueron totalmente borrados de su proyecto, porque obedeció el mandato imperativo de agentes extraños que le obligaron a sustituirlos por el de Marcus Garvey quien, de hecho, no tuvo nada que ver con el Panafricanismo. Uno de sus grandes eslóganes, “Back to Africa”, “Retorno a África”, fue en realidad una idea promovida por el Ku Klux Klan, para que, con su oratoria, convenciera a los negros indecisos y sin preparación de que la lucha por sus derechos en Estados Unidos no valía la pena porque desembocaría necesariamente en un fracaso.

Junto a Garvey, incluye entre sus modelos a Mokefi Kete Asante que, en compañía de Ama Mazama, constituye el reducidísimo grupo de Afrocentricity (Afrocentricidad) de la Temple´s University, Philadelphia, USA, con quienes estuve en el truncado “Grand Meeting Européen de l´Afrocentricité et du Pan-Africanisme” que se celebró del 12 al 13 de mayo de 2012, en París, un encuentro en el que se presentaron como miembros de una secta religiosa en busca de adeptos, donde me negaron el uso de la palabra para presentar EL Pensamiento Radical. Se comprende que Nfubea ha sido influido por estos y por el apoyo del pequeño espacio que le ofrecen ciertos amigos o propagandistas españoles. Ante semejante aberración, rechazo, por segunda vez, el título del Dr. Honoris Causa que me ha propuesto para ser concedido por una universidad fabricada como si fuera por arte de magia. Queridos compatriotas, Abaga Edú y Abuy Nfubea, ¿creéis que se puede fundar una Federación panafricanista partiendo de la tergiversación del mismo Panafricanismo? ¿Creéis que, después de haber utilizado mi nombre y mi escrito, ilegalmente, me puedo dejar persuadir por esta tergiversación? ¿Creéis que se puede dar el nombre de Marcus Garvey, que fue totalmente ajeno al Panafricanismo, a una institución universitaria en lugar del de Kwame Nkrumah? Por mi parte, dado que no puedo participar en este teatro de la CONFUSIÓN, siendo consciente de vuestro grave error, escribí estos textos: “Afrocentricidad no es Panafricanismo” y “Marcus Garvey, el ausente del Panafricanismo”, el primero fue publicado en la Web del Pensamiento Radical, el 12 de septiembre de 2016, en el capítulo de Artículos, y el segundo, en el de Ensayos, el 20 de septiembre de 2022. Estos textos escritos por un “ñamuro” (un mayor, si pensáis que lo soy), no OS SIRVIERON DE NADA.

En esta actitud inconsecuente, el 19 de enero de 2023, me enviasteis un mensaje para comunicarme que “el Movimiento Panafricanista, en la última reunión de su Comité Central, que ha tenido lugar esta misma noche, ha aprobado llevar a cabo un homenaje a Eugenio Nkogo Ondó por su referencia panafricanista en el mundo hispánico, y que, para poner en marcha el plan, estaba buscando apoyos con el fin de que el acto se celebrara de forma presencial en el mes de abril del año en curso, en Madrid. Al mismo tiempo, la Universidad Marcus Garvey aprovecharía la oportunidad para concederle el título de Dr. Honoris Causa por su contribución y otros reconocimientos…” Entendí perfectamente que el homenaje obedecía a mi “referencia panafricanista en el mundo hispánico” y no porque mis compatriotas u otros africanos hubieran leído o estudiado mi obra, sino simplemente porque se enteraron de que mis seguidores, en América Latina, habían creado desde el año académico 2009-2010 la Escuela del Pensamiento Radical y su órgano de expresión FAIA, Revista de Filosofía Afro-Indo-Abiayalense, dirigidas por Fernando Proto Gutiérrez, un joven filósofo y profesor en la Universidad de la Matanza, en Buenos Aires, Argentina. En mi negativa, os escribí este otro artículo: “A Abuy Nfubea, sobre el homenaje propuesto por la Federación panafricanista madrileña y sobre la concesión del Dr. Honoris Causa por la Universidad Marcus Garvey”, publicado en la misma Web, el 24 de abril 2023. Lo que dije entonces, tampoco os sirvió de NADA. Si se pudiera trasladar la cuestión a la tradición fang africana, sería preciso preguntar a Abaga Edú, ¿qué habría que hacer con estos “bong” (menores, jóvenes) que no han querido escuchar al “ñamoro” (al mayor)? La falta de respuesta exigida a esta pregunta significa que habéis tomado la firme decisión de actuar solos, levantando vuestros castillos de naipes…

