… Había tenido un sueño… […]
me desperté asustada, sudada, llorosa, y temblorosa.
Aquel sueño me debilitó lentamente llevándose mi último aliento.

¿Otra vez aquí? Me pregunté.
¿Porqué? Seguía preguntándome.
Estoy muy cansada, me dije. Mi rostro, en un segundo, solo uno, fue bañado por una triste cascada de lágrimas. Aún así, no tuve respuesta. El silencio hizo de las suyas dejándome en ridículo.

Aquella sensación me volvió a consumir. Maldije el tiempo. Caminé dos pasos hasta llegar al comedor, aquella debilidad seguía intacta, se había apoderado de mi cuerpo con ánimo de lucro. Me detuve y, agarré lo primero que encontré, una silla de madera color marrón oscuro. Lo sujeté, lo más fuerte que pude, supiré, seguía suspirando… la agonía invadiendome y mi tranquilidad agonizando lentamente; mi corazón latía, y seguía latiendo, hasta tal punto que… Fue una sensación indescriptible.
En el mismo sitio, la misma hora, mes, día.

Duro fue el dolor
que, ni paderder es vivir.

Ruth #VocesDeMiAlma

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