Por José Eugenio Nsue
Desde que vengo escuchando y leyendo esta expresión popular o refrán, no me había parecido más oportuna como esta vez que vemos el espectáculo y la desfachatez con que la clase de gobernantes española actual y las anteriores vienen dando con la mentira y el engaño como los pilares fundamentales de su existencia, igualando así a los campeones olímpicos de sus homólogos guineoecuatorianos que es la sancta sanctorum, los factótums de la mentira, del engaño y demás depravaciones habidas y por haber; los gobernantes de esos países son auténticos embaucadores de las sociedades y de los ciudadanos de sus respectivos países, así como de los países ‘amigos’ y de las instituciones internacionales de las que forman parte porque no son capaces de cumplir sus compromisos. Sus mentiras, engaños y sus falacias no tienen límites y han hecho de ellos su modus operandi y su modus vivendi.
Patente de Corso: la patente de navegación que se concedía (la monarquía inglesa en los siglos XVI, XVII y XVIII) a un barco para ser corsario (piratas que violaban las leyes solo en tiempos de guerra bajo el permiso de un gobierno incorporando a su pabellón naval que se lo otorgaba para así compartir el botín). La expresión ‘tener patente de corso’, significa que una persona con total desprecio de los derechos de los demás.
Hay que reconocerle al Doctor Sánchez unos méritos innatos e inigualables que le han catapultado hasta encumbrarle a la Presidencia del Gobierno español a base de mentiras y engaños. Antes de ser conocido, ha ido colándose en las estructuras de poder en la organización del PSOE de Madrid donde llegó a ser Concejal del Ayuntamiento entre 2004 y 2009, Diputado en el Congreso en las IX y X legislaturas. Aprovechando el caos del partido y tras la dimisión del malogrado don Alfredo Pérez Rubalcaba, ocupó la secretaría del partido siendo un perfecto desconocido (nadie hasta entonces conocía quién era aquel joven osado que, sin la tutela de las tradicionales familias socialistas y sin padrino en el seno del PSOE, se enfrentaba a todo el aparato, los barones, del partido como un hidalgo); entre 2015 y 2016 fue candidato a la Presidencia obteniendo los peores resultados de su partido, y al no querer abstenerse para que Mariano Rajoy que fue el más votado pudiera formar Gobierno en contra de la postura oficial de su propio partido lo que provocó su división interna, dimitió como Secretario General del partido, o sea el mandamás.
Hasta entonces, se le conocían como un ‘terco’, ‘fanático’ e ‘intransigente’. Se acordarán su slogan en el Parlamento del «NO»: «Señor Rajoy : NO es NO, ¿qué parte del NO no ha entendido?». Aunque se dice que nunca las segundas partes fueron buenas, el Doctor Sánchez es la excepción; en 2017 retornó a la secretaría general del partido tras imponerse en las primarias a la candidata oficialista, Susana Díaz y al peón o comodín Patxi López que se siente a gusto gobierne quien gobierne en el partido con tal de que no salga de lista de los cargos, hasta que por una moción de censura contra Mariano Rajoy en 2018 promovida por Podemos, todos los independentistas catalanes, todos los nacionalistas vascos y todos los anarquistas y herederos de los terroristas de la CUP y BILDU, llegó a la Presidencia; desde entonces se ha aferrado al poder como un marsupial se aferra a la rama de un árbol.