En esta segunda ocasión, el 26 de marzo de 2026, algunas personas de mis contactos me comunicaron la sorprendente noticia de haber leído, en el Facebook de Abuy Nfubea, que el 12 de abril del año en curso su Universidad Marcus Garvey me iba a conceder el título de Dr. Honoris Causa. Incluso ciertos comentarios, me indicaron que la imagen (mía por supuesto) utilizada en el anuncio, ha sido conseguida mediante la IA. En efecto, contemplándola, se confirma que es una simulación de la foto que figura en la solapa de la portada de la reedición de la Síntesis sistemática de la filosofía africana, que apareció en 2006, es decir una imagen de hace veinte años. Que un homenaje coja de sorpresa al homenajeado, es un buen signo de que se trata de un hecho insólito en este tipo de actividades. Eso indica que, aunque mi compatriota nunca ha estado, nunca está, en contacto conmigo, sin embargo, cuando lo juzga oportuno puede utilizar para su interés o promoción personal mi imagen o el título de algún escrito mío sin haberlo estudiado. Lo mismo que utilizó mi texto para crear su Federación panafricanista madrileña, ahora se propone utilizar la simulación de la foto que acabamos de descubrir para buscar un rédito personal o todo cuanto le suponga una defectuosa promoción bajo la cobertura de una universidad inexistente, imaginaria, que juega el papel de filtro por donde deben pasar los planteamientos de la problemática guineana y africana. Desde el punto de vista ético o moral, con qué adjetivos podríamos calificar dicho comportamiento: ¿irrespetuoso? ¿Irresponsable? ¿Inconsecuente? ¿Incoherente?, etc. De acuerdo con esta anomalía, he tenido que redundar en lo dicho y RENUNCIAR una vez más a este rebuscado título de Dr. Honoris Causa, cuya propaganda ha sido a todas luces una FARSA. De ahí, la frustración de Abaga Edú quien, sin ningún análisis previo a la situación que ellos han creado y ni siquiera la más mínima autocrítica que les haría asumir la responsabilidad de sus actos, pretende atribuir inútilmente sus causas a los “beñamoro” (los mayores) guineanos, a quienes dirige una sarta de vituperios, acompañados de una mezcla caótica tanto de descalificaciones individuales y colectivas como de alusiones a temas de orden interdisciplinario, en los que brilla por su ausencia lo que pueda vislumbrar “ideas claras y distintas”, y a personalidades políticas africanas, ignorando totalmente las circunstancias históricas que los han envuelto o los envuelven.

Como no me queda otro remedio, SIENTO DETENERME en estas opiniones que encadenan el hilo de su qui pro quo o de su posición perpleja y resbaladiza. Al justificar los errores de Abuy Nfubea, cree todavía en su sano propósito y, con ello, se imagina demostrar que tenía que ser aplaudido por todos, una creencia tan ilusa como absurda que lo lleva a deducir automáticamente que, “si no lo han hecho es porque ha sido una iniciativa de un NEGRO, pero, que si la hubiera hecho un BLANCO los negros la habrían aceptado incondicionalmente, entrando en ella a ojos cerrados”. Esta es la razón por la cual debe aborrecer a todos los negros porque han obrado, obran, siempre de esta manera. Su sorprendente afirmación nos revela que, lejos de ser una inferencia lógica de una persona correcta y honesta es, lamentablemente, la ilusión de un individuo preso del impulso instintivo que lo impide atenerse a razones. Por falta de información, no se ha percatado de lo que hemos enseñado a los Blancos aquellos que, afirmando nuestra libertad, independencia y autonomía, hemos impartido docencia en Europa y en el Occidente durante largos años.

Intentando buscar un fundamento a su falacia, recurre en primer lugar, a la tradicional relación fang africana entre bong y “beñamoro” (entre jóvenes y mayores) haciendo caso omiso de su parafernalia, por la que, además del respeto mutuo, cada grupo aportaba al otro lo mejor de sí. El “ñamoro” era el protector del “mong”, de los “bong”, su mejor consejero para encaminarlos hacia el buen puerto, hacia una efectiva realización individual y colectiva… mientras que este o estos acudían a él con el ánimo de recibir alguno de sus buenos consejos, lo escuchaban, aprendían de él lo que les era provechoso para sí mismos y para los demás, ofreciéndole lo que creían digno de su categoría, etc. Pero, no ha habido esta relación entre Abuy Nfubea y yo, o entre él y otros de mi generación; todo lo que he contado hasta ahora nos demuestra que él ha sido influido por los españoles y por los negros americanos. Sólo ha querido que yo secundara sus errores, lo que es totalmente opuesto a la función de los “beñamoro” (los mayores) quienes deben corregir siempre los fallos de los “bong” (los menores o jóvenes) y bendecir sus aciertos. Esta es la corrección que no ha aceptado, porque le ha sido fácil someterse a la herencia colonial.

