Por José Eugenio Nsue

Hace tiempo que venimos denunciando la falta de liderazgo que adolece el mundo desde hace al menos dos décadas lo que hace que impresentables como los dirigentes de Venezuela, Corea del Norte, Guinea Ecuatorial, Siria o Cuba por ejemplo, campen a sus anchas; hagan con su población lo que les plazca sin que nadie haga o diga nada. Antes, en el mundo, sobre todo tras las Guerras Mundiales de 1914 – 1918 y 1939 – 1945, el mundo se había dividido en dos grandes bloques: Capitalismo, capitaneado por los Estados Unidos de América (Occidente) y Comunismo, pilotado por la URSS (Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas; o sea, Rusia) (Oriente o Este); en esos dos bloquea, se adherían los países llamados ‘no alineados’, según los intereses y gustos de sus dirigentes provocando así lo que durante mucho tiempo se conocía como la ‘Guerra fría’; es decir, un enfrentamiento no declarado político, económico, social, ideológico, militar e informativo entre el bloque de Occidente y el bloque del Este en el cual, los unos querían imponer su modelo, sus criterios y su hegemonía a los otros. En todo ese tiempo, hubo en ambos bandos verdaderos líderes; algunos, carismáticos: Franklin D. Roosevelt, Harry S. Truman, Dwight D. Eisenhower, John F. Kennedy o Jimmy Cárter, por citar algunos (Estados Unidos); Mijaíl Kalinin, Nikolaí Shvernik, Kliment Voroshílov, Konstantín Chernenko o Mijaíl Gorbachov (URSS); Ulbricht Wili Stoph Erich, Honecker Egon Krenz, Manfred Gerlach o Helmut Joseph Michael Kohl (Alemania); Winston Churchill, Anthony Eden, Harold Wilson, James Callaghan, Margaret Tatcher o John Major (Inglaterra), etc, etc; políticos con una vocación al servicio de sus naciones y preocupados, muchos de ellos, por el orden mundial aunque de forma interesada; querían arrimar el ascua a su sardina, pretendían que los países defendidos, socorridos o rescatados, pasaran a formar parte de su bloque o zona de influencia.

En todo ese período, los países y sus gobernantes del Tercer Mundo sabían que estaban siendo vigilados; si salían del guión diseñado por las potencias, no lo iban a contar; entonces el mundo no era ni mucho menos perfecto, pero las grandes potencias se reunían, organizaban cumbres mundiales y tomaban decisiones que eran vinculantes, sus acuerdos eran de obligado cumplimiento.

Hoy en día el mundo carece de auténticos y verdaderos líderes políticos de peso capaces de resolver los múltiples problemas que adolece el mundo; se mire por donde se mire, no hay ningún solo gobernante mundial capaz de proponer, interceder o imponer el sentido común, la sensatez ni en sus respectivos países ni en los países pobres del Tercer Mundo. Ya se dijo aquí en otras ocasiones que el viejo continente está huérfano de líderes, parece como que ya ha tocado fondo; Europa está en crisis de todo tipo: ideológica, moral, económica y social; sus gobernantes son todos demagogos y populistas, algunos hasta impostores; incapaces de solucionar los problemas de sus propios conciudadanos; Estados Unidos por lo visto, ha salido de guatamala a guatapeor; si Trump era enajenado, racista y ultranacionalista; el abuelo Biden parece de inacción; falto de fuerzas, carisma e ideas; ni se le ve ni se le espera; Putin y Xi Jinping van a su bola, están disputando la hegemonía mundial aprovechando la debilidad de los Estados Unidos y la anarquía de la Unión Europea cuyo único interés es la economía.

Afganistán, según los entendidos, ha sido un territorio conflictivo desde su existencia o unificación allá en el siglo XVIII (1747) cuando Ahmad Sha Durrani logró unificar a todas las tribus (Aimak, Baloch, Hazara, Nuristaní, Pastún, Sadat, Tayikos…), combatió a persas e indios logrando establecer una monarquía que reinó hasta 1973; tras un golpe militar encabezado por Muhammad Daoud Kan que derrocó a la monarquía e instauró la República, ha sido invadido por los rusos (1979). Como hicieron tras la salida de las tropas soviéticas en los años 90, los talibanes ( un grupo insurgente, fanático que aplica la ley islámica o ‘sharía’ como forma de gobierno) conquistaron el poder apoyados entonces por Estados Unidos, Arabia Saudí o Pakistán en el año 1996 hasta 2001, expulsados del poder tras el atentado del 11 de septiembre en las ‘Torres Gemelas’ de Nueva York provocado por Bin Laden por los Estados Unidos y aliados; esos han permanecido en dicho país durante 20 años supuestamente para formar un nuevo ejército, democratizar el país e inculcarlo los valores y libertades occidentales; inexplicablemente, Estados Unidos y sus aliados al decidir abandonar el país, ellos que estaban al acecho se han hecho de nuevo con el poder.

A partir de aquí surgen varias preguntas que no tienen respuestas: durante 20 años, ¿qué ha hecho Occidente en Afganistán para evitar que el país no vuelva a pasar el calvario que pasó con los talibanes?; tras 20 años, ¿en qué deben agradecer los afganos a Occidente? Y ahora que los talibanes han vuelto hacerse con el poder, ¿qué va a pasar con esos afganos que creyeron en las ‘orientaciones’ y las ‘lecciones democráticas’ que los occidentales les han inculcado durante todo ese tiempo?

Lo que a ese humilde e inculto suscribiente le sugiere al ver tanto dolor, tanto sufrimiento y tanta angustia del pueblo afgano y la falacia y la hipocresía por parte de los que se erigieron en salvapatrias, conocedores de todo y moralizadores de la humanidad, es avisar al resto de los pueblos que sufrimos que si de esos, Europa, Estados Unidos, Rusia, China, acabaremos igual que Afganistán; tenemos que unirnos y buscar nuestra propia salvación. Por cierto, ¿no era uno de los cinco pilares del islamismo ayudar al que sufre, la limosna; dónde están los países y los buenos musulmanes ante el sufrimiento de sus hermanos musulmanes de Afganistán? ¿No tienen nada que decir ni hacer?

Así lo pienso y así lo digo; ¿qué os parece?

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