Por José Eugenio Nsue
Si un país, una comunidad, una sociedad, una familia o una guagua pudieran dirigirse por sí solos sin la necesidad de un gobernante, presidente, director, padre o guagüero; sugeriría que nuestro país, Guinea Ecuatorial, se dirigiera por sí solo dado lo inútiles de los dirigentes que ha tenido hasta ahora, así como la incompetencia que están demostrando los que se postulan a dirigirlo algún día, esos que se hacen llamar oposición al régimen abyecto imperante en el país.
Muy a mi pesar, lo dije y lo dejé claro en mis reflexiones del 6 de marzo del presente año: «Si esto es hacer política, yo no me gustaría dedicarme a ella». Viendo el espectáculo y el comportamiento de la clase política guineana también, también y sobre todo de la oposición, cada vez me reafirmo en esta mi postura; no se entiende que un país tan diminuto de apenas 28050 kilómetros cuadrados, con una población mal contada de 1.400.000 habitantes y compuesto por 6 etnias principales: Fang, Bubis, Annoboneses, Combes, Bisios y Fernandinos, tengan tantas formaciones políticas como las familias; y por el colmo son incapaces de articular un proyecto común o individual, reunir a un conjunto de personas cabales en torno a un ideal, diseñar un programa y ofrecérselo tanto al pueblo guineano que está desconcierto y necesita que se le suba la moral y decirle que hay alternativa a la dictadura que está padeciendo, como a la Comunidad Internacional para buscar apoyos de todo tipo también para explicarles sus propósitos; qué, cómo y cuándo quieren hacer, qué necesitan para llevarlo a cabo.
En cambio, desde la autonomía la clase política guineana a lo único que se ha dedicado es a la autodestrucción para quedarse cada uno con todo el poder, pero para no hacer nada con él. Basta con ver los resultados y adónde nos han llevado esa actitud cainita. Lo mismo ocurre ahora; del centenar de las formaciones políticas con que puede contar Guinea Ecuatorial, no hay manera de entenderse entre ellas. No sabemos cuáles son sus ideologías, qué les unen y qué les separan; no sabemos cuáles son sus programas (qué piensan hacer sobre la educación, la sanidad, la economía, la seguridad ciudadana, el empleo, los derechos y libertades civiles, los recelos y reivindicaciones étnicas, etc); nunca hablan de eso, nunca presentan los proyectos que tienen para el país para así empezar a darse cuenta en qué son diferentes al régimen criminal que malgobierna.
Si no pueden unirse, si no pueden formar alianzas o plataformas conjuntas para luchar contra Obiang y sus secuaces; tampoco se respetan, ni dejan de torpedearse los unos a los otros. Lo que se oye desde Alemania, son intervenciones y manifestaciones vehementes de ‘políticos’ descalificando, insultando, desacreditando, amenazando e imputando a los demás políticos, activistas y audistas; para esos, nada de lo que hacen, proponen o pretenden los demás es válido. Sólo ellos saben lo que hacer para la liberación del país, pero ni lo dicen ni lo hacen; solo critican y amenazan. En España más de lo mismo; todos se descalifican entre todos; la idea de uno, la figura de este o aquel ‘líder’, no merece respeto porque no sirve para nada; ellos, los opositores, son peores que el dictador Obiang y todos se arrogan ser los verdaderos y únicos ‘real oposición. Lo de la tal Genoveva Nchama es de traca; desde que esa señora ha irrumpido en las redes sociales y autopresentada como política de la oposición antes en el país y después en España, no ha dejado de arremeterse con todos los demás que son también de la oposición; ella se ha eregido en la Fiscal General de la oposición en el exilio.
No se conoce el nombre de su actual de su partido, ni su ideología política, ni la organización interna de su formación política, ni sede; pero en cambio su actividad política consiste solo y exclusivamente a censurar, fiscalizar, despotricar y ofender tanto a los demás compañeros así como sus iniciativas; don Severo Moto es su posapies, don Salomón Abeso su estropajo para limpiarse; los señores Celestino Okenve, Weja Chicampo, Germán Tomo y todos los opositores exiliados en España son ‘ des fainéants ‘ (vagos), inútiles, no hacen nada y el pueblo de Guinea no debe esperar nada de ellos, Obiang era mucho mejor que todos ellos juntos; llegó a afirmar en muchos de los audios que circulan por las redes sociales. Pero jamás se le ha oído dar la fórmula mágica que aplicar para acabar con la dictadura, si esa es su intención; tampoco encabeza un solo movimiento para que la gente le siga, siempre va tras la gente los demás ‘líderes’ no para aportar, sumar sino para descalificar.
Uno tiene el convencimiento de que lejos de luchar por las libertades, la democracia y contra la opresión de los criminales en el poder en el país, más bien están embarullando, destruyendo los unos contra los otros con descalificaciones, insultos, mofas, amenazas e imputaciones de traición; la oposición guineana solo existe sobre el papel y en las redes sociales, nada consistente todo abstracto. Si un partido, formación o ‘líder’ político toma la decisión o la iniciativa de retornar al país país para desde ahí hacer política; una decisión suicida o no, ¿qué le importa al resto de la oposición? ¿A caso todos tienen que hacer las mismas cosas, tomar las mismas decisiones? Lo mismo que si un partido decide presentarse a las farsas elecciones que acostumbra convocar el régimen dictatorial, a sabiendas de cómo está el patio, cómo Obiang y los suyos se la gastan, ¿por qué los demás partidos van a criticarlo como si se hubiera roto algún consenso, un acuerdo o una coalición?
Unirse para formar una plataforma conjunta de partidos políticos o una coalición como en el antaño, no quieren algunos; dar el paso al frente y presentarse como los únicos capaces de hincarle el diente al Monstruo de Akoakam, presentar sus programas para cuando lleguen al poder y un equipo humano con el que cuentan para calibrar los apoyos nacionales e internacionales; tampoco lo hacen, solo se dedican a hablar mal, a culparse los unos a los otros. Lo más curioso es que casi todos pasan el tiempo criticándose, fiscalizándose y no dicen nada de lo que pasa en el país, nunca hablan de Obiang y sus crímenes; se les ha olvidado de que en Guinea los que mandan, matan, empobrecen y coartan los derechos de los guineanos son Obiang y los suyos, a ellos había que cargar toda la furia, pero no lo hacen; ¿y eso es hacer política? ¿Así vamos a sacar a Obiang del poder? ¿Se va a vivir así eternamente?
Uno empieza a creer que muchos que se hacen pasar por opositores; más que opositores, son unos aprovechadores de las desgracias nacionales; viven de ello y pasan la vida sembrando cizañas, más confusión y así consiguen que el mal siga extendiéndose en el país pero, ¿a santo de qué? ¿Qué ganan cuando actúan así cuando algunos viven picoteando como gallinas?
Así lo pienso y así lo digo; ¿qué os parece?