En segundo lugar, al afirmar que los “beñamoro (los mayores guineanos) residentes en España ya no son mayores, que son todos iguales y forman parte de la cruzada colonial de evangelización de La Salle y comparten las mismas aspiraciones con Obiang”, Abaga Edú incurre en la falsa generalización, porque ya no se acuerda de que no todos los que engloba aquí en su infundada critica pasaron por aquel centro, sino por otras instituciones, tales como: la ESI, el Seminario, las Enseñanzas Medias y las Escuelas de Magisterio, en mi caso personal, después de Banapá, estuve en el Lycée Leclerc, en Yaoundé, Camerún y posteriormente, aterricé en el Instituto de Bachillerato Carlos Lwanga, de Bata. Por otra parte, siento mucho constatar que no ha sido capaz de descubrir la diferencia existente entre los “beñamoro” (mayores), no ha sido capaz de intuir ni la forma de pensar ni de comportarse de unos y de otros. Entre los cuales, es fácil identificar a los que, aunque digan que pertenecen a la oposición, sin embargo, mantienen estrechos contactos con el régimen de Obiang; con eso nos demuestra, según su expresión y todo lo que ha hecho hasta ahora, que él mismo se encuentra entre los adeptos al statu quo guineano, mientras que yo, por el contrario, mantengo inquebrantable la firmeza de mis principios. Lo mismo que me he negado a participar en su Teatro de la Confusión, me he opuesto a las tendencias erróneas de los mayores al mismo tiempo que he denunciado y sigo denunciando la estrategia imperialista de adueñarse del mundo, sobre todo del continente africano. En este reto personal, ni Abaga Edú, ni Abuy Nfubea se han enterado de mis denuncias al régimen de Obiang, al colonialismo y al neocolonialismo español en Guinea, al neocolonialismo exterior e interior que arruinan y destruyen a la madre África. Pero, como he estado predicando en el desierto, nadie me ha leído ni ha oído mis mensajes, porque todo el mundo permanece adoctrinado por el amo colonial-neocolonial. Así mismo recuerdo haber emitido un juicio duro y crítico sobre el fallido proyecto de golpe de Estado del 7 de marzo de 2004, protagonizado por Severo Moto y su gobierno en exilio y patrocinado por los traficantes de armas, Simon Mann y Mark Thatcher, hijo de la entonces primera ministra británica Margaret Thatcher, para derrocar al régimen de Obiang, de haberlo conseguido serían exactamente iguales o quizás peores que él. Hace poco que apareció Saturnino Ibongo Iyanga, mártir por Guinea Ecuatorial, un libro en el que echo de menos un examen objetivo de la intentona golpista del 5 de marzo de 1969 que, como sabemos, a ciencia cierta, se preparó en Madrid. De acuerdo con eso, cuando encuentre un hueco yo mismo intentaré proyectar un rayo de luz sobre la responsabilidad española.

Continuando con su inicial sarta de vituperios, el señor Abaga Edú matiza que “los mayores residentes en España sólo están satisfechos de sus títulos, sin saber que la sabiduría no consiste en estos papeles que les han expedido, sino en forjar una personalidad propia, aunque hayan estado tanto tiempo en Francia, en Alemania, en otros países europeos, eso no significa nada… No son serios. ¡Obiang se tiene que ir!” Y, con esta utópica y enfática afirmación, asegura haber descubierto que los 2.500 millones de pesetas que Franco cedió a Guinea cayeron en manos de Adolfo Fernández Marugán, fundador de ASODEGUE (Asociación de Solidaridad Democrática con Guinea Ecuatorial), quien se acostumbró a dar pequeñas cantidades a los guineanos que frecuentaban sus oficinas. En este círculo de pequeña explotación incluye a Moratinos y a José Bono. Con ello, manifiesta que desde que se encuentra en España, ha sido “él el único guineano que los ha denunciado y ha puesto en marcha un plan para perseguirlos y poner fin a sus actividades. Mientras que los “beñamoro”, entre ellos, “los hijos de Enrique Nvó, por temor a los BLANCOS, prefieren vivir como todos bajo esta humillación”. Así se comportan los negros… “Esto es lo que ocurrió en el Congo, con Lumumba”, sentencia… Lo mismo que demuestran otros que presumen de ser licenciados en Economía, en otras materias, y se creen ser intelectuales, con tanta arrogancia… “La Economía es saber producir y conservar. No es el blanco quien ha creado la Economía.” Pero, ¿qué es ser intelectual, quién es, intelectual? Esta es una pregunta que no puede responder, eso sí que relaciona confusamente el término con ciertos personajes que han ostentado el poder, tales, como Obama y otros… y, al instante, vuelve a la carga para aportar, según él, un nuevo dato a su crítica a los beñamoro y afirmar, esta vez, que son iguales que estos titulados: “Paul Biya, Ouattara, Senghor…” Dirigiéndose a mí, en concreto, me pregunta: “¿quién eres?, ¡Presumiendo de ser Catedrático, ¿qué has hecho? Renunciando al Dr. Honoris Causa de Abuy Nfubea, has obrado de forma inadecuada a la de un mayor, lo mismo que ha hecho Donato Ndong denunciándolo judicialmente por haber querido buscar la solución de su problema… Desque ahora, le diré que deje de pensar en los mayores y que ni se le ocurra inmiscuirse nunca más en sus asuntos…”

