Por José Eugenio Nsue
Leyendo un artículo (noticia) aparecido en la Radio Macuto el 5 de los corrientes titulado: ‘El fraude de la «cuenta bancaria paralela» de la Magistratura de trabajo’, en el que hablan de un presunto desfalco perpetrado en la Magistratura de trabajo donde unos jueces corruptos en colaboración con dos abogados de la entidad bancaria SGBGE (Société Générale Banque de la Guinée Équatoriale), quienes les ayudaron a la creación de una cuenta paralela en la que ingresaban los montos cobrados en las causas sentenciadas para después repartírselos; me he encontrado con una ‘sentencia’ demoledora y, a la vez, verídica objeto del titular de las presentes reflexiones, que describe perfectamente la realidad de la que se vive hoy en día en Guinea Ecuatorial.
Algunos venimos alertando desde hace mucho tiempo que la degradación de la sociedad guineana en todos los aspectos, la pérdida de la moral y la ética, la falta de honestidad y honorabilidad de sus pobladores, a parte del embrutecimiento, el salvajismo, la violencia y la la falta de la empatía que nos caracterizan, y se han convertido en nuestro modus vivendi, no era atribuible solo y exclusivamente al actual régimen cleptómano, asesino y criminal de los Obiang; casi todos estamos contribuyendo a ese declive y deterioro del comportamiento y conductas individuales de cada uno de nosotros; el régimen sirve para muchos guineanos de excusa, trampolín y medio para saciar su hambre y afán desmesurado de poseer.
No importa que el noventa por ciento de los guineanos además de profesar la religión católica, la práctican; y a pesar de ello no hacen caso ni a los Díez Mandamientos, ni a los demás preceptos de la iglesia como: no robar, no matar, no dar falsos testimonios ni mentir, no desear ni los bienes ni las parejas ajenos, honrar a los padres, etc, etc; no importa que muchos de los profesionales que ejercen actualmente en el país han pasado bien por los seminarios e internados para ser servidores y servidoras de Dios en la iglesia, bien por los colegios de monjas y religiosos donde priorizan los valores éticos y cristianos, bien porque han tenido educadores y formadores religiosos y cooperantes; otros muchos han pasado por las universidades occidentales donde la deontología, la honestidad, la honradez y la decencia siempre han sido la regla suprema y las pautas a seguir; tampoco está importando para los que tenemos más de cuarenta y cinco años, haber tenido a padres ejemplares, modélicos en cuanto al comportamiento; el guineano se ha convencido de que coger lo ajeno, meter la mano en las arcas públicas en beneficio propio, mentir, extorsionar, apropiarse, torturar, violar, acostarse con las parejas ajenas y con los menores, etc, no es delito ni pecado; no es malo sino estupendo, positivo; es de listos y de gente ejemplar. Los que así actúan en nuestro país son los modelos sociales, son el ejemplo a seguir y son los que van dando lecciones éticas y morales a todo el mundo, y todo el mundo les ve y quiere imitarles y vivir como ellos. Lo que aborrecen, condenan y combaten los demás países como delitos en cambio, en Guinea Ecuatorial es visto como normal. Se ha sentado en el país un peligroso precedente: nadie debe vivir con su sueldo porque no colma sus aspiraciones de vivir a lo grande como sus modelos, la familia real de Akoakam; de ahí la práctica generalizada de apropiarse, defraudar como sea y donde sea para así satisfacer y colmar sus ambiciones.
Desde que está al mando del país la cleptómana e insaciable familia de los Obiang-Mangue-Limada, está controlándolo todo absolutamente y vive como los príncipes de Zamunda durante más de 42 años, la población le ha tomado como ejemplo y se ha vuelto igual de ambiciosa, avariciosa, insaciable y sobre todo arribista; todo el mundo quiere ser rico y vivir como Teodorín o como Gabriel Mbega Obiang Lima, Hasán u Obiang; vivir como Constancia o como sus hermanos Teo, Efa Mba o Tahata; como han sido ricos a base de robar, apropiarse y extorsionar; los guineanos creen que también tienen derecho a hacer lo mismo: robar, apropiarse, extorsionar…; y así va el país.
Esta frase de la noticia, dicen que salió de una conversación privada («Buscamos todos una oportunidad para robar aquí en Guinea»), salvo algunas excepciones, es verídica; describe exactamente la realidad que se vive hoy por hoy; parece que en ese país el que no corre, vuela. Todo el mundo tiene prisa por enriquecerse a cualquier precio; todos quieren entrar en la administración pública o en las instituciones del Estado no para contribuir con su sapiencia al desarrollo y mejora del país, sino para tener acceso a los recursos del Estado y robar todo lo que se puede e indisimuladamente construir mansiones y chalets en Malabo y Bata, comprarse cochazos, venir a Europa a comprar casas al contado, mandar a sus hijos a los internados privados y a sus mujeres a parir en Europa o en EEUU.
