Por José Euegenio Nsue

«La patria es dicha, dolor y cielo de todos y no feudo ni capellanía de nadie» (José Martí, 1853 – 1895, político y escritor cubano).

Lejos de las disquisiciones que los gurús del Derecho quieran y puedan dilucidarnos a cerca del concepto de la ‘patria’, hay realidades que no admiten explicaciones sapienciales o sofisticadas porque se trata de realidades y evidencias incuestionables e irrefutables; tampoco debería ser motivo de enfrentamientos y confrontaciones políticos, discusiones ideológicas ni debates parlamentarios; no lo son en prácticamente el 99% de los países del mundo salvo en nuestro país, la República de Guinea Ecuatorial, país de cuya clase de gobernantes está dispuesta a ir a contracorriente, determinada en hacer la vida imposible a sus conciudadanos y a despojarlos de toda la dignidad humana y de todos sus derechos, hasta el derecho natural de pertenencia.

La patria (del latín patria) es la tierra natal o adoptiva ordenada como nación, a la que se siente ligado el ser humano por sus vínculos jurídicos, históricos y afectivos; es el lugar, ciudad o país en que se ha nacido (RAE), entonces no se trata de una concesión administrativa ni un reconocimiento por parte de nadie, ni de ninguna institución porque los sentimientos no se otorgan, no se conceden; los sentimientos son innatos; nadie, además de los progenitores y el Hacedor de la vida, ordena ni obliga que uno sea natural de un lugar, de una nación; es un acto fortuito, casual y es un derecho natural que asiste a todo ser vivo y humano en cuanto a su esencia como tal; es un derecho inalienable, inviolable e irrenunciable, el derecho a pertenecer a una comunidad, a tener una patria.

Los guineoecuatorianos de cuyos padres, los de esos y ellos mismos, muchos de ellos nacidos, crecidos y desarrollados en Guinea antes de que fuera una nación independiente, ¿cómo es posible que unos impostores, un gobierno ilegítimo desde sus inicios (huelga recordar que este régimen entró en el poder por medio de un golpe de Estado en 1979 y ahí están hasta hoy), se atrevan a despojarlos la nacionalidad y declararlos apátridas así sin más?

Sabíamos desde hace mucho que los gobernantes de nuestro país nunca han pensado ni en la vida de los ciudadanos ni en su bienestar ni en sus problemas, su única preocupación ha sido siempre cómo hacerse ricos en el menor tiempo posible para luego venir a despilfarrar a occidente (ahí le tenemos al Tontorín, al que dicen ser Vicepresidente de su padre en los casinos despilfarrando ingentes cantidades de dinero sin ningún pudor cuando su país está padeciendo una pobreza sin parangón, una miseria insoportable y hay que acudir a la benevolencia y solidaridad internacional para ayudar a los damnificados de las explosiones del 7M); su preocupación es cómo vituperar, avasallar y humillar al vecino; sabíamos que para esos la vida de los que no son de los suyos, sus parientes era insignificante, se habían autoproclamado dueños y señores de todo cuanto existe en el país, sus recursos minerales, forestales y agropecuarios sin que tuvieran jamás objeción ninguna por parte de la población. Sabíamos que todas las instituciones del Estado: Parlamento, Senado, Tribunales Supremo, Constitucional…, el Ejército, etc, etc estaban al servicio de la única familia dueña absoluta del país; lo que era inimaginable es esa vuelta de tuerca en el sufrimiento y la persecución de los guineanos por parte del régimen que Salvador Ondo Ncum (o Ncumu), maquiavélico personaje donde los haya, ministro de la (in)justicia, ha presentado ante los especímenes senadores de la inservible Cámara Alta como es la Propuesta del gobierno de quitarles la nacionalidad guineana a todos los oriundos de la República de Guinea Ecuatorial que por circunstancias excepcionales pudieran haber adquirido otra nacionalidad.

Amén de que los que toman ese tipo de iniciativas ellos mismos disponen en su mayoría de doble nacionalidad lo que demuestra la patológica incongruencia y supino cinismo de esos sinvergüenzas; amén de que no es una demanda social ni una iniciativa que favorezca y beneficia en nada absolutamente ni a los guineoecuatorianos ni al Estado guineano, y amén de que ese debate infructuoso, demencial y malintencionado no se produce en ningún otro Estado; es otra demostración de que los colaboradores del régimen dictatorial del rey de Akoakam viven en Babia, son inhumanos e insensibles y piensan con el trasero; no hay nadie de entre ellos capaz de proponer cualquier iniciativa que sirva para enmendar un poco el desastre que han causado al país en todos esos más de 50 años de los regímenes dictatoriales de una misma familia que es el mismo perro con distinto collar.

En un país donde los niños no tienen ni derechos reconocidos ni protección de ninguna clase, donde las madres o familias numerosas carecen de todo tipo de protección ni ayuda; donde las violaciones a menores y la pederastia siguen siendo impunes y no son perseguidas; donde los ancianos y minusválidos siguen desprotegidos y no reciben por ley alguna prestación económica por su condición de vulnerabilidad; donde no hay posibilidad de formar o/y militar en un movimiento sindical, los pocos que trabajan y los funcionarios carecen de estatuto y organizaciones que los defiendan; donde expresar libre y públicamente una opinión propia sigue siendo un acto de heroicidad y motivo de encarcelamiento si no de muerte; en un país donde la mujer sigue siendo tratada como un objeto y utilizada muchas veces como una moneda de cambio (objeto sexual) y la poligamia es admitida y no así la poliandria; donde embarazar a una menor sale gratis, los padres de las madres solteras siguen yendo de rositas y no se sienten ni responsables de esos actos execrables ni obligados por ley hacerse cargo de los menores; en fin, en un país donde no existen archivos informatizados, transportes públicos, servicios públicos básicos garantizados y gratuitos…, convocar una Sesión plenaria o una Comisión permanente del Senado para hablar de los guineanos con la doble nacionalidad e intentar legislar contra ese colectivo, simplemente es una locura, un dislate y una manera fehaciente de exponerse públicamente para demostrar lo inútiles que son muchos de los colaboradores del régimen.

Al suscribiente de estas reflexiones le importa un carajo lo que decidan y digan ese hatajo de cobardes, cínicos e incultos porque de la misma forma que no se puede separar los higos de la higuera, los pollitos de la gallina y los oseznos de la osa; nunca jamás podrán separar a los hijos e hijas guineoecuatorianos de la madre patria. Podrán prohibirnos la entrada y el paso a nuestras aldeas a visitar las tumbas de nuestros padres, podrán perseguirnos, encarcelarnos y hasta podrán declararnos hijos ilegítimos de nuestros pueblos porque no colaboramos, no nos simpatizamos ni comulgamos con el régimen criminal de los Obiang y su PDGE mientras estén en el poder, pero no nos podrán echar de nuestra patria, en cambio, nosotros sí que les pediremos las cuentas por todas las atrocidades cometidas.

Así lo pienso y así lo digo; ¿qué os parece?

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