Con este cúmulo de galimatías, el mensaje del señor Abaga Edú es tan vulgar, vago e impreciso de tal manera que deja entender con facilidad que no condena a Obiang, ni al imperialismo en sus distintas manifestaciones, ni hace alusión a la posible lucha por la liberación de nuestra pequeña Guinea del doble neocolonialismo que la paraliza, ni mucho menos a la necesidad de retomar el proyecto del Panafricanismo primordial que requiere toda África para su liberación total, sino que prefiere desviar su atención hacia cuestiones secundarias. De acuerdo con eso, empezaré por su gratuita afirmación de que “¡Obiang se tiene que ir!” Al respecto, me pregunto si es perfectamente consciente de lo que eso significa o se aventura a divagar, simplemente, en cuestiones que van más allá de su nivel de conocimiento. Una visión objetiva de la situación, permite constatar que Obiang no se va porque es uno de los mejores agentes del imperialismo occidental en este pequeño enclave del Oeste africano, habiendo cedido la explotación de todos los recursos naturales a los americanos, a los franceses, en cuya operación participa activamente el resto de todos los países aliados mediante la inmensa red de sus multinacionales. Con lo cual, la Guinea Ecuatorial es, en la actualidad, uno de los países más hipotecados de África. En consecuencia, lo más probable es que, Obiang, aunque goce de este apoyo y de esta protección neocoloniales, cuando lo vean ya sumamente agotado o cuando muera, sea sustituido por su hijo Teodorín. En tal caso, es probable que Abaga Edú esté todavía sumido en su perplejidad o, quizás, tome la decisión de regresar a Guinea, tal como la abandonó sin contar con ninguna iniciativa propia o personal.

Esta breve aclaración nos lleva a dedicar algunas palabras a su aversión a los estudios y a sus titulaciones para consentir que, en efecto, la sabiduría no consiste en poseer títulos o papeles, sino en el constante esfuerzo por adquirir un alto nivel en el ejercicio de nuestra facultad cognoscitiva. Dado que esto nos remite directamente a la Ciencia Pedagógica, esta nos invita a distinguir estos dos conceptos fundamentales: instrucción y formación. El primero resume todo lo que puede implementar los pasos que permiten alcanzar cualquier titulación, mientras que el segundo hace referencia a la posibilidad de profundizar los conocimientos en vía de la consecución de un buen dominio de las disciplinas que son o han sido objeto de estudio. De una forma o de otra, el fenómeno educativo reviste, a su vez, estas dos formas: 1) o es una asimilación de todo lo aprendido sin salir, en ningún ápice, de los límites o márgenes señalados por el sistema y exigidos escrupulosamente por los docentes específicos de turno. 2) o una asimilación selecta y crítica que dé paso a la superación de lo impuesto y tienda a la construcción de otra realidad o de otro mundo diferente, cuyo único protagonista sea la decisión libre emanada de la plena deliberación del individuo o de su colectividad.

Estos modelos representan lo que Paulo Freire, uno de los notables pedagogos del siglo XX, definió en su Pedagogía del oprimido, Siglo Veintiuno Editores, S. A., Uruguay, Argentina, España, 1970, como concepción “bancaria” y concepción “liberadora” de la educación. Su reflejo es visible en cualquier sistema educativo a escala planetaria. Por ejemplo, en África, asistimos al enfrentamiento entre la pedagogía colonial-neocolonial que se esforzó, se esfuerza aún, por suplantar la pedagógica tradicional que era estrictamente cíclica e iniciática, en la que a través de sus dos grandes fases, ascendente y descendente, se distinguían tanto los geniales como el resto de otros niveles, tal que lo hemos aprendido en los Aspects de la civilisation africaine, de Amadou Hampaté Bâ, Présence Africaine, 1972. Pues bien, estas diversas concepciones de la educación, desarrolladas en distintos ámbitos nos facilitan o nos ofrecen, en cierto modo, los supuestos que pueden servir de base o fundamento al tema de la intelectualidad, de esta manera, yo mismo en mi obra, L´Humanité en face de l´Impérialisme, Paris, 1998, que no tiene todavía la traducción española, dedico su primera parte al tema en cuestión. Con el título de “Le Fondment d´une esquisse de l´Intellectuelogie” (“El Fundamento de un esbozo de la intelectualogía”), donde, centrándome en el mundo francés, contemplo su variopinto ambiente intelectual. En él pude distinguir, en principio: el pequeño y el gran intelectual, entre los cuales se sitúa el mediano, seguidos del intelectual realmente comprometido, del intelectual sumiso al orden establecido, del verdadero y del falso intelectual, del intelectual “vendido”, y, por fin, del intelectual radical. Con estas premisas, nuestros interlocutores Abaga Edú y Abuy Nfubea deben averiguar o, por lo menos, imaginar a qué categoría de estos intelectuales corresponde su resonada actividad. Si tienen el propósito de ampliar sus conocimientos podrían conseguir dicha obra en: Alejandría Libros, C/ Fajeros, 2, 24002 León, Tl: 987 875522, E-mail: info@alejandrialibros.com