En Guinea Ecuatorial, en menos de dos años de trabajo, uno se hace multimillonario cuando el salario de ningún funcionario llega a 1000€ netos mensuales (600.000 francos cefas) exceptuando a los miembros del Gobierno, presidentes de los órganos estatales, diputados, senadores y los magistrados que tampoco cobran como para llevar el tren de vida que llevan: el Presidente cobra anualmente: 127.204€ (72.290.032,2 Fc), l Vicepresidente: 112.350€ (63.848.505 Fc), el Primer ministro y el Presidente de la Corte Suprema: 113.904€ (64.731.643,2 Fc); ningún otro miembro del Gobierno, senador o diputado llega a 69.000€ (40.000.000 Fc) anuales (Fuente: www.cesge.org). A esas cantidades, había que restar las deducciones pertinentes, si se lo aplican; el IRF, SS.SS, Impuesto revolucionario al Sindicato del crimen organizado, PDGE, etc; entonces, ¿cómo se explica que la gente lleve la vida que llevan en el país, salga a comprar inmuebles en el extranjero si no es porque roban?
Está claro que los dirigentes del país no son el ejemplo que la sociedad guineoecuatoriana necesita para tener conductas intachables, más bien la han viciado con su falta de escrúpulos, de principios y vergüenza. La consigna que dan cuando nombran a alguien a un cargo en Guinea es: ‘aprovecha el cargo todo lo que puedas y ayuda a los tuyos’; nada de que arregle, sanee eso o aquello. Sabiéndolo, muchísimos paisanos a penas terminan de estudiar, vuelven corriendo para «aprovechar» y a vivir que son dos días. Cuando se les pregunta porqué obran así, te contestan que es lo que hay; todo el mundo lo hace y por qué yo no.
Así que, todos esos que matan, ridiculizan, persiguen y acallan a todos los que criticamos y afeamos todas esas conductas perniciosas, inmorales y depravadas, no es porque quieren y aman mucho a Guinea ni mucho menos; están defendiendo y protegiendo la gallina de los huevos de oro que es el régimen de Obiang que les ampara, tolera y consiente esas prácticas; quieren preservarla per secula seculorum; saben que si cae el régimen, cuando caiga este régimen, todos caerán; se les exigirá todo lo que han robado y sus responsabilidades en este desmantelamiento del país. Esta es la cuestión.
No logramos entender la actitud de esos guineanos que creen que su país es una ‘oportunidad para robar, hacerse rico y amasar la fortuna’ a la mayor brevedad y vivir a lo grande, disfrutar con lo robado en el extranjero, sin importarles lo mal que va el país, cómo vive la mayoría de la población y cómo está todo; si ellos que son los nacidos de este país no lo respetan, no lo cuidan y no trabajan para que todos los nacidos en él puedan disfrutar y beneficiar de los recursos naturales por igual y de forma sostenible, si no trabajan por la justicia, la igualdad y las libertades; ¿quiénes lo van a hacer? Ya sabemos que los miembros de la familia real de Akoakam están de paso, les ha tocado la lotería y lo están explotando todo para luego ir a vivir fuera con lo robado; ahí le vemos al Tontorín comprando mansiones en Francia, Estados Unidos, Sudáfrica; flotas de coches en Suiza, Francia…, su hermanastro Gabriel Mbega tampoco se queda atrás; contenedores de dinero para el país de su madre; otros miembros utilizando a los blancos para ayudarles a sacar del país todo el dinero que pueden con el fin de escaparse llegado el momento, si les dará tiempo para ello. Frente a eso, había que luchar; debemos y tenemos que derramar hasta la última gota de nuestra sangre para evitar que se lo lleven todo para que si no nosotros, al menos nuestros hijos, los hijos de nuestros hijos y los hijos de los hijos de nuestros puedan encontrar un país digno de vivir; ¿quiénes se suman a esta lucha o más bien queréis poneros a la cola de los saqueadores esperando vuestro turno? Menudos guineanos.
Así lo pienso y así lo digo; ¿qué os parece?
Amigo, dices todo eso porque tú turno no ha llegado. Dale poder a un hombre y entonces sabrás de lo que es capaz. todos les juzgamos, no es porque obren mal (que claro no obran bien); sino muchos lo hacemos por envidia, ya que en el fondo nos hubiera gustado que fuésemos nosotros los Teodorin, Mbega Obiang Lima, los Hasan y Pastor Obiang, los dueños de Candy vista, los Obiang Martinez, los Mesu,Densa…ect… pero no ha Sido asi. Lamentablemente muchos somos de la familias más pobres.
Le habla el hijo de un campesino.
Muchas gracias y guarda esa música para otro bailarín.