Por Fernando ABAGA EDJANG, Un Simple Ciudadano de a Pie

El día 9 de julio de 2022, se declaró la independencia de la Isla de Annobón.  Esta declaración de independencia se leyó en una reunión “solemne” que tuvo lugar en un local de Madrid (España).

Cuando hace algunos años se publicó una encuesta que situaba a Guinea Ecuatorial en la última posición en el “ranking” mundial por el “Coeficiente Intelectual”, muchos protestaron. Y con razón.  Nadie quiere que se le atribuya un “Coeficiente Intelectual” inferior al de un asno. Pero, observando muy de cerca el comportamiento de los guineanos en general, se presentan serias dudas sobre su inteligencia.  Cualquier observador imparcial que siga el congreso del PDGE, su campaña electoral o cualquier acto organizado por el “Gran Movimiento de Masas” llegaría a la misma conclusión.  En la misma categoría se sitúan los promotores y seguidores del paradigma que explica la problemática de Guinea Ecuatorial como un conflicto entre “Tribus Viciosas” y “Tribus Virtuosas”.  Y no es que seamos los menos inteligentes del mundo. Lo que pasa es que utilizamos muy poco la inteligencia en nuestras decisiones y en nuestras actuaciones, sobre todo en los asuntos nacionales.  Nos dejamos llevar fácilmente por las emociones, especialmente cuando brotan asuntos étnicos, que son asuntos de Estado muy sensibles.

La historia de Guinea Ecuatorial es la historia de un estrepitoso fracaso voluntario.  Se pudo haber hecho mucho mejor las cosas.  Pero, se decidió hacerlas mal.  Lo mismo se puede decir de la abrumadora mayoría de los países africanos.  Joseph de Maistre sentenció que “cada país tiene el gobierno que se merece”. Este abogado, escritor, filósofo y diplomático francés abogó por la jerarquía social y la monarquía en el periodo que siguió a la Revolución Francesa. A la hora de tomar decisiones colectivas, Guinea Ecuatorial no da muestras de inteligencia. La irracionalidad predomina. El desacierto es endémico.  Los franceses inventaron la guillotina y la utilizaron profusamente.

La lejanía de Annobón del resto del país, unida a la falta de un medio de transporte regular se traduce en el aislamiento de la isla y, peor aún, su falta de visibilidad, tanto a nivel nacional como internacional.  Estas desventajas permitieron y siguen permitiendo a los descerebrados desalmados del poder a cometer barbaridades con total impunidad.  El régimen utiliza la falta de un medio de transporte regular como un instrumento de castigo colectivo: el abandono de la población isleña a su suerte por un gobierno irresponsable. Creo recordar que, en los años 70s, una epidemia de colera azotó a la isla con una dureza particular, diezmando a la población, y el resto de Guinea Ecuatorial, el gobierno incluido, se enteró más de un año después y a través de Gabón. También se ha hablado del deposito de residuos tóxicos ahí. Prácticamente, el régimen ha convertido a la isla de Annobón en un “Gulag” soviético.  Annobón sufre.  Guinea Ecuatorial sufre.  África sufre. 