Volvamos al fondo de su mensaje, para reparar en este punto en que nos señalaba que, por su gran habilidad descubrió que los 2.500 millones de pesetas que Franco concedió a Guinea fueron apropiados por Adolfo Fernández Marugán quien, al fundar de ASODEGUE, repartía pequeñas cantidades a los guineanos que frecuentaban sus oficinas. En este círculo de explotación entraron también Moratinos y José Bono. Asistimos aquí a una de sus habituales mezclas de datos que carecen de la coordinación elemental que requiere su comprensión. Todo el mundo se acordará de que el generalísimo falleció en noviembre de 1975 y de que la Asociación para la Solidaridad Democrática con Guinea Ecuatorial (Asodegue) fue fundada efectivamente por Marugán a finales de la década de los 80 o a principios de los 90, con lo cual, es obvio que la fantasía de D. Abaga Edú no puede nunca coincidir con la realidad, lo que pone de manifiesto que ha perdido la memoria de los hechos que trascienden la reciente historia de nuestro pueblo. Habría que insistirle en que, desde la puesta en marcha del Gobierno Autónomo en Guinea, en 1964, presidido por el catequista D. Bonifacio Ondó Edú, este será el hombre fuerte de los españoles para regir el destino de Guinea, pero que su fracaso estrepitoso en las elecciones generales, en septiembre de 1968, y la consiguiente formación del gobierno de Macías y su toma de posesión en octubre del mismo año, dieron al traste con el proyecto neocolonial español que, como represalia, procedió inmediatamente a vaciar las arcas de Guinea, dejándola en bancarrota para que EMPEZARA DE CERO. A partir de ahí, el Gobierno español declaró extraoficialmente que la posible ayuda a su excolonia estaría supeditada a la orientación política de su gobierno. Esta fuente fidedigna la puede consultar en la Historia y tragedia de Guinea Ecuatorial, Editorial Cambio 16, Madrid 1977, de Donato Ndong Bidyogo. Esta cita nos obliga a pedirles a estos dos compatriotas nuestros que aclaren cuál ha sido, exactamente, su aportación al planteamiento, ya no me atrevo a decir a la solución, del grave problema de desahucio que afecta a este reconocido escritor. Sin emitir un juicio de valor sobre su ideología y su implicación en la política, cuyo desenlace ya conocemos, quisiera poner de manifiesto que hacer un ruido innecesario respecto a la adversidad que ha trastornado su condición existencial, como lo han hecho, es un acto de irresponsabilidad opuesto al sentido común.

Retomando el precedente dato testimonial, se ve que Abaga Edú ha querido invertir el orden de la sucesión de los hechos y no ha podido entender que Marugán recurrió al truco de conseguir apoyo financiero bajo el pretexto de dedicarlo a la causa guineana, fundando de esta manera la Asociación de la Solidaridad para la Democracia de Guinea Ecuatorial que resultó una quiebra fraudulenta, bien entendido, en detrimento del pequeño país y en beneficio suyo; esta es una táctica habitual propiciada por el tejemaneje del sistema neoliberal que ignora el señor Abaga Edú porque no entiende bien en qué mundo vive. En términos de un lenguaje más corriente, le diré que se halla “en manos de pirómanos bomberos”, es decir sujeto al arbitrio de los grupos, de los “lobbies” o de otros agentes de índole diversa que protegen a Obiang y lo ayudan a mantener su dictadura, al mismo tiempo que dan migajas de los lucros de sus negocios a los refugiados o a otros/as guineanos/as que, por falta de medios, residen o sobreviven en España. Independientemente de los criterios de la ONU que pueden ser aplicados en muy pocos casos, esta es la situación en la que se encuentran los refugiados del Tercer Mundo en el Occidente que es, sin lugar a dudas, la verdadera “causa eficiente” de su devastación y subdesarrollo. En lo que se refiere a José Bono y a Moratinos, tampoco el señor Abaga Edú parece haberse enterado de nada. Recordemos que el primero, el señor Bono, siendo presidente del Congreso de los Diputados, organizó un par de viajes a Guinea, en febrero de 2011 con una nutrida y selecta representación de los miembros de los demás poderes del Estado, y en enero del año siguiente, 2012, en el que había que rematar la faena anterior con otra representación de empresarios españoles, para consolidar tanto las relaciones políticas como las comerciales y económicas con el régimen de Obiang. Tratándose de Miguel Ángel Moratinos, se sabe que, aunque fuera ministro de Asuntos Exteriores en el Gobierno de José Luis Zapatero, todavía guarda estrechos vínculos de todo tipo con la dictadura guineana. De acuerdo con eso, nuestro compatriota Abaga Edú, ignorando que eso es una de las formas elementales más cercanas del doble neocolonialismo exterior e interior que arruina a nuestro pueblo, pretende descargar su incapacidad cognitiva y su sinrazón sobre los “beñamoro” (los mayores) residentes en España, citando concretamente a los hijos de Enrique Nvó, sin saber que nuestro inolvidable líder, uno de los primeros nacionalistas y padres de la independencia guineana, tuvo cuatro hijos entre ellos, Anselmo Nvó, el menor y el único que actualmente reside en Canarias, disfrutando de una merecida jubilación tras haber ejercido como antiguo ATS en sus hospitales.

