Por Crispin Mba

No creo que haya guineano que no conozca el abigarrado manojo de razones que desalientan a muchos paisanos que optan por no regresar a su país a trabajar, ayudar o pretender cambios y a poner su granito de arena en la construcción y desarrollo de nuestra nación. A nadie se le escapa el hastío, el hartazgo, la extenuación que muchos guineanos ya están de su país, un pueblo, una sociedad que ha sido desplumado paso a paso por sus responsables civiles y religiosos,tampoco que las circunstancias socioeconómicas son ideales para dejarse engatusar por un entusiasmo para ir a Guinea Ecuatorial a asumir el cambio.

Todo esto lo sé yo y lo sabes tú, y más cosas que escapan de nuestra zona perimetral de conocimiento. Pero, a buen seguro, también conoces tú, guineano de cualquier casta, que cualquier descuido que suponga dejar a Guinea Ecuatorial en manos de nadie o de aquellos guineanos que no saben o no pueden asegurarle al país un criterio de progreso sensato o un futuro mejor es una imprudencia temería que nos va a costar muy caro a todos.

Los guineanos que quieren aportar lo mejor de si a Guinea Ecuatorial, menos visibles que los otros, los que defienden la democracia, un Estado guiado por la sensatez, la ley y el derecho, frente a la asfixia y el agobio tiránico, deben ser consecuentes de lo que está en juego. No está en juego la posibilidad de echar en el poder a los que hoy gobiernan. Lo que nos jugamos todos es la supervivencia. NADA MÁS.

La evasión tuya de responsabilidad, la mía y la del vecino, o lo que es lo mismo, el dejar que crezca o tome firmeza y raigambre la necedad de los que destruyen este país, supone que todos los que somos como individuales y colectivos seremos, en poco tiempo pulverizados. Y se repetirá con el añadido argumento de que, el fulano que no desea doctores en Ciencias Políticas ni en Derecho es el problema que tiene Guinea, aunque no lo sea en realidad. Por eso, el éxito que hay que obtener para deshacerse de personas con una masa imaginativa bajo mínimos es evitar que esa gruesa de pandilla de malamadre tengan popularidad en nuestro país. No hablo de la violencia que puedan ejercer, ya que Guinea Ecuatorial está dibujada para favorecer que ejerzan ellos la violencia. De eso no se puede nadie competir.

Pero tú guineano y guineana con sentido de responsabilidad histórica, puede estar cansado, desanimado, deprimido, irritado con tus lideres civiles y religioso, y aburrido con la eterna matraca de la arquitectura despótica, puede incluso que los que mandan con metralleta en mano nos infunden temor. Pero créame, la única manera de frenar esa monserga ruinosa e impedir que vayan a más, es ser visible estar allí y hacer algo por tu país y si ya lo estas haciendo, pues a seguir aportando tu creatividad, trabajo, honradez, tu capacidad de generar huella histórica y dejar el nombre en los anales de la historial de Guinea Ecuatorial.

Sitúate en la opción de vida que te pide el cuerpo, a la que más te guste, para no darle a esta gentuza la satisfacción de aparentar que son más y tienen más criterio que nosotros. Llamo gentuza a todo aquel que desea mal a Guinea y a los guineanos venga de donde venga. Ni son más, ni tienen suficientes agallas para destruir lo de todos. Hay que estar siempre para que ellos empiecen a notar que estamos allí, los que pensamos que hay que tener una familia, un sueldo,
un hogar, una ética, una moral sin robar a nadie. Vete sencillamente para ser visible, para que seamos muchos, porque si no lo haces tú, ellos, que no son nada, te convertirán a ti y a mi en un escombro en nuestra propia tierra.

Guinea-Ecuatorial.net

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