Con una estructura geográfica que coincide con la distribución étnica del país, para las etnias numéricamente minoritarias, la solución al fracaso voluntario de Guinea Ecuatorial es simple: “Muerto el perro, se acabó la rabia”.  Hay que alejarse de los Fang, la “Tribu Viciosa” y la mejor manera de hacerlo, es la independencia de sus territorios de origen.  Y declaran independencias sin perder el tiempo en conceptos mundanos como estudio, análisis, evaluación, examen, en definitiva, la racionalidad.  Desafortunadamente, las soluciones propuestas, con cierto matiz demagógico, no suelen ser practicas ni factibles, ya no digamos si podrían aportar beneficios tangibles a la población que dicen defender.   Tal es el reciente caso de la “Independencia” de Annobón.  Primero fueron los Bubis, con el MAIB, seguidos de los Ndowes, con el “Etomba a Ndowe”.  Y seguimos esperando la materialización de esas declaradas independencias.  Basil Davidson fue un periodista e historiador británico que escribió unos 30 libros sobre África.  “The Black Man’s Burden” es uno de ellos.  Y el “Black Man’s Burden” es el Estado poscolonial africano con sus múltiples desafíos inherentes, entre ellos la difícil coexistencia y convivencia interétnica.  La etnia es una variable política que utilizan las dictaduras africanas para obtener legitimidad y consolidar su poder. Y es que, si bien el Estado europeo es el resultado de una larga dinámica interna bañada de sangre, el Estado poscolonial africano es una imposición desde fuera que también bañada de sangre.  Es una camisa de fuerza de la que el africano no ha sabido librarse ni acomodarse a ella.  Algunos hablan de un “Africanismo” sin contenido como salida.  Llevan décadas hablando. Y siguen hablando…

Se me tildará de “Tribalista” con la publicación de este artículo, tal como se hizo con la publicación del “Bataman, Go Home”.  Benditos sean los críticos y bienvenidas sean sus críticas, con tal de que sean unas críticas “Inteligentes”.  No estoy para peleas callejeras.  Pero, la verdad es que este artículo, al igual que el “Bataman”, tiene más que ver con mi cabeza que con mi etnia.  Lo escribiría si fuese annobonés.  Algunos innombrables “Batamanes” se han apresurado a expresar palabras de apoyo a la iniciativa independentista annobonesa.  ¿Son sinceras esas manifestaciones de apoyo? ¿Es solidaridad o es hacer la pelota?  La injusticia, el “Trade Mark” del régimen político de Guinea Ecuatorial desde la independencia, es condenable.  Del mismo modo, ciertas formas de reaccionar a dicha injusticia también pueden ser condenables.  La injusticia no ofrece una “Carte Blanche” en la respuesta.  Es el grave error que cometen los de “Ambazonia”, que han emprendido una lucha armada contra el régimen de Paul Biya en Camerún, para terminar cometiendo horrendos crímenes al igual que el “Ejército de Pancho Villa” de mi hermano de” Tribu”, Biya biNvondo.

Una delegación Anunaki visita laTIERRA

Esta importante delegación procede del planeta Nibiru.  Ha sido enviada por el patriarca Anu y está compuesta por sus hijos Enki y Enlil.  No es la primera vez que estos personajes visitan la tierra.  Ya lo hicieron hace neones.  Fue en aquella ocasión que, mediante manipulación genética de los homínidos existentes, crearon al ser humano a su imagen y semejanza.  Los Darwinistas, en su “Teoría de la Evolución”, víctimas de su propia racionalidad, no pueden encontrar una explicación racional al supuesto salto en la evolución humana, bautizándolo con el nombre de “Eslabón Perdido”.  Esta delegación visita la tierra, esta vez, para evaluar el estado y el avance en la evolución de su creación: el ser humano.  Y llegan en un momento muy caótico, de mucha confusión y preocupación:  el mundo está dominado por la idiotez, dirigido por líderes ineptos, con la abdicación de importantes responsabilidades tradicionales del Estado moderno, tales como la salud pública, a favor de instituciones maléficas como el “Foro Económico Mundial”, con el abominable nazi Klaus Schwab a la cabeza, así como individuos como Bill Gates, Elon Musk y otros.  También encuentran una guerra sin sentido entre Rusia y Ucrania, dos países que están obligados por la geografía, la cultura y la historia, a vivir juntos. Del mismo modo, encuentran a los oriundos de Annobón proclamando la independencia de su querida isla.  Y esto despierta su curiosidad, por lo que se ponen a hacer averiguaciones.

¿De qué se trata?

