Por José Eugenio Nsue
Como es sabido que al actual gerente de la hacienda familiar de los Obiang que han convertido el país, el heredero único, Nguema Obiang el Tontorín, le gustan los carnavales, que se celebran con el coso o desfile de carrozas y grupos que transcurre al ritmo contagioso de las comparsas llamadas Murgas o Chirigotas, en Brasil escuelas de samba; grupos folclóricos que se juntan con la intención jocosa o sarcástica para cantar coplas en las que se burlan, ridiculizan y critican diferentes aspectos y personalidades de la sociedad; pues él y su familia han convertido a Guinea Ecuatorial en un país de chirigotas, de chistes y a todos sus habitantes en monigotes.
Guinea Ecuatorial vive en carnavales los 365 días del año, pero no donde la gente goza y disfruta, da riendas sueltas a sus cuerpos y apetencias de toda índole, vive momentos de desenfreno y los artistas agudizan el ingenio para componer canciones, construir frases y crear ritmos y melodías, para algunos ofensivos y horteras y para otros extraordinarios y fantásticos. Más que carnavales, lo que se vive en Guinea es un verdadero infierno en el que una familia flanqueada de unos individuos descontrolados y descerebrados dispuestos a ejecutar órdenes recibidas de su actual Jefe de Estado, del Gobierno, de todas las Instituciones y Órganos del Estado, además de Comandante en Jefe de todos los ejércitos, Teodorín Nguema Obiang Mangue.
En los últimos meses, tras el paripé de las últimas elecciones presidenciales, parlamentarias y municipales del mes de noviembre del pasado año 2022, se le ha ocurrido humillar a sus familiares y a los de los colaboradores directos de su padre que podían hacerle algo de sombra, escarmentarles públicamente con el pretexto de luchar y perseguir la corrupción; ha creado una comisión de investigación que ha resultado ser más bien una especie de Tribunal inquisitorial que él mismo preside; en ella ha ido citando solo a los que ha querido porque los más corruptos de todoelpaís, sus parientes másdirectos, no los llama ni se nombran; someterlos a unos interrogatorios vergonzantes y ofensivos. Hace más de un mes que el además portavoz del mismo vicepresidente de su padre haciendo de Presidente, a través de su medio oficial de información, su cuenta de Instagram, reveló que además del saqueo de la compañía aérea CEIBA llevado a cabo por su hermanastro, su otra hermanastra, el cuñado y la sobrina, también había descubierto otra trama corruptela en la que los hermanos Juan MAÑE ONDO y Juan NGUEMA ONDO, hijos del finado ONDO MAÑE, y otros tres ciudadanos: Rafael MBA ABOGO, Renato MAGEDA GRUESO y Celestino MBEGA OBIANG, habrían estado presuntamente (no existe presunción de inocencia en el país de los Obiang, basta que sospechen de alguien los mandatarios para considerarle culpable) falsificando la firma de su padre entonces Jefe de Estado en la Tesorería General y cobrar miles de millones. Al hermanastro, le decretó ipso facto el arresto domiciliario; a la hermanastra, su marido y la hija, no ha vuelto a decir nada; a los «falsificadores» de la firma del Jefe de Estado así como algunos de los beneficiarios de la trama, el entonces Ministro de Cultura Turismo y Promoción empresarial, Rufino NDONG ESONO, primero le cesó y junto con el ex Ministro de Hacienda y Presupuestos, Valentín ELA MAYÉ, que cobraban 5 millones de francos mensuales de los presuntos estafadores, los mandó a la prisión sin necesidad de la intervención del juez y el Fiscal anticorrupción. Así lo informó en primicia en las redes sociales.
No han pasado 10 días, el mismo Todopoderoso, probablemente después de recibir amenazas por parte de los agraviados por divulgar y delatar a todos los que también se han beneficiado y cobrado el mismo dinero (tíos maternos directos, la misma madre a través de su Fundación, etc), anuncia en su medio de información (Instagram) soltarlos y mandarlos a sus casas, aquí paz y después gloria; nada ha pasado: «se dará libertad provisional a Juan MAÑE ONDO, Valentín ELA MAYÉ y Rufino NDONG ESONO el próximo viernes y permanecerán en arresto domiciliario a la espera del juicio», cuando sabe muy bien que no habrá juicio ninguno. O sea, tanto cuando fueron encarcelados como ahora que ha decidido soltarlos, no han intervenido los agentes judiciales, él sólo toma todas cuantas decisiones y medidas que se considera necesarias; los presos son suyos personales y hace con ellos lo que les plazca igual que hacía su padre, igual que hacen su madre, sus tíos.
