Por Angel-Obama Obiang Eseng.
El Diccionario de la Real Academia Española (DIREA) define el monolitismo como la “rigidez de una estructura política o ideológica manifestada en sus fundamentos o en su actuación”. Haciendo referencia a la “actuación”, la política del partido PDGE del fundador de alegre memoria, en esta ocasión ha echado de menos detener, encarcelar, y matar, sin ninguna réplica, a cada uno de los ecuatoguineanos que optaron por su otra nacionalidad al decidir subirse al avión de Air France debido a la crisis del COVID-19. Esta decisión, impuesta por el fundador, y que implicaba, a su vez, la renuncia de la nacionalidad de origen de los viajeros, solo se vio limitada por los tiempos que corren: las exigencias de una real y verdadera democratización de Guinea Ecuatorial, nuestro país de todos, ya no solo depende de él.
Algunos de los que estrenábamos la mayoría de edad en la etapa de la “triste memoria”, etapa que el mismo presidente nombró olvidando que fue protagonista en primera línea, vivimos impotentes escenas de detenciones, maltratos, y encarcelamientos hacia cualquiera no acorde con la actuación de entonces: no tener el carnet del PUNT, no acudir a un mitin de Mesie Nguema Ñegue Ndong o mostrar disconformidad con el discurso del “líder de acero”. Incluso prohibían a familiares mostrar algún tipo de tristeza o melancolía por las desapariciones, era mejor si renegaban de las víctimas. También se incitaba a la “traición”: la esposa podía “delatar” a su esposo si este “habla de política” en casa. De ahí nació “EL OPORTUNISMO, LA CRISIS DE IDENTIDAD, LA TRAICIÓN Y EL ANTINACIONALISMO DE ALGUNOS ECUATOGUINEANOS”, como lo recoge la Secretaría de Comunicación de CPDS en su ataque contra las manifestaciones tan vergonzosas del gran movimiento de masas, el PDGE.
Evocar la Ley Fundamental y demás leyes de nuestro país que prohíben la doble nacionalidad es el cénit de las estupideces. Nuestras leyes se caracterizan por estar a la medida del mismo fundador, quien concentra todos los poderes a pesar de establecerlos separados (artículo 31): (i) Ejecutivo, artículo 46; (ii) Judicial, artículo 96; y (ii) Legislativo, artículo 84.2. No es extraño que, para el régimen, sea inaudito la posibilidad de la doble nacionalidad, algo normal en otros países. A estas alturas de la vida política de nuestro país, debería darles vergüenza este tipo de manifestaciones en público. Pero como no la tienen, les da absolutamente igual.