Los Anunaki poseen una inteligencia superior.  Al crear al ser humano a su imagen y semejanza, también lo dotaron de inteligencia superior igual a ellos.  Pero, Enki no estuvo de acuerdo, y no cesa en su esfuerzo por frenar la inteligencia del ser humano con el propósito de limitar su desarrollo:  posee una inteligencia superior a los otros animales, pero, es capaz de una idiotez sin parangón.  Por eso, la primera pregunta que se plantea la honorable delegación Nibiriana es: “¿a qué se debe esta merienda de negros?” Porque de esto se trata.   Y lo primero que descubren es que Annobón es una isla situada en el Océano Atlántico lejos de todos y de todo.  No acaban de entender la estructura geográfica de Guinea Ecuatorial.  El reparto de África no fue una obra inteligente, observan.  Predominó la avaricia viciosa europea.  Por lo que siguen indagando para saber un poco más, empezando con el tamaño de esa isla y encuentran lo siguiente:

  • Superficie: Annobón tiene una superficie de 17 km2, o sea el 0.06% de la superficie de Guinea Ecuatorial.  Para que este dato tenga más sentido, Enki y Enlil sacaron la raíz cuadrada, obteniendo la cifra de unos 4 metros por lado, lo que arroja un perímetro de unos 17 metros de longitud.  Notaron que esta distancia se puede recorrer en un solo día.  Para darle perspectiva al asunto, estimaron que el plusmarquista Keniano Eliud Kipchoge, que hace poco hizo trizas el “record” mundial de Maratón, puede hacerlo en menos de una hora.    

  • Población:  Se estima que la población de Annobonés sería de unos 5.000 habitantes, lo que constituye el 0,001% de la población de Guinea Ecuatorial. Hay mucha confusión sobre la población de Guinea Ecuatorial.  Por eso, los Anunaki han preferido tomar la cifra que aparece en el “CIA Factbook”, de 1.679.172 habitantes.  Del mismo modo, no está claro si los 5.000 habitantes se refieren exclusivamente a la población annobonesa residente en Annobonés o de la población annobonesa en su totalidad, lo que incluiría a los annoboneses residentes en Bioko y en la Región Continental y los residentes en la diáspora.  Es incluso posible que esta cifra incluya a los Fang residentes ahí, mayoritariamente militares.   Dividiendo los 5.000 habitantes de Annobón por los 17 km2 de superficie obtienen una densidad demográfica de casi 300 habitantes por km2, muy por encima de los 53 habitantes por km2, que es la densidad de Guinea Ecuatorial.  Hacen una anotación: “Este dato es importante”.

  • Economía: Lamentablemente, los datos existentes no ofrecen el PIB/PNB por regiones.  Por lo tanto, se desconoce el tamaño de la economía de Annobón, ni lo que se produce ahí, a parte de las actividades de subsistencia, como la pesca artesanal y la agricultura. Se desconoce la contribución de Annobón a la economía nacional.  No obstante, se puede inferir a partir de la representación de annobonés en términos de población y superficie.  Y tomando el punto medio entre el 0,05% de la superficie y el 0,001 % de la población, los Anunaki estiman que la economía de annobonés podría representar el 0,03% de la economía nacional.

Boquiabiertos, los Anunaki observan que las dimensiones presentadas arriba indican que la separación de Annobón se sentiría bien poco en el resto de Guinea Ecuatorial.  Es un cubo de agua en el océano.  Por lo que la reacción más racional seria de un cariñoso “Adiós, Expaisas”. Pero, la cosa es mucho más compleja.  En todo caso, de independizarse, “La Republica Utópica de Annobón” (RUA) no sería un microestado, sino lo siguiente, una entidad única en el continente africano.  Pero, no sería el único en su iniciativa secesionista.  Están los casos recientes de Eritrea y Sudán del Sur. Y “Ambazonia” todavía está luchando, sin lograr gran cosa por su división entre varios grupos armados y los frecuentes enfrentamientos entre ellos mismos.  Los Anunaki lamentan la incapacidad de los seres humanos de vivir juntos y en paz, olvidando que los frecuentes conflictos entre los humanos no son más que una extensión de los permanentes conflictos entre Enki y Enlil.  Y es que son de diferentes madres:  Namma es la madre de Enki y Ki es la madre de Enlil.  Ki cometió una abominación: se casó con su hijo Enlil, de cuya unión se crearon los animales y las plantas.