Elevando un poco más el tono de su causa impulsiva, sostiene de forma abrupta que tanto estos como el resto de guineanos, a quienes tilda de pusilánimes y de las peores descalificaciones, han sido obligados a vivir en la inactividad irreversible por miedo a todo e insiste en su desdén a los licenciados en Ciencias Económicas, a los que desautoriza con la noción de la economía familiar afirmando que “La Economía es saber producir y conservar. No es el blanco que ha creado la Economía.” Con esta aserción, cree haber dado una lección magistral cuando, en realidad, se ha formado una idea muy simple o corta de la materia en cuestión, como si estuviera en pañales, porque es obvio que, partiendo de lo que hemos aprendido de nuestros padres o de nuestros parientes más próximos, se puede admitir que el concepto de economía familiar es casi universal, pero que no supera los límites que marca su reducido círculo. Con lo cual, estamos obligados a precisarle que la Economía es la ciencia de la producción, del consumo y distribución de bienes o de riquezas, y que cuando estos bienes o estas riquezas circulan de unos a otros, ya sea entre próximos o lejanos, se convierten en mercancía con determinados valores según las circunstancias… En cuanto a África se refiere, el Mwalimu (el Maestro) Julius Nyerere ya había confirmado, en Socialisme, démocratie et Unité Africaine. La Déclaration d´Arusha, Textes politiqtues, Présence Africaine, 1962, 1967 et 1970, que no nos hace falta leer a Karl Marx ni a Adam Smith, tampoco exhibir diplomas en ciencias económicas para saber que “el hacha, el arado” y demás aperos que utilizamos para la producción de bienes “son las creaciones del trabajador”. La extensión de este modo de producción de bienes, de su uso y distribución a la sociedad la bautizó con el nombre de “UJAMAA” (cuya mejor traducción sería: FRATERNIDAD), esto es lo que Jomo Kenyatta llamó, a su vez, HARAMBEE y Kwame NKrumah, SOCIALISMO CIENTÍFICO AFRICANO, que se enfrentó primero a la economía de la explotación colonial y, después, a su herencia neocolonial que multiplicó las formas o métodos de dominación en todos los sectores o ámbitos, provocando otra guerra dentro de la que las grandes potencias imperialistas ya habían declarado, con suficiente antelación, al Tercer Mundo en La Charte de l´Imperialisme ou la Charte de la Servitude, cuya versión inglesa, The Imperialism Charter Concerning Third World, es mucho más explícita que la francesa. Este nuevo fenómeno ha sido bien estudiado por el economista ugandés Yash Tandon, en su obra, Trade is War, OR Press New York, 2015, cuya traducción francesa es: Le commerce, c´est la guerre, préface de Jean Ziegler, CETIM (Centre Europe – Tiers Monde), Genève, Suisse, 2015. Si estas referencias resultaran inaccesibles al señor Abaga Edú, por lo menos algunos de sus seguidores tomarán nota de ellas.

En cuanto a mi persona, como ya le hemos oído, el hecho de vincular mi nombre con la farsa de un Dr. Honoris Causa propuesto por Abuy Nfubea, para ser otorgado por su imaginaria e inexistente universidad Marcus Garvey, es una irrefutable prueba de un nivel de conocimiento que no le permite superar la información que pilla en Internet. Aún con esta deficiencia insalvable, ha insistido enfáticamente en que “Abuy Nfubea y yo vamos a destruir vuestra narrativa”. Pero, no ha entendido que una narrativa, bien entendida, debe apoyarse en sólidos fundamentos lógicos y epistemológicos, entre otros, debe dotarse de todos los instrumentos necesarios para ser un proyecto provisto de objetivos asequibles y creíbles… Tal como se constata en este caso concreto, su narrativa es la narrativa de la perplejidad, de la superficialidad, de la propaganda banal… Es evidente que la posible salida de este marasmo les exigirá un esfuerzo titánico… En este orden de cosas, ya no me hace falta remitirles a mis obras que nunca han leído, eso sí que, sólo me gustaría notificarles que el pasado mes de febrero, salió a la luz un nuevo libro mío cuyo título es: Más allá de polemizando sobre Guinea Ecuatorial y África, un debate degenerado. Sinceramente, no estoy convencido de que tengan interés en abrir sus páginas…

