Por José Eugenio Nsue

Según la ONU (Organización de las Naciones Unidas), la educación es un derecho de todas las mujeres y hombres, ya que nos proporciona las capacidades y conocimientos críticos necesarios para convertirnos en ciudadanos empoderados, capaces de adaptarse al cambio y contribuir a la sociedad. La educación además está protegida en la Declaración Universal de Derechos Humanos, y reconocida como uno de los cinco derechos culturales básicos” (3w.serpadres.es).

No hace falta ser cuerdo para darse cuenta que otra de las calamidades que padece y adolece nuestro país es la falta de la educación, entendida no solo como formación destinada a desarrollar la capacidad intelectual, moral y afectiva de las personas de acuerdo con la cultura y las normas de convivencia de la sociedad a la que pertenecen, también como el conjunto de consejos, enseñanzas, costumbres y hábitos que se adquieren en el seno de la familia.

Parece como si los dos parientes que han gobernado Guinea Ecuatorial desde que accedió a la independencia se pusieran de acuerdo para, por un lado lavarles el cerebro a todos los guineanos para que se olviden de un plumazo todo el bagaje cultural, ético y moral que los ancestros y los misioneros nos habían inculcado; por otro lado, hacer todo lo imposible para que ningún guineoecuatoriano pueda vivir y practicar de acuerdo a lo que ha aprendido, estudiado; tiene que hacer todo lo posible y lo imposible por parecer o hacerse el tonto en el desempeño de su profesión si trabaja, o en su hogar para que los miembros de la familia demoníaca real de Akoakam parezcan los más cultos, sabelotodo y sabios, y sean los que tengan que ir impartiendo sus sabias orientaciones a todos sus súbditos. Guinea Ecuatorial es el único país del mundo en el que sus cabezas pensantes, sus hijos e hijas nacidos ahí, salidos fuera para estudiar hasta en las mejores universidades y escuelas profesionales del mundo obteniendo títulos universitarios como los demás estudiantes de los demás países; una vez vueltos al país, resultan ser inútiles, inservibles simplemente porque sus gobernantes no quieren contar con ellos, los marginan y los ningunean. Ahí están los resultados.

En nuestros tiempos de estudiantes en los I.N.E.M. Rey Malabo y Carlos Lwanga de Bata en la década de los 80, ya decían que Guinea Ecuatorial era si no el primer país, uno de los primeros países de África con mayor número de ‘intelectuales’ por el número de sus habitantes, y desde entonces hasta hoy nada absolutamente funciona ahí; no destacamos en nada, en ninguna de las materias ni en ninguno de los sectores para el desarrollo humano, ni en letras, ni en tecnología, ni en medicina, ni en economía, ni en agricultura hasta el tomate se importa, ni en educación; no fabricamos nada, no exportamos nada además del petróleo y la madera que sacan empresas extranjeras todas; no hemos inventado nada, además de las prácticas corruptelas, técnicas para secuestrar a los disidentes en el extranjero y fórmulas para torturar; en esa materia no nos gana ningún país.

Al rey Obiang y su camarilla, al igual que su tío Macías Nguema al que defenestró bruscamente por medio de un golpe de Estado, les da urticaria todo lo que suena al saber, a la intelectualidad, a los estudios; han hecho que el país vaya a la deriva a un declive irremediable y a la ruina total antes de contar con los ilustres guineoecuatorianos preparados y cualificados porque haberlos, hay los; basta con pasear por todo el mundo desde los Estados Unidos hasta Japón pasando por Europa para ver a guineanos trabajando en todos los sectores, enseñando en las universidades, ejerciendo de médicos en los hospitales universitarios o como abogados prestigiosos, ingenieros, periodistas y economistas…

El régimen dictatorial del rey Obiang Nguema I ha hecho siempre apología a la ignorancia como sistema y se ha rodeado de ignorantes e incompetentes, verdaderos analfabetos funcionales a los que ha confiado y tenido como sus más estrechos colaboradores y consejeros de su máxima confianza relegando como actores secundarios a los pocos, poquísimos cualificados que se le acercan; han ninguneado a la enseñanza y a la formación hasta tal punto que prefieren tener el país lleno de cárceles y cuarteles militares antes que las escuelas. En los más de cuarenta y un años que llevan en el poder, no han sido capaces de construir institutos en las cabeceras distritales, ni siquiera remodelar los obsoletos preexistentes; distritos como Sevilla de Niefang, Micomiseng, Luba, Baney, Pagalú o la misma Bata, para no nombrar todos los distritos, además de los centros escolares públicos (colegios e institutos) que dejaron los colonos españoles y Macías, no han vuelto a ver nada más pero sí bustos de él y de su padre, Nguema Eneme como si ellos hubieran hecho alguna hazaña en pro de esos distritos. Obiang nfravalora tanto la educación y la enseñanza que basta con ver a los que ha ido nombrando ministros de educación a lo largo de su eterno mandato, los Luquito, Isidoro Eyi Mosuy, Clemente Engonga Nguema…, auténticos analfabetos que de educación saben lo que yo sé de armas, toda una declaración de intenciones que demuestra la nula voluntad que tiene para que los hijos y las hijas de los guineoecuatorianos puedan tener las capacidades y conocimientos críticos necesarios para que se conviertan en ciudadanos empoderados y contribuir al desarrollo de la sociedad como dice la ONU; los profesores y maestros son los que peor cobran, hasta un hoplita (soldado) cobra más que un profesor licenciado y tiene vivienda.

Se sabía que la política era el arte de saber mentir, pero como el rey Obiang y el Dr. Sánchez en el arte de mentir como bellacos, no se había visto nada igual en el mundo mundial. Su rimbombante expresión o frase de: “más vale un pueblo culto que rico“, está tan vacía que ni siquiera él mismo la practica con su familia; ahí tiene a todos sus más de 150 hijos (Abaga Edu dixit), a quien más tolete, pero en cambio todos están forrados de millones robados del Estado; ¿por qué no los ha educado y formado primero?

Como dijo uno de los fundadores de los Estados Unidos, Benjamin Franklin: ‘dime y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame y lo aprendo’. Lo que debemos y tenemos que hacer todos los padres y madres guineanos es procurar que nuestros hijos aprendan, estudien, se formen todo lo que puedan porque el conocimiento es poder; el que sabe es muy difícil que le manipulen o que le sometan, y esa es la razón por la cual el régimen de Obiang reprime la enseñanza; quieren tener una sociedad aborregada para amansarla y tratarla como a borregos, y lo están consiguiendo, pero se les acaba el chollo; no hay imperio que dure 100 años. El futuro es nuestro, es de nuestros hijos. Guinea Ecuatorial saldrá adelante con los jóvenes formados y preparados, no con los gansters ni con cleptómanos.

Así lo pienso y así lo digo; ¿qué os parece?

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Un comentario en «La falta de educación, una pandemia más en Guinea Ecuatorial»
  1. Me quedo con esto amigo: Lo que debemos y tenemos que hacer todos los padres y madres guineanos es procurar que nuestros hijos aprendan, estudien, se formen todo lo que puedan porque el conocimiento es poder; el que sabe es muy difícil que le manipulen o que le sometan…El futuro es nuestro, es de nuestros hijos. Guinea Ecuatorial saldrá adelante con los jóvenes formados y preparados, no con los gansters ni con cleptómanos. GRACIAS

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