 Llegados a este punto, los Anunaki deciden hacer un ejercicio de abstracción recurriendo a su inteligencia superior.  Percatan que, independientemente de su tamaño, las obligaciones de un Estado son las mismas.  Incluyen temas como: defensa, educación, sanidad, obras públicas, medio ambiente, etc.  Por lo tanto, habría que crear ministerios para ocuparse de cada una de estas responsabilidades y una administración para ocuparse de la burocracia. Habría un presidente. Obviamente, también habría una moneda nacional y, por lo tanto, un banco central.  Y todo ello, en una superficie de escasamente 17 km2 habitada por solo 5.000 habitantes.  Enki celebra la estupidez humana.  Enlil reprocha a Enki por su incesante esfuerzo por estrangular la inteligencia humana, con resultados catastróficos en la tierra.  Enki recuerda a Enlil su intento por acabar con la humanidad mediante el diluvio universal, las epidemias y otros métodos de destrucción masiva, solo porque los humanos hacen demasiado ruido y no le dejan dormir. Es la naturaleza de la relación entre estos dos hermanos de diferentes madres.  Pero, recuerdan que tienen una misión que cumplir.

Los Anunaki saben perfectamente que el tamaño de un país tiene mucho que ver con sus perspectivas de desarrollo.  Ellos establecieron las reglas del juego. No quiere eso decir que los pequeños países no pueden desarrollarse.  Pueden.  Hay muchos.  Pasa que los desafíos son mucho más importantes en comparación con los países grandes.  Y eso tiene mucho que ver con los costes del desarrollo por habitante.  Aquí entra el concepto de “Economías de Escala/Deseconomías de Escala”.

Los costes medios (por ejemplo, por habitante) varían con el tamaño de un país.  Es decir, ordenando los países por tamaño, dígase por superficie o población o PNB/PIB, resulta una curva convexa, es decir boca arriba.  Esto significa que los costes medios bajan (Economías de Escala), alcanzan un mínimo, para empezar a subir (Deseconomías de Escala).  Si bien no existe el concepto de tamaño óptimo para un Estado, este mínimo podría ser este óptimo.  A la derecha y a la izquierda de este mínimo, se presentan las deseconomías de escala, es decir los costes medios empiezan a subir.

Para ilustrar esta realidad a los secesionistas, Enki y Enlil tomaron los ejemplos de dos países africanos a modo de comparación: Botsuana y Nigeria.  Botsuana tiene una población de aproximadamente dos millones de habitantes y una superficie de unos 581.780 km2.  Pasa que la población se concentra en solo un 15% del territorio nacional porque el 85% lo ocupa el desierto de Kalahari.  Por eso, el 79% de la población es urbana y solo un 29% es rural.  Sin embargo, Botsuana cuenta con una excelente red de carreteras. Se podría pensar que esta impresionante red de carreteras se había construido en el marco de una estrategia de desarrollo conocida como “Los Polos del Desarrollo”.  Pero, no.  Sirve para conectar a todo el país para consolidar la cohesión y la integración nacional. 

En esta red de carreteras está el eje Gaborone – Maún, de unos 900 km.  Esta excelente carretera pasa por “Serowe” (el pueblo de los Khama), que tiene unos 40,000 habitantes o por Francistown (la segunda ciudad más importante del país, después de Gaborone, la capital), que tiene una población de unos 100,000 habitantes para llegar a Maún, con una población de unos 50,000 habitantes.  O sea una carretera de 900 km para servir a menos de 200,000 habitantes (excluyendo Gaborone).  Dividiendo lo que costó construir dicha carretera (que los Anunaki no pudieron obtener, pues, tenían mucha prisa) por el número de habitantes, el resultado tiene que ser astronómico, para no decir espantoso (Deseconomías de Escala). 