En otros de sus acostumbrados desaciertos, cita a Lumumba, a Paul Biya, a Ouattara, a Senghor… Le indicaré lo que debería hacer para salir de su discurso defectuoso y poder situarlos en sus contextos históricos. Para aproximarse objetivamente a lo que ocurrió en el Congo y a Patrice Lumumba, su líder y revolucionario por excelencia, debe leer estas dos monografías: a) Challence of the Congo, A Case Study of Foreing Pressures in an Independent State, de Kwame Nkrumah, Panaf Books, Ltd, 1967, 1969 and 1974. Y, b) L´Assassinat de Lumumba, de Ludo De Witte, Préface de Jean-Paul Sartre, Éditions Karthala, 2000. Sin embargo, tratando de entender a Paul Biya, a Ouattara, a Sédar Snghor y a la turba de regentes de la francofonía, debe sumergirse en el fondo de “la Cammunauté Française”, el nuevo Imperio francés creado en 1958 por el general de Gaulle y su super “Monsieur Afrique”, Jacques Foccart, que, en el continente africano, tomará la denominación de Françafrique, un término acuñado por Houphouët-Boigny. Aquí es donde, en aplicación del viejo orden colonial, se promociona, se protege y se eleva a las altas esferas de los Estados a los títeres, a los sumisos, a los siervos o esclavos, y se persigue a los nacionalistas que pueden sufrir distintos castigos que van desde la postergación política, pasando por encarcelamientos hasta llegar a los asesinatos. Así lo pagaron Sékou Touré, Ruben Um Nyobé, Sylvanus Olympio, Modibo Keita, Thomas Sankara, Laurent Gbagbo, Charles Blé Goudé, etc. Si Abaga Edú quisiera conocer la verdad, debería manejar esta corta bibliografía: a) La Françafrique, le plus long scandale de la République, de François-Xavier Verschave, Éditions Stock, 1998 et 1999; b) De la Françafrique à laMafiafrique, del mismo autor, Éditions Tribord, 2004 et 2016; c) La France contre l´Afrique, retour au Cameroun, de Mongo Beti, préface et postface inédites d´Odile Tobner, Éditions La Découvere, 1993 et 2006; d) Françafrique, opérations secrètes et affaires d´État, de Pascal Airault et Jean-Pierre Bat, Éditions Tallendier, 2016. Sólo le he citado estas pocas obras extraídas de la abundante bibliografía que abarca el tema.

A pesar de todo cuanto le ofrezco aquí en bandeja, me seguirá preguntando ¿quién eres? ¿Qué has hecho?… La esperada respuesta le confirmará que, sin pertenecer a ningún partido político, conservando siempre mi ideología independiente y autónoma, hace decenios que llevo reclamando a los países africanos que, para la liberación de África, en todos los órdenes, hay que resucitar el proyecto emprendido por el Osagyefo, el Dr. Kwame Nkrumah, quien insistía, una y otra vez, en que había que unir la independencia política a la independencia económica y monetaria, buscar el control de la explotación de los recursos naturales y humanos con el fin de destinar sus beneficios al desarrollo integral de nuestras sociedades, un desarrollo que debería velar por un equilibrio entre el bienestar material y el espiritual… Así lo expuse posteriormente en un ensayo que, con el título de “De l´axiome du Consciencisme” (“Sobre el axioma del Consciencismo”), fue publicado en el volumen colectivo 50 Ans après, quelle indépendence pour l´Afrique? Sous la dirección de Makhily Gassama, Éditions Philippe Rey, Paris 2010. En él quise recordar a todo el mundo los mensajes proféticos del gran filósofo, quien, proclamando que Africa must Unite (África debe unirse), en 1963, albergaba esperanzas de que eso era factible siguiendo el modelo de las grandes uniones, tales como: los USA, la URSS, CANADÁ, la CH, etc. Así, supuso, lógicamente, que “la unión hace fuerza” y que, con ella, su continente ocuparía mejor el puesto que le correspondía en el concierto de las naciones. Pero un año después, en una de sus obras cumbres, Le Consciencisme, philosophie et idéologie pour la décolonisation et le développement avec une référence particulière à la Révolution africaine, Traduit de l´anglais par L. Jospin, Payot, Paris, 1964, absorto en sus agudas observaciones, advirtió al mundo entero que “Para los países independientes, el neocolonialismo es más peligroso que el colonialismo”. Que se puede vencer al colonialismo mediante la “acción positiva”, es decir mediante la organización racional de la sociedad para que sea ella misma el protagonista de su propia historia, tal como lo hizo él mismo y convirtió a Gold Coast en República de Ghana, conduciéndola, mediate la “acción táctica”, a un nivel desarrollo que los expertos comparaban con el de Hungría en aquella época… Aun con eso, era perfectamente consciente de la perniciosa y constante “acción negativa” del neocolonialismo que, recurriendo a la vieja estrategia colonial, elimina las bases sociales desde sus raíces y coloca a sus marionetas en el poder para que asuman la tarea de sacrificar a sus pueblos y defender de forma indefinida los intereses de sus amos. De ahí que su funcionamiento haya condenado a los países de su órbita a vivir en “el eterno retorno” de la miseria… Siendo África uno de los continentes más ricos del mundo, su desarrollo no debía depender de la ayuda exterior, sino de sus propios medios porque lo contrario significaría dar luz verde a la entrada del capital extranjero en su suelo para que retorne a su origen con abultados intereses conseguidos por la explotación galopante de los recursos locales… Este es el tema específico que expuso brillantemente, en 1965, en esta otra obra que recibe el título demasiado sugestivo de Neocolonialismo, última etapa del Imperialismo, cuya aparición sonó como una bomba en el Occidente donde la CIA americana junto con los servicios de su embajada y de las representaciones diplomáticas de sus principales aliados, en Accra, organizó un golpe de Estado exigiendo la participación activa de sus lacayos, Afrifa, Harlley y Kotoka, como autores materiales, que derrocó el 24 de febrero de 1966 al régimen progresista que reinaba en Ghana desde 1957 (Kwame Nkrumah, Dark Days in Ghana, Panaf Publications Limited, London, 1968). Con ello, el nuevo imperialismo abrió de par en par las puertas de su entrada triunfal en todos los rincones de nuestro continente. A pesar de esta situación extrema, como un pequeño discípulo del gran maestro, he intentado defender y difundir sus doctrinas para reafirmar las líneas de su proyecto originario, un proyecto consagrado íntegramente a la liberación de los pueblos de la Madre África.