Desde que accedió al poder, no ha cumplido nunca su palabra; todas sus promesas han pasado a ser un brindis al sol. En la moción de censura dijo que venía a acabar con la corrupción, a regenerar la democracia y a innovar la manera de hacer política en el país; a poner a España en los puestos de la vanguardia mundial, a acabar con la pobreza infantil… Los que vivimos en este país somos testigos de cómo sigue viviendo muchísima gente, ¿cuántos pueden afirmar que la llegada al poder del Doctor ha mejorado algo en su vida? Durante las campañas electorales llegó a decir y a prometer bajo ‘palabra de honor’ que: nunca pactaría con Podemos porque no le debería dormir por las noches ni tampoco al 90% de los españoles si Pablo Iglesias entraba en el Gobierno y tuviera acceso a las deliberaciones del Consejo de Ministros y a los secretos de Estado; nunca aceptaría ni gobernaría con los votos ni de los independentistas (ERC, PDeCat, etc), ni mucho menos con los votos de los herederos de ETA, Bildu, para luego, después de las elecciones hacer todo lo contrario. Estando en la oposición criticó duramente las subidas de precios de la luz, el gas y el combustible; se comprometió a llevar a cabo políticas sociales (nadie iba a quedarse atrás: todos juntos y cogidos de la mano); la pobreza y el hambre infantil iban a ser historia en España…; en vísperas de las vacaciones cuando hay más desplazamientos, en verano donde todo el mundo combate el calor y necesita la energía para los ventiladores, aire acondicionado, etc, es cuando los precios de esos productos de primerísima necesidad están por las nubes. Con la pandemia del COVID-19, nos han ido diciendo una cosa y la contraria a la vez: que si el Gobierno estaba siendo asesorado por un equipo de expertos (falso), que si las mascarillas no eran necesarias para luego obligarnos su uso ¿?, que si el IVA impuesto en un artículo sanitarii de uso obligatorio no se podía reducir por imperativo de la UE (falso), que si ya podíamos salir a divertirnos y a hacer una vida normal ya que se había vencido al virus (verano pasado) (falso); nos tuvieron que confinar otra vez tras un rebrote que ha llevado al otro barrio a miles de vidas humanas.
El colmo han sido los recientes indultos a los condenados por el ‘procés’ cuando no hace nada afirmaba todo lo contrario: ‘indultar era una injerencia del poder ejecutivo en decisiones del poder judicial’ (Cuatro, julio 2014); dijo a Rajoy: ‘los indultos políticos deben acabar ya en nuestro país’ (twit: 29.08.2014); ‘hay que acabar con los indultos políticos. Siento vergüenza y pido perdón a la ciudadanía por los del PSOE’ (en un acto de Asturias, abril de 2014); así podíamos seguir enumerando las mentiras y los engaños de Pedro Sánchez Castejón a los españoles.
Lamentablemente ya no sorprenden a nadie las ‘sanchezadas’, que consisten en hacer lo contrario de lo afirmado porque él, el Doctor Sánchez, es experto en sanchear lo que en mi pueblo se llama mentir, engañar descaradamente; lo preocupante es que millones de personas ‘cabales’, algunos militantes o simpatizantes del sanchismo, no del PSOE, vean con buenos ojos, aplaudan, justifiquen, apoyen las mentiras y las patrañas de ese impostor que con tal de aferrarse al poder, es capaz de pactar hasta con el diablo y prometer el oro y el moro, cuando esos mismos que ahora son condescendientes y benevolentes de las artimañas del Doctor, otrora han sido beligerantes y muy críticos con las actitudes iguales o similares, pero del signo político diferente lo que demuestra que lo suyo no es la ética, ni es por sus principios y valores, sino un sectarismo, un fundamentalismo ideológico que creen supremacistas de tal forma que el mal de los suyos no lo ven como tal sino el de los demás que ven como aberrante.
Lo que se me escapa personalmente es la connivencia del Sur de Europa con la mentira, el engaño, la picardía y la chulería que se traducen en la falta de seriedad y responsabilidad; los ciudadanos del centro sur de Europa consienten y conviven con la mentira y hacen como si no pasara nada; lo que contrasta con el orden, la disciplina, la seriedad, la honestidad, la honorabilidad y el pudor del Norte. Un político nórdico al que pillan con la mentira, engaño o haciendo trampas como plagiar o falsificar un currículum, dimite o le dimiten; en cambio, un político del Sur golfo, embustero y pillo, le votan, le aplauden y le llevan en volandas; ¿será por la religión ya que unos son protestantes mientras que otros son católicos en general?
Así lo pienso y así lo digo; ¿qué os parece?