En el caso de Nigeria, los Anunaki tomaron el eje Lagos – Kaduna, también de unos 900 km.  Esta carretera pasa por Ibadan (casi 4 millones de habitantes), Ilorin (1 millón de habitantes), Kaduna (poco más de 1 millón de habitantes).  Se trata, pues, de una carretera que sirve a más de 6 millones de habitantes (excluyendo Lagos).    Si se divide el coste de la construcción de esa carretera por 6 millones de habitantes, la cifra es obviamente muy inferior a la de Botsuana (Economías de Escala). 

Armados de esa información, la delegación Anunaki retomó el caso de la RUA para ilustrar los estranguladores costes de construcción de las infraestructuras por habitante, es decir las importantes deseconomías de escala.  Construyendo, por ejemplo, una carretera de circunvalación podría ser muy costoso por habitante.  El problema aquí es que los Estados tienen muchas necesidades. Ciertamente, la RUA no sería una excepción. Tendría un montón. Con unos recursos muy limitados, hay que establecer prioridades, puesto que los recursos destinados a una actividad ya no estarían disponibles para otras necesidades.  Esto es lo que los terráqueos que se hacen llamar economistas denominan “Costes de Oportunidad”.  ¿Valdría la pena hacer este sacrificio?  ¿Valdría la pena construir carreteras en Annobón? ¿Existe un país sin carreteras? El análisis presentado arriba también significa que, cuando se produzca un cambio de régimen político en Guinea Ecuatorial y el nuevo gobierno decidiera acometer obras de infraestructura en Annobón, por ejemplo, la construcción de un puerto, lo haría a unos costes muy elevados por habitante.  Es inevitable.  Tendría que hacerlo siguiendo criterios políticos, al igual que en Botsuana.  También tendría que hacerlo a favor de la justicia social, que es una obligación de todo Estado.  Pues, la contribución de Annobón a la economía nacional es ínfima, casi inexistente, llegando a ser incluso una carga al fisco guineano.  En el mundo empresarial, cuando una planta (unidad de producción) no hace más que absorber recursos sin contribuir nada, cuando una planta no hace más que generar déficit, se cierra.  Pero, Guinea Ecuatorial no es una empresa sino un Estado, regido por criterios diferentes a los empresariales.  Este dato también es importante, otra anotación que hacen los Anunaki.

Independientemente del tamaño, un Estado también tiene que tener un gobierno, una estructura gubernamental.  El coste asociado es un coste fijo y tiene un mínimo por debajo del cual no se puede hablar de Estado. Y este coste fijo también sería muy elevado por habitante.  ¿Cuál podría ser la configuración de este gobierno?, se preguntan los Anunaki, que continán con sus pesquisas.  Al no disponer de datos puesto que RUA todavía es una utopía, recurren a los países vecinos: Camerún y Gabón. Y descubren que:

  • Camerún tiene unos 510.000 funcionarios, lo que representa el 2% de una población de 27 millones

  • Gabón, con una población de 1,5 millones de habitantes, tiene unos 70.000 funcionarios, que representa el 5% de la población. 

