Por José Euegenio Nsue

Amarse es comprender que somos dos seres individuales pero que decidieron compartir una vida juntos “.

Otro de los temas vitales que desconcierta y confunde a la sociedad guineana es el concepto de amor y su particular uso que hacemos de él.

Hablando estos días con un primo sobre el tema en mi visita a Las Palmas, él me ha aumentado la curiosidad de reflexionar sobre este tema al preguntar permanentemente durante nuestra conversación que qué era el amor entre los guineanos; ¿qué entendían las parejas, los hermanos, los amigos, los compañeros y los paisanos de la República de Guinea Ecuatorial por amor?

Se entiende por amor, el sentimiento de vivo afecto e inclinación hacia una persona o cosa a la que se le desea todo lo bueno (amor al prójimo); sentimiento de intensa atracción emocional y sexual hacia una persona con la que se desea compartir una vida en común (amor platónico); en nuestro país, generalmente se vive el amor al revés. Si afirmáramos que cada vez cuesta ver hoy en día a los hermanos llevándose bien, ayudándose mutuamente ocompartiendo, etc; en cambio, es muy frecuente verles enfrentados, peleados; pasan meses y meses sin que se visiten, sin hablarse. Si no se pelean por temas de brujería, lo hacen por envidia ya que unos atribuyen su fracaso a los otros, y si no porque sus cónyuges siembran la cizaña en el seno de las respectivas familias hasta que logran enemistar a los hermanos; ¿miento? Si dijera que es prácticamente imposible ver una verdadera amistad entre los guineanos hoy en día, más bien se ve a gente falsa, traicionera; esos ‘amigos’ que cuando se te acercan es por un interés inconfesable, y cuando se les abre la puerta de tu casa, si puede conquistar a tu pareja o a tus hijas no lo piensan dos veces; cuando salís juntos a tomar una copa, con un pequeño descuido te envenenan y si no, graban cualquier conversación privada, te venden o te traicionan ante los jefes o autoridades para que caigas en desgracia y ellos asciendan o se queden en tu puesto; ¿estaría mintiendo? Si afirmara que más del noventa por ciento de los niños nacidos en Guinea y de los guineanos ni son niños queridos ni son de los padres que se les atribuyen; vienen al mundo por capricho o descuido de las madres ya que esas nunca habían planificado ni planeado tener hijos en el momento de copular, ni los supuestos padres, al aparear con ellas estaban pensando en tener descendencia ni formar familia; mujeres que se embarazan por violación de los prohombres del régimen, los embrutecidos hombres de uniforme, por los inmorales profesores que se acuestan forzosa e intimidatoriamente con sus alumnas, por los funcionarios y por todos aquellos que manejan dinero o por los parientes; ¿miento? Si afirmaba que muchísimos matrimonios de guineanos son de conveniencia, carecen de todo amor; las mujeres buscan el bienestar, la estabilidad y el confort material aceptando convivir con aquellos que si no fuera por ese interés, jamás los aceptarían; muchas buscan la fama y las prebendas que dan el ser la mujer de (“prefiero ser la tercera o cuarta mujer de un ministro a ser la primera de un pobre”, el lema de muchísimas mujeres guineanas); fingen amar cuando están pensando en otros y en otras cosas; aparentemente dicen estar casadas cuando sus proyectos, inquietudes y planes pasan lejos de los de sus cónyuges; no cuidan a sus parejas, exigen que se les quieran, mimen y agasajen, que se les hagan felices cuando ellas son incapaces si quiera de cocinar para sus maridos; son capaces de soportar que los maridos tengan públicamente hasta diez esposas sin rechistar porque en el fondo no les importan los maridos, sino la ‘comodidad’ material que se les brindan; los hombres tampoco quieren, aman; lo único que les interesa de las mujeres son sus cuerpos (sexo), su mano de obra (muchas mujeres son verdaderas máquinas de producción, son trabajadoras incansables), y como fábricas de hijos para aquellos que quieren tener descendencia a toda costa, porque si no fuera así, no se explica que los haya capaces de casarse con tantas mujeres según sus posibilidades económicas olvidándose el dicho: lo que no quieres para ti no lo hagas a nadie; ¿qué hombre en sus cabales le gustaría que la mujer que ama con locura se acueste con otro en la habitación contigua?; ¿estoy mintiendo? Si digo que a muchos padres les falta el cariño hacia sus hijos; no les importan, no tienen ningún afecto ni sentimiento hacia sus hijos. Muchos padres y madres pasan olímpicamente de los hijos, no quieren saber nada de ellos, no saben dónde están ni lo que fue de ellos una vez nacidos; ellas los dejan con las abuelas, tíos o algún familiar en el mejor de los casos; otras los dejan con sus amigas o con los padres y no vuelven a interesarse de ellos; ¿estoy en el error? Lo que más duele en la actitud del guineano en general es lo que Viktor Frankl califica en su ensayo, ‘El hombre en busca de sentido’ de: “plomiza apatía, la anestesia emocional y la vaga sensación de que a uno ya nunca le importará nada”.

Ante ese panorama, ¿podemos hablar del amor en Guinea? ¿Qué llamamos amor los guineoecuatorianos? No es de extrañar por qué somos faltos de afecto, cariño, sentimientos, ternura, empatía; vivimos engañados y engañando. No sabemos lo que significa amar, querer de verdad. No se trata de ser en el amor ni egoístas (excesivo amor a sí mismo, que hace atender desmedidamente al propio interés, sin cuidarse del de los demás), ni padecer el síndrome de Wendy (la necesidad absoluta de satisfacer al otro, principalmente la pareja e hijos). El verdadero amor es donativo, es desinteresado. San Pablo en la Primera Carta a los corintios dice que: “el amor es paciente, es servicial; el amor no es envidioso, no hace alarde, no se envanece, no procede con bajeza, no busca su propio interés, no se irrita, no tiene en cuenta el mal recibido, no se alegra de la injusticia, sino que se regocija con la verdad. El amor todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor no pasará jamás “ (1Cor. 13, 4-8).

Ojalá tuviéramos los guineanos presente siempre la fórmula litúrgica del matrimonio: “… me entrego a ti, y prometo serte fiel en la prosperidad y en la adversidad, en la salud y en la enfermedad, y así amarte y respetarte todos los días de mi vida”. El amor es la meta última y más alta a la que puede aspirar el hombre, y la salvación del hombre sólo es posible en el amor y a través del amor, dicen los sabios.

Cuando reine el amor verdadero en nuestros corazones, a partir de ese momento empezaremos a construir una Guinea Ecuatorial mejor, una sociedad sana y unas familias dignas, y no lo que tenemos ahora: una sociedad llena de hipócritas y enfermizos.

Así lo pienso y así lo digo; ¿qué os parece?

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