Estas reflexiones, siendo fruto de una experiencia que he acumulado a lo largo de tantos años, podrían aportar un progreso prometedor a los planes o a las iniciativas de los que las asuman como método de acción. Por consiguiente, constituyen, por una parte, un punto de partida para aquellos que se proponen seguir una investigación rigurosa sobre la realidad africana y no para los que se ven muy alejados de ella. Y, por otra, son criterios esenciales no sólo teóricos, sino también práctico-operativos, destinados única y exclusivamente a los africanos que tomen conciencia de su responsabilidad histórica y tengan el valor de convertirlos en la búsqueda del bienestar de sus sociedades. Señores Abaga Edú y Abuy Nfubea, estoy convencido de que este discurso os resulta extraño. Según se constata, os habéis desmarcado totalmente del objetivo de la posición antiimperialista, de la que necesitan no sólo los países africanos si, sino también el resto de los que integran el mal llamado Tercer Mundo, habéis violado las reglas elementales y hermenéuticas del inmenso abanico interdisciplinario del África contemporánea, habéis violado los principios de la escala de valores intersubjetivas e intergeneracionales de la cultura tradicional fang, de otras culturas guineanas y africanas… Por todo lo expuesto, ante la imposibilidad de poder construir un puente de comunicación que nos una, os dirijo esta última palabra y, con ella, me despido definitivamente de vosotros. ¡Adiós!

© Eugenio Nkogo Ondó, León, 19 de mayo de 2026.

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Quién es Eugenio Nkogo Ondo

Eugenio Nkogo Ondo nace en octubre de 1944 en Bibás, Akonibe, Rio Muni, Guinea Ecuatorial.

Es Doctor en Filosofía por la universidad complutense de Madrid. Asiste a cursos especiales de Filosofía expuestos por Xavier Zubiri en Madrid. Tras sus estudios doctorales en la Complutense, sigue cursos monográficos de Ontología e Historia de la Ontología y de Filosofía contemporánea en la universidad de Paris-Sorbonne. Ha sido lector en la universidad de Ghana-Legon, Accra (1978-1980). Desde allí se trasladó a los Estados Unidos de América llevando a cabo una investigación privada en la universidad de Georgetown, Washington D.C. (1980-1981). Es profesor adjunto en el Colegio universitario de la universidad de León (1981-1982) y catedrático Numerario de instituto de bachillerato (1983), habiendo sido simultáneamente, y durante tres años consecutivos, Profesor encargado de curso en la Escuela Universitaria de Formación del Profesorado de E.G.B. de la misma universidad leonesa (1984-1987). Tras la constitución del Departamento de Filosofía y Ciencias de la Educación, es obligado a abandonar el puesto que ocupaba en aquella Escuela a causa de la famosa endogamia.

Pocos meses después de la publicación de La Pensée Radicale, a finales de 2005, la Société des Écrivains, de París, lo propuso como candidato a la sexta edición del Libro de Amnistía Internacional, «Libros y palabras para la libertad», que tuvo lugar en Rennes entre el 2 y el 5 de febrero de 2006.

«Por su gran contribución a la divulgación y promoción del conocimiento y reconocimiento de los valores culturales y verdades sobre ÁFRICA desde el respeto, la simpatía y la solidaridad», ha sido galardonado con el Primer Premio África, el 25 de mayo de 2006, en Barcelona, premio otorgado por la organización SOS-África. Es Miembro de l´Association des Auteurs Autoédités (AAA).

Se jubila de su actividad docente en noviembre de 2009, pero no abandona por ello su compromiso, la investigación, la escritura y sus intervenciones en los congresos nacionales e internacionales.

Algunas producciones del Dr. Eugenio Nkogo:

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