Los Anunaki toman el punto medio porcentual para estimar lo que podría ser el número de funcionarios de la RUA.  El cálculo arroja un porcentaje de 3.5% de la población, lo que equivale a 175 funcionarios. Obviamente, esta cifra es insuficiente teniendo en cuenta que incluiría a maestros, personal médico, militares, policías, etc. Si se crearan 10 ministerios, cada uno tendría 17 funcionarios. Los Anunaki están preocupados y cuestionan la inteligencia de los proponentes de la “Independencia”. Y siguen cavilando y calculando. Y echan mano de la pirámide de población de Guinea Ecuatorial como punto de referencia, y observan que, al igual que los otros países africanos, la pirámide tiene una base muy ancha, lo que significa que la población juvenil es enorme. Al excluir a la población juvenil, se quedan con aproximadamente un 35% de la población, lo que equivale a 1.750 personas.  Pero, excluyendo también a los jubilados (los que tienen más de 65 años), que podrían representar un 10% de la población, lo que reduce el porcentaje a un 25%, o sea 1.250 habitantes que podría considerarse población activa.  Si se establecieran 10 ministerios, resulta que cada ministerio tendría 125 funcionarios.  Los Anunaki sonríen.  Hay ministerios en muchos países africanos incluso con menos de 100 funcionarios. Pero, pronto se dan cuenta de un problema muy grave y dejan de sonreír: no queda nadie para todo lo demás, como la agricultura y la pesca, la carpintería, y todas las demás actividades de un Estado moderno.  La escasa población solo da abasto para funcionarios y estudiantes.  No existen precedentes en la historia de la humanidad.  Hace falta calibrar las cosas, pero, las opciones son escasas.

Un desastre ecológico en ciernes

Los Anunaki retoman la densidad demográfica de Annobón, de unos 300 habitantes por km2.  En caso de independencia, la población podría doblarse o triplicarse con facilidad, lo que desataría un crecimiento exponencial de la densidad.  La tasa de crecimiento de la población en Annobón es de 5%.  Es posiblemente la más alta en África. ¿Puede la capacidad de carga de la isla soportar un aumento rápido de la población isleña?  Los Anunaki deciden estimar el tiempo en que la población de Annobón podría doblarse y utilizan la “Regla de 70” para calcular.  Simplemente, dividen 70 por la tasa de crecimiento y obtienen que la población de Annobón podría doblarse en solo 14 años, prácticamente en una generación.  Esto significa que la población de Annobón podría alcanzar los 10.000 habitantes para el año 2036 y la densidad alcanzaría los 600 habitantes por km2.  Los Anunaki están alarmados. 

Y para ilustrar su preocupación, Enki y Enlil toman el caso de la Isla de Anjouan en las Islas Comoras, que también aspira a la independencia en medio de una crisis ecológica.  Esa isla tiene una población de unos 300.000 habitantes, una superficie de 424 km2, lo que resulta en una densidad demográfica de 610 habitantes por km2.  Al ser una isla montañosa, gran parte de la población reside en la base, en la parte baja de la montaña, en la costa.  Es también ahí donde están las mejores tierras de cultivo, lo que plantea un conflicto en el uso de la tierra entre hábitat y agricultura.  La presión de la población en el medioambiente es muy fuerte, llegando a causar situaciones desastrosas como la desaparición de ríos.  En los años 50 había más de 60 ríos en la isla, ahora solo quedan unos siete.   Y eso, con la isla de “Grande Comores”, donde se ubica la capital del país, Moroni, sirviendo como válvula de escape a donde Anjouan exporta a su población excedentaria.  De hecho, se estima que un 50% de la población de Anjouan reside fuera de la isla.  Del mismo modo, una parte importante de la población de Annobón se encuentra fuera de Annobón, donde el resto de Guinea Ecuatorial sirve de válvula de escape.  Esta válvula de escape se cerraría en caso de independencia, pues, haría falta un pasaporte con el debido visado para entrar en Guinea Ecuatorial.  Y los annoboneses residentes en el resto de Guinea Ecuatorial tendrían que regresar a Annobón, su nuevo país.  Las presiones sobre el frágil ecosistema serian catastróficas. Es paradójico: Por una parte, Guinea Ecuatorial es la fuente de las desgracias de Annobón, y por otra, evita un desastre ecológico en la isla, al servir como una válvula de escape de su población excedentaria y es fuente de todo aquello que el medio ambiente isleño no puede ofrecer. Otro dato importante a tener en cuenta, anotan los Anunaki.

La capacidad de carga se define como la población máxima que puede sostener un sistema ecológico determinado con los recursos disponibles en un tiempo determinado. Se trata concretamente de la disponibilidad de alimentos, agua y espacio.   Thomas Malthus ya dijo lo que puede pasar cuando la población supera la capacidad de carga de un determinado entorno: la muerte. A Malthus se le critica por no haber previsto ni anticipado el avance tecnológico ni la globalización y el impacto de éstos en la capacidad de carga. En ciertos contextos africanos, como Etiopia, Kenia y otros, donde todavía predominan las actividades de subsistencia y las sequias en partes del país, Malthus sigue teniendo razón. Las hambrunas y las resultantes muertes siguen siendo una realidad en muchas partes de África.  Y esto podría incluir a la isla de Annobón, observan los Anunaki. En efecto, Enki y Enlil optan por calcular la capacidad de carga de la isla de Annobón utilizando la siguiente formula (el avispado lector se habrá dado cuenta de la obsesión de los Anunaki con el cálculo.  Lo calculan todo): 

K = r * N * (1-N) / CP

Donde,

K   = Capacidad de carga

R   = Tasa de crecimiento demográfico durante el periodo en cuestión

N   = Tamaño de la población

CP = Cambio en el tamaño de la población.

Se sabe que,

R   =    50% (se dobla la población en14 años)

N   =   10,000 habitantes

CP =   5,000 habitantes

Haciendo el cálculo correspondiente, los Anunaki obtienen que K = – 10.000 habitantes que, en su magnitud, es exactamente igual a la población que se alcanzaría en el año 2036.  Esto significa que K = N, lo que implica estabilidad.  Pero si, como consecuencia de la “independencia”, la población aumenta, tal como está previsto y supera la capacidad de carga (N ˃ K), llegaría la hecatombe: El sistema ecológico se vuelve demasiado inestable para la supervivencia de la población isleña con el agotamiento de los escasos naturales existentes.  No habría suficientes alimentos, agua y hábitat para la población. Podrían llegar las hambrunas, por ejemplo, amén de otros desastres. Enki se alegra, Enlil se entristece.

La geopolítica

Este es otro aspecto que examinan los Anunaki.  Observan que la isla de Annobón está situada a 670 km de Bioko, 565 de Bata y 180 de Santo Tome y Príncipe y 350 km de Gabón.  En el caso de su independencia, se tendría que delimitar sus fronteras marítimas con Guinea Ecuatorial, Santo Tome y Príncipe, Gabón, Camerún y Nigeria. ¿Cómo se negocia esto? ¿Entre quién y quién?  ¿Donde? Porque, negociaciones de este tipo solo se realizan entre Estados.  Y Annobón todavía no es un Estado.  Por otra parte, Guinea Ecuatorial no tendría incentivos para tales menesteres, que suelen llevar mucho tiempo, casi décadas.  Y no hay que olvidar que los Estados africanos declararon, en el seno de la Unión Africana, que las fronteras coloniales son inmodificables.  Y los que han conseguido la secesión lo han hecho mediante largas guerras.  Por lo tanto, si Annobón consiguiera la independencia, solo podría ser un Estado en el territorio de Guinea Ecuatorial, una formula parecida a Lesoto en Sudáfrica.  No existe otra posibilidad.  Un Estado sin posibilidad de existir, no tendría ni mar para pescar porque pertenece a Guinea Ecuatorial.  Los aviones con destino a Annobón no estarían autorizados a sobrevolar el espacio aéreo de Guinea Ecuatorial. Se trata de un Estado que nacería ya con un embargo en los hombros.  Dadas las diminutas dimensiones de la Isla de Annobón, lo único que tendría que hacer Guinea Ecuatorial es situar un guardacostas en las costas de Annobón, que seguirían perteneciendo a Guinea Ecuatorial. 

Los Anunaki observan otro factor muy importante y de máxima preocupación: la piratería. De todos es conocido que el Golfo de Guinea se ha convertido en una zona de mucha actividad pirata.  La RUA, sin ejército, sería un bocado muy atractivo para los piratas y no tardarían en invadirlo e incluso ocuparlo.  Nada ni nadie se lo impediría. Los Anunaki recuerdan muy bien el caso de Bob Denar, un mercenario francés, en las islas Comoras.  Protagonizó nada más y nada menos que cuatro golpes de Estado en ese país isleño, llegando a dirigirlo mediante presidentes marionetas.  Se estableció ahí, llegando incluso a adquirir la nacionalidad.  Se hizo dueño del país.  Los Anunaki traen a colación el dicho: “La experiencia es la madre de la ciencia”, resaltando que “experiencia” aquí no se refiere exclusivamente a la experiencia propia.  La experiencia de los demás también es muy útil como fuente de lecciones. 

Visto lo visto, la delegación Anunaki no acaba de salir de su asombro y Enlil no para de recriminar a Enki por la estupidez de la humanidad.  Y le recuerda el famoso caso del Reverendo Jim Jones, del “Peoples Temple of the Disciples of Christ”, el protagonista de la famosa “Masacre de Jonestown”.  Fue el suicidio colectivo de más de 909 personas, fieles del “Peoples Temple”.  El Reverendo, durante una homilía, les indujo a beber el veneno. Los Anunaki notan lo insólito de este desastre, que ocurrió en Guyana en noviembre de 1978.  Al mismo tiempo, lamentan la facilidad con la que se puede manipular a grupos humanos mediante ideologías vacías esgrimidas por líderes oportunistas y aventureros.  Las masas no piensan.  Las masas son vulnerables.  Como cabras mansas, se dejan conducir ciegamente al precipicio.  Y el caso del “Peoples Temple” no es el único. Hay muchos.

Epilogo: Los anunaki regresan a NIBIRU

Al concluir su visita a la tierra, la delegación Anunaki mantiene una reunión para intercambiar impresiones.  Están muy pensativos si bien con un estado de ánimo muy diferente.  Enki no puede ocultar su alegría al observar que la semilla plantada con la limitación de la inteligencia humana está dando frutos. Por su parte, Enlil no puede ocultar su tristeza al observar que el ser humano no es nada diferente al burro: no aprende de sus errores.  Pero, ambos acuerdan convocar una importante asamblea nada más regresar a Nibiru.  El problema es que este tipo de asambleas las suele presidir su padre: Anu. Pero, resulta que el impulsivo Enki cometió un parricidio: asesinó a su padre.  Y así, están dejando a Annobón, con sus habitantes, en la incertidumbre, en manos de hombres y mujeres sumidos en el odio étnico. Enlil, ensimismado, busca argumentos para convencer a su hermano Enki que flexibilice su postura y conceda un poco más de inteligencia a la humanidad.  Enki lo aceptó, pero con una condición:  Que Enlil cese en su cometido de acabar con la humanidad simplemente porque hace mucho ruido y no le deja dormir.  Acuerdan poner este asunto en manos de sus madres: Namma y Ki, respectivamente, dos damas muy poderosas en Nibiru.  La independencia de Annobón es una mala idea, una idea muy estúpida.  Hay que abandonarla inmediatamente.  El régimen dictatorial no es eterno, sentencian los sombríos Anunaki.  Tarde o temprano, dejará de llover y saldrá el sol. Paciencia.

[Nota Bene:  se agradece a Zecaria Sichin y otros, por su esfuerzo inhumano de traducir las miles de tablillas de arcilla de Sumeria|

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3 comentarios en «“Annobón se va”, pero… ¿A dónde?»
  1. La historia es una cosa, la realidad es palpable y no se pude refutar.
    Los comportamientos salvajes mas escalofriantes de guinea y la estupidez de los gobernantes es tal que tenemos que aceptar las decisiones de los pueblos que han optado por la autodeterminación.
    Real o ficticia, el tiempo lo dirá.

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