El estupor que causa a todos los que nos negamos a formar parte de su comunidad o colonia de pobres mentales, es la naturalidad con la que los guineanos y el país entero acogen, acatan y asumen las vejaciones y humillaciones con las que sus Amos, Dueños y Señores los tratan. Todo el país se ha llenado de cagados y enajenados (monigotes) hasta el extremo de que una sola familia, un solo individuo haya sometido a todo el país durante tanto tiempo; ahora el hijo ha proseguido con el mismo tic autoritario, tiránico, absolutista, despótico y totalitario. El que tome decisiones y dicte órdenes a los Magistrados, Jueces, Fiscales, Fuerzas y Cuerpos de la seguridad del Estado, y le obedecen sin rechistar; someta y acalle a todas las Instituciones estatales como el Parlamento, el Senado, etc, etc; ordene y mande sobre el resto de los miembros del Gobierno, y todos absolutamente claudican y se resignan alucina y repugna. La autoridad y el poder que le atribuyen al vicepresidente, ha hecho que hasta los profesionales de verdad, todos aquellos que realmente pasaron por la Universidad, aprovecharon su estancia ahí y aprendieron algo, nada más llegar al país y someterse bajo su yugo, les ha vaciado los cerebros y vuelto atontados.
Si la clase poderosa (políticos e intelectuales) se ve anulada y enajada por una sola familia, el resto de la población resulta aniquilado, avasallado; se siente incapaz de reaccionar, luchar y defenderse y defender su propia dignidad frente a los atropellos del régimen contra ellos. Nos hemos acostumbrado a sufrir tantos atropellos que ya nos da igual todo; da lo mismo que le lleven a una familia el cadáver de su hijo que fue injustamente detenido junto con otros jóvenes de su municipio y llevados a la tétrica y siniestra cárcel de Oveng Azem (Mongomo) donde permaneció más de un año incomunicado, le firman orden de libertad desde el año pasado y no le sueltan, continúan torturándole hasta que le matan en febrero de este año (según el insultante certificado de fallecimiento), pero ocultan el cuerpo en el depósito hasta que les dieron las ganas de devolvérselo a la familia en forma de cadáver (Pablo Santiago NSUE). Nadie ha respondido a ese nuevo asesinato de un inocente adolescente, a nadie le importa; en cambio liberan a un torturador y asesino a sueldo, Julián ONDO NKUMU, ex director de la seguridad presidencial, acusado por intento de golpe de Estado contra el presidente en 2018, condenado a varias decenas de años y torturado desde la cárcel; le liberan por razones de salud ( por ser de Mongomo) cuando otros muchísimos guineanos están privados de libertad, siendo torturados, enfermos sin ninguna condena, sin ningún juicio y sin haber cometido delito alguno, ni siquiera les dejan recibir visitas ni ser medicalizados.
Os hago la misma pregunta que hizo el histórico político español de Izquierda Unida, don Julio ANGUITA, a los españoles; yo la hago al pueblo de Guinea Ecuatorial:
¿Qué vais a hacer, hombres y mujeres guineanos; pueblo de Guinea Ecuatorial además de lamentar y lloriquear en las esquinas. No pensáis hacer nada?
«Hay momentos que los pueblos tienen que tener dignidad; la dignidad es la pieza clave para poder vivir bien y cuando un pueblo no tiene dignidad, se pone de rodillas y termina sin comer.» Entonces, ¿vais a seguir arrodillados toda la vida viendo cómo os avasalla una y otra y otra y otra vez la familia Obiang? A todos los que os están ridiculizando y degradando, ¿por qué morís callados como unos cobardes y no os atrevéis a desenmascarar a esa maligna, bandida e impostora familia? ¿A caso os pueden hacer más daño y rebajado más de lo que os están haciendo, caramba?
Así lo pienso y así lo digo; ¿qué os parece?