Mira mi pueblo oprimido,
Mira mi pueblo que vive bajo el yugo de la brutalidad.
Mira mi pueblo que con sus lágrimas
vive ensangrentado sin aspiración futura.
Mira mi pueblo con la mirada fija observando la grandeza del pico.
Este pico que observa con pena el dolor de mi pueblo
que se desvanece como una hoguera que ya nadie enciende.
Mira mi pueblo que vive un sueño que nadie interpreta.
Mira mi pueblo que nos llama en voz alta, pidiendo ayuda.
Mira mi pueblo mortífero, indefenso y desnudo.
Mi pueblo fijó su mirada en el mar esperando la esperanza.
Aglutinados en trincheras como perros, desahuciados están.
Sobreviven esperando que la brisa del mar lave nuestra vergüenza.
La vergüenza que los forasteros que cruzaron río
nos han depositado como ineptos que son.
Duro y vergonzoso acto de tiranía
de feos y maliciosos personajes que no amamantaron el seno materno.
Desgraciados hijos bastardos del colonialismo
que con furia matan con el aval de sus preceptores.